May de Ayamonte se enamoró de Ceuta y ambientó en ella su nueva novela

Literatura

La protagonista de la novela negra ‘El latido de las mariposas’ nació en la ciudad autónoma y su madre vive en el Hacho. La afamada escritora onubense cruzó el Estrecho para ofrecer talleres y promete volver para presentar su última obra

La escritora May de Ayamonte ofrece una charla a estudiantes de secundaria de Ceuta en la Biblioteca del Morro
La escritora May de Ayamonte ofrece una charla a estudiantes de secundaria de Ceuta en la Biblioteca del Morro | Cedida

May de Ayamonte (Huelva, 1996) se quedó “fascinada” con Ceuta. Se enamoró de sus montañas, de sus aguas claras, de su temperatura y de cruzar el Estrecho en helicóptero. La experiencia que vivió el año pasado cuando pisó esta tierra por primera vez para participar en su Feria del Libro la inspiró tanto que decidió que su nueva protagonista nacería allí. El personaje principal de ‘El latido de las mariposas’, la novela negra que presentará en abril, es caballa, aunque vive en Granada, donde trabaja como inspectora de Policía. Su madre es vecina del Monte Hacho y su exmarido regenta un restaurante en el Puerto. La agente recorre la ciudad en varios capítulos de la obra, “un thriller adictivo con mucho ritmo”.

“Mis novelas adultas están ambientadas en Granada, pero me gusta llevar al personaje a otros sitios. Y Ceuta me pareció interesantísimo (…) un sitio maravilloso”, reconoce sentada en el hall del Hotel Ulises, al que acababa de llegar directa desde el Helipuerto cuando conversó con El Pueblo de Ceuta este lunes. Le quedaban por delante dos días de trabajo intenso con la población ceutí. El martes, a las 12:15h, mantuvo un encuentro con estudiantes de secundaria en la Biblioteca Miguel Ángel Blanco, el mismo lugar donde, en la tarde, impartió un taller de escritura creativa para adultos especializado en la creación de personajes.

El miércoles, repitió con los adolescentes de otros institutos a las 10:30h en la Biblioteca Adolfo Suárez. Encuentros a los que acude con la intención de inculcar su “pasión” por la literatura. La misma que, recuerda, inspiraba el escritor Fernando Lalana cuando recaló en su clase para ofrecerle a ella y sus compañeros una charla similar a las que ahora ofrece ella. Por entonces, tenía unos 13 años y ya había terminado su primera novela. De aquello rememora su “emoción” por conocer por primera vez a un escritor. “Si él lo había conseguido, yo también lo pedía conseguir”, confió la superventas que con 18 años firmó su primer contrato con la editorial Planeta después de haber publicado cuatro novelas. Hoy en día, con 28, el número asciende a una quincena. En esta entrevista, habla sobre cómo compagina su carrera creativa con la docencia y se reconoce optimista sobre el futuro de los libros, en virtud de los datos del Ministerio de Cultura, que muestra que los jóvenes son los que más leen.

Pregunta. ¿Segunda vez en Ceuta?

Respuesta. Segunda. Y encantada de volver, tenía un montón de ganas.

P. Porque, ¿cuáles fueron tus primeras impresiones cuando llegaste a Ceuta?

R. Primero, que está en un enclave súper privilegiado. Me quedé fascinada con todo el paraje y todo lo que rodea Ceuta. Me parece increíble las vistas que tiene al estrecho. Me encantó. Además, vine en mayo, que había muy buena temperatura, muy de verano. Comí muy bien, y estuve aquí 12 horas, fue súper exprés, pero me llevé grandes sensaciones. Tanto es así que en la novela que publico ahora hay algunos capítulos ambientados en Ceuta. Me quedé súper enamorada de Ceuta. Hay capítulos ambientados en Ceuta.

P. ¿Qué novela?

R. Es la nueva, que sale el uno de abril. La protagonista es ceutí. Ella no vive aquí, pero su madre sí, y su exmarido también, entonces, viene muchísimo a Ceuta. Cuando vine, la experiencia en el helicóptero, las vistas que tiene… Todo, me gustó todo de Ceuta. Me pareció un sitio maravilloso para poder usarlo en algunos capítulos. Mis novelas adultas están ambientadas en Granada. Pero me gusta sacar al personaje de Granada y llevarlo otro sitio, y me pareció interesantísimo Ceuta, y por eso es uno de esos lugares en los que aparece bastante.

