El ‘Loco’ de siempre, el viejo rockero de hoy: Loquillo triunfa en Ceuta
MÚSICA
El concierto de José María Sanz cumple sobradamente en la tercera y penúltima jornada del Ceuta Music Park
Algo tienen el fútbol y los grandes triunfos deportivos que nos alegran la vida más allá de esos 90 o 120 minutos que dura uno de esos partidos de los que el recuerdo no solo será el resultado, sino con quien y donde lo vimos. Al día siguiente, el optimismo en las caras, las horas con menos sueño y el orgullo por la gesta conseguida por un puñado de virtuosos en pantalón corto se notan en un país. Y nada mejor para terminar de celebrarlo que con un concierto.
La música, los conciertos, miden también los estados de ánimo de un país. Y de ello debe saber, y mucho, José María Sáenz. Un ‘rockabilly’ que debe su apodo a la broma de un íntimo amigo suyo, que también nos hizo levantar del sofá más de una vez. Juan Antonio San Epifanio, ‘Epi’ fue quien le dijo por primera vez aquello de ‘Loquillo’ a su compañero del Barça de baloncesto en categorías formativas.
Juan Antonio y José María, Epi y Loquillo, siguieron luego caminos distintos. Y en aquello del estado de ánimo común, bien hicieron. Si el primero se asocia a los recuerdos más entrañables y ochenteros de una España que queriendo comerse el mundo descubría aquello del baloncesto, el segundo ha evolucionado en su estilo musical hasta convertirse en una referencia de varias generaciones. Ya no es solo aquella melancólica -y bella- estampa de Barcelona desde el Tibidabo soñando con ir a Los Ángeles: Loquillo pone voz a alguna de las mejores series jamás hechas en este país -Crematorio es a la corrupción urbanística lo que El Padrino a la mafia-, versiona poetas, recuerda esos años en los que la felicidad pasaba por colgarse de un aro y vuelve a pasearse en su mítico Cadillac solitario. El Loco en estado puro. Loquillo, santo y seña de la música en castellano.