La Ciudad licita por 1,87 millones la rehabilitación del Baluarte de los Mallorquines
PATRIMONIO
El concurso sale por vía urgente con seis meses de obra y llega días después de que Alejandro Ramírez anunciara que el Gobierno blindará la actuación con fondos propios si la subvención europea no puede certificarse a tiempo
La Ciudad Autónoma ya ha puesto en marcha la licitación para rehabilitar el Baluarte de los Mallorquines y adecuarlo para la visita pública, una actuación que sale a concurso por 1.878.030,18 euros, con un plazo de ejecución de seis meses y tramitación urgente. El movimiento administrativo se produce apenas unos días después de que el portavoz del Gobierno, Alejandro Ramírez, avanzara tras el Consejo de Gobierno que el Ejecutivo local había decidido blindar la obra con fondos propios por si la financiación europea no llegaba a certificarse dentro del calendario previsto.
La intervención afecta a uno de los enclaves más visibles del conjunto de las Murallas Reales, en el entorno del puente del Cristo, el pasaje y la capilla, y persigue una doble finalidad: recuperar patrimonialmente el inmueble y reforzar su uso turístico.
El propio objeto del contrato define la actuación como un proyecto de rehabilitación del baluarte y de adecuación para su visita pública, mientras que el pliego técnico encuadra la obra en la recuperación del patrimonio histórico con uso turístico dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La documentación de la licitación resume que la obra busca poner en valor la edificación retirando “elementos disonantes”, como cartelería y focos, y corrigiendo patologías de humedad en las fachadas mediante la colocación de un revestimiento de piedra natural. Ese enfoque coincide con lo que ya había anticipado Ramírez cuando situó la actuación sobre todo en la envolvente exterior del Baluarte de los Mallorquines y en su encaje visual con el conjunto monumental.
El proyecto no se limita, sin embargo, a un simple lavado de cara. Los planos incorporados al expediente muestran que la actuación alcanza la plaza de acceso, la actual oficina de turismo, el puente, el pasaje del Cristo, la capilla y el cuarto de instalaciones. También prevé un itinerario accesible con rampas, pasamanos y pavimento podotáctil para salvar desniveles y ordenar el recorrido de visitantes en una zona especialmente sensible por su valor histórico y su complejidad física.
En la parte arquitectónica, la propuesta incluye demoliciones puntuales, retirada de cierres y elementos añadidos, sustitución de acabados y una amplia operación de aplacado en granito en varios alzados del baluarte, el puente, la muralla, el pasaje y la capilla. La documentación gráfica cuantifica en 1.174,47 metros cuadrados la superficie de actuación en alzados exteriores, lo que da una idea de la envergadura real de una obra llamada a alterar de forma apreciable la imagen actual del enclave.
El calendario sigue siendo el factor más delicado de la operación. El pliego técnico recuerda que esta actuación forma parte de la inversión estatal dirigida a rehabilitar patrimonio histórico con uso turístico y fija como fecha prevista de finalización el 30 de junio de 2026, el cierre del segundo trimestre del año. Ese es justamente el límite que había llevado al Gobierno local a aprobar una cobertura financiera propia ante el riesgo de que la subvención del PRTR no pudiera certificarse a tiempo.
Ahí aparece uno de los datos relevantes del expediente. El Real Decreto que financia la actuación asigna a Ceuta 1,5 millones de euros para este proyecto y el propio pliego señala que el resto hasta completar el coste deberá ser aportado por la Ciudad con fondos propios. La obra licitada, ya con IVA, asciende a 1,878 millones, por encima de esa cobertura inicial, lo que refuerza la idea expresada por Ramírez de que el Ayuntamiento ceutí quiere asegurarse margen presupuestario suficiente para no dejar la intervención en el aire.
Desde el punto de vista administrativo, el contrato se tramita mediante procedimiento abierto simplificado y urgente, con presentación electrónica de ofertas hasta el 8 de mayo. La adjudicación se resolverá exclusivamente por precio, con 100 puntos para la mejor oferta económica, sin subasta electrónica.
La Ciudad, por tanto, ha pasado ya del anuncio político al expediente formal. Queda por ver ahora si la maquinaria administrativa logra acompasarse con unos plazos muy ajustados en una obra que no solo toca patrimonio, sino también uno de los accesos más reconocibles al frente monumental y turístico de Ceuta.