P. ¿Y nos puedes adelantar qué se ve de Ceuta en esos capítulos?

R. Sí, se ve el Monte Hacho, porque la madre vive en una zona de casas del Monte Hacho. Ella vive en el edificio Trujillo. Y pasea muchísimo por el centro, por el Paseo de la Marina, y su exmarido tiene un restaurante en el Puerto de Ceuta. Entonces, va a recorrer mucho el centro de Ceuta, claro.

P. Háblanos de la novela.

R. Se titula ‘El latido de las mariposas’, y sale el uno de abril. Es una novela negra ambientada en Granada, con ciertos capítulos en Ceuta. La protagonista es una inspectora de policía que tiene una cardiopatía, lleva un marcapasos con desfibrilador, un DAI, y se enfrenta, probablemente, al caso más complicado de su carrera, a la vez que intenta aceptar su cardiopatía y convivir con ese marcapasos.

Todo comienza cuando aparece un cadáver en una habitación llena de mariposas revoloteando. Esa es la premisa. Es un thriller adictivo, con muchísimo ritmo. Con muchos elementos y, sobre todo, la protagonista se va a enfrentar a un caso de asesinatos en serie, entonces, una carrera contrarreloj.

P. Para aquellos que no te conozcan tanto, ¿cómo comienza tu idilio con la literatura?

R. No sé cuándo empecé a escribir, cuando era una niña. Creo que, como casi todos los escritores, escribía cuentos, y un día un cuento fue muy largo y terminé mi primera novela. Tenía doce años, ni siquiera sabía lo que era una novela. No le diría a nadie que la leyera a día de hoy -confiesa entre risas-.

Tenía 600 faltas de ortografía por página, pero fueron mis primeros pinitos. Y ahí empecé a escribir novelas, literatura juvenil, que era lo que leía, y poco a poco he ido creciendo con mi literatura. A día de hoy, escribo literatura juvenil, sobre todo para el circuito educativo que se lee en las aulas, y literatura adulta negra, como ‘El latido de las mariposas’.

P. Eso con la escritura, pero supongo que los libros llegarían a tu vida mucho antes.

R. Sí, yo siempre fui una gran lectora, vengo de una familia muy lectora, tengo esa suerte, me inculcaron esa pasión por la literatura desde que era una niña, y probablemente empecé a escribir como todos los lectores, porque te preguntas si tú podrías escribir también una historia como la que estás leyendo. Lo probé y funcionó. Podría no haber funcionado, pero funcionó.

P. Los escritores suelen tener mundo interior, ser introspectivos, ¿tú lo eres desde pequeña?

R. No sé, yo creo que soy poco de eso, soy una persona muy pragmática. Yo escribía quizá más desde la magia, la fantasía. Era una niña con muchísima creatividad, y la creatividad salió por la literatura, quizá no tanto por la reflexión profunda, porque cuando tienes 12 años no te haces grandes preguntas identitarias. Con el tiempo, la literatura sí me ha servido como un lugar donde conocerme a mí misma y donde hablar de todas esas cuestiones que a mí me motivan, que tienen que ver con lo social y lo político, que eso está muy presente en mis libros.

P. ¿Esa transición de lo juvenil a la mujer más adulta que hace este tipo de literatura negra fue natural o hubo un momento en el que marcaste la diferencia?

R. Fue natural, porque una parte de mí necesitaba escribir sobre conflictos que no están tan presentes en la literatura juvenil. Como yo había crecido, mis conflictos personales y aquello que me llevaba a escribir había cambiado, era distinto cuando tenía 15, 16, incluso 20 años. Por lo tanto, tener personajes que tenían 15 años no respondían a esa necesidad de plasmar esos conflictos y de hablar de esas cuestiones que sí se acercaban a la más adulta.

Y fue una decisión consciente, claro, hubo un momento en el que decidí que quería empezar a escribir literatura adulta. Quería mantener el juvenil, no lo quería perder, pero quería explorar lo adulto. Y eso me llevó cuatro años de experimentación, porque no sabía qué tono tenía una novela adulta, cómo escribir una novela negra para adultos, estaba muy acostumbrada al tono juvenil. Y después de toda esa experimentación nacieron ‘Las niñas salvajes’, que fue mi primera incursión en la novela negra adulta, y desde entonces no he parado de hacer las dos cosas.

P. Cuando tenías 18 años, ¿cuánto habías escrito ya?

R. Que se hubieran publicado eran cuatro, y con 18 años firmé mi primer contrato con editorial Planeta, para una novela que salió cuando yo tenía 19 años, que se llama ‘Besos entre líneas’.

P. Y a día de hoy, ¿cuántas novelas has publicado?

R. Creo que eran 13, y con la novela juvenil que publico el mes que viene, que ha sido premio juvenil, son 14, y con ‘El latido de la mariposa’ son 15, creo.

