La guerra, una novela y una familia: los González-Tablas

LITERATURA

Javier, sobrino-nieto del héroe nacional, presenta una historia inspirada en unos familiares y su implicación casi desconocida en la Guerra Civil española

Portada del libro
Portada del libro | Cedida
Juanjo Coronado
24 abr 2026 - 09:21

De Meer, Milans del Bosch o González Tablas: son apellidos vinculados, desde hace décadas, al mundo del Ejército español. Y no necesariamente a uno u otro bando, como demuestra la sorprendente investigación realizada por un sobrino nieto de Santiago González Tablas sobre su propia familia y que ha derivado en una novela, “Secuelas de la maldita guerra. Historia de una familia 1929-1993” que acaba de ver la luz.

Javier es el descendiente del héroe regular. “He investigado sobre mi propia familia, los González Tablas, pero aunque sea una novela inspirada en acontecimientos familiares, no es la historia de mi familia, sino de una ficticia a partir de la mía”. Una licencia que permite a los creadores dar más libertad.

En concreto, las investigaciones no fueron sobre Santiago González Tablas, sino sobre uno de sus hermanos: José María. “Este no era militar, pero cuando llega la guerra civil se incorpora -debía ser muy amigo del que era capitán de la guardia presidencial, José María Enciso- al batallón que estuvo en el sitio de Illescas (Toledo). González Tablas actúa de enlace entre Enciso y el Estado Mayor. Estuvo en la defensa de la Casa de Campo”.

A partir de ahí “se por noticias de la familia que había sacado de una checa a una tía de mi padre, al que habían ido a buscar. Mi padre era falangista, y cuando entraron en esa casa, se encontraron a mi tía, y se la llevaron. El medió para que la sacaran, y cuando se reorganiza el Ejército de la República se incorporan Enciso y el como jefe de la 111 Brigada Mixta, y antes de que termine la batalla de Brunete es jefe de Estado Mayor de esa brigada” . Al padre del autor y sobrino de José María “lo sacan, estaba preso, y lo incorpora a esa brigada en el cuerpo de tren”. Cuenta una anécdota con cierto punto escatológico, pero que no deja de ser ilustrativa. “Fueron a ‘coger prestadas’ unas ruedas. En ese momento se dieron cuenta de que una patrulla los estaba siguiendo, y la solución para pasar desapercibidos fue similar que defecaban”.

En su casa “no se hablaba de la Guerra, ni de José María, que tras regresar al frente de Aragón es fusilado poco después de la Batalla del Ebro. No aparecía su firma, pero es bastante probable que Franco estuviera al tanto y aprobase el fusilamiento. ¿Un sobrino de González Tablas luchando en el Ejército rojo?. Hubiera sido demasiado”, reflexiona.

Mejor suerte corre un hermano de José María, Lucio, “que es comandante republicano, pero que recibe al final de la guerra el apoyo de militares como Kindelán o Millán Astray. No paga haber pertenecido al bando de la República: simplemente, se le jubila como comandante”. La diferencia es que Lucio “dijo que le habían obligado a luchar con unos ideales que no eran los suyos”.

Lo que más le ha llamado la atención es que “una nieta de José María me contó que, en su familia, tenían el convencimiento de que a su abuelo lo habían matado los ‘rojos’ y en el otro extremo de la familia sabíamos que no había sido así. La novela pivota sobre dos cuestiones: la mentira para poder subsistir y el silencio”.

El libro se va a presentar, próximamente, en localidades como Ávila, Salamanca o Gijón, además de trabajar en una próxima presentación en Madrid. No descarta hacerlo en Ceuta, ciudad que no conoce personalmente.

“Es curioso, pero si se que hay un acuartelamiento de Regulares que lleva el nombre de González Tablas. Cuando hice el servicio militar en Canarias, había chavales que estaban conmigo y conocían lo de Regulares. Ellos se asombraban de estar haciendo la mili con un sobrino nieto del hombre que daba vida al cuartel”.

De otro lado, es consciente de que cada 12 de mayo se homenajee a su ilustre antepasado con un desfile de Regulares frente a la estatua que recuerda al ‘Héroe de Tazarut’. “Soy perfectamente consciente de la huella que dejó mi tío abuelo en una ciudad como Ceuta”, recuerda.

Una prima segunda suya, María Poveda, es una de las autoras de ‘Tazarut ni cien Tazarut’: un trabajo coral presentado en 2022 basado en el lamento de uno de los hermanos de Santiago al enterarse de la muerte de este. Las guerras, idealizadas y romantizadas en muchas ocasiones, convierten en auténticos pacifistas a personas o familias que si las han vivido en primera persona. Y en el caso de la familia González-Tablas, parece cumplirse esto.

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