P. Y supongo que, con los años, además del talento y de esa creatividad natural que tienes, te has ido formando en la escritura.

R. Sí, y, sobre todo, he desarrollado una rutina. Yo creo que a escribir se aprende escribiendo. Yo soy filóloga, pero a mí en la carrera no me enseñaron escritura creativa ni cómo funciona la profesión de un escritor, que, entre otras cosas, necesita mucha técnica. Esa técnica normalmente la adquirimos, o porque escribimos mucho y vamos aprendiendo y leemos mucho, o porque hacemos cursos de escritura o conocemos escritores, entramos en talleres.

En mi caso yo estudié filología, pero yo ya entré en la carrera escribiendo novelas y publicando. Y salí sabiendo más, quizás no tanto por la carrera en sí misma respecto a la escritura, sino porque había escrito más. Cuanto más escribo, más aprendo. La filología me enseñó otras cosas que quizá no tienen tanto que ver con la escritura creativa en sí misma, pero creo que el gran aprendizaje de la mayor parte de los escritores viene de escribir.

P. Esta semana ofreces talleres de escritura a adultos en Ceuta.

R. Sí, porque, además, soy profesora de escritura creativa en Escuela de Escritores, y he dado muchos talleres antes en universidades, en ferias del libro, cosas que van surgiendo. Y me gusta mucho enseñar técnicas de escritura creativa que a mí me funcionan, porque también la escritura creativa es algo muy personal. Entonces, en Ceuta hago un taller sobre cómo construir personas, y está enfocado a público adulto, a literatura adulta.

P. ¿Cómo es para una persona joven enfrentarse a enseñar escritura a grupos de adultos?

R. Normalmente, por ser joven, te enfrentas a muchas más dificultades. Yo creo que toda la gente que somos jóvenes lo sabemos en una profesión que tiene cierto posicionamiento público o que sencillamente te hace enseñar o impartir en personas mayores que tú. Normalmente, te cuesta mucho más ganarte la confianza y que crean en tu perspectiva y en tu voz. Pero al final, todos mis alumnos, tengan la edad que tengan, se dan cuenta de que aprenden de la experiencia de un escritor.

Yo he publicado muchas novelas. Eso me permite poder dar talleres de escritura con cierta seguridad. Pero es cierto que yo también aprendo de compañeros que han escrito mucho más que yo. Es decir, que la formación siempre es permanente, pero que funciona muy bien y que, sobre todo, la mayor parte de mis alumnos lo que necesitan es una rutina para escribir. Y cuando tú estás en un curso de escritura que te obliga a escribir todas las semanas, coges esa rutina. Cuando no terminamos novelas es normalmente porque no nos ponemos una rutina.

P. ¿Puedes desvelarnos alguno de los trucos que vas a ofrecer en el curso?

R. Sí, vamos a preparar una ficha de personaje, que tiene mucho que ver con la escaleta y con la planificación. Siempre decimos que hay dos tipos de escritores: los de brújula y los de mapa. Los de brújula son los que improvisan delante del folio en blanco y se ponen a vomitar lo que les salga, y sobre la marcha son muy creativos, muy espontáneos, van hilando capítulos. Y los demás, me incluyo yo en ese grupo, somos los escritores que planificamos antes de escribir y hacemos una escaleta, que es como un guion, capítulo a capítulo de lo que va a ir la novela.

Hacemos todo ese trabajo, hacemos la documentación, preparamos los personajes y luego nos sentamos a escribir la novela. Pues en Ceuta vamos a ver esa parte de planificación de personajes: cómo hacer una ficha de personajes completa, por qué los personajes deben tener un pasado, un futuro, un presente, anhelos, conflictos. ¿Cómo o con qué técnicas podemos conseguir tener y crear personajes que sean verosímiles y que los lectores sientan reales? Ese es como el objetivo.

P. Creo que me has respondido, pero te iba a preguntar que precisamente eso. Quizás uno de los miedos que más te trasladen es enfrentarse a ese folio en blanco.

R. Sí, y de hecho, la escaleta y la planificación es la gran herramienta que tenemos frente al pánico al folio en blanco. Es normal que cuando tenemos un objetivo muy largo, como es escribir una novela de 400 páginas, nos agobiemos cuando estamos delante del folio en blanco, o cuando estamos en mitad de una novela. Porque siempre pensamos: tengo una idea, sé a qué punto quiero llegar, pero no sé qué hay en medio. Eso lo responde la escaleta. Cuando tú te sientas a pensar y a planificar una novela sin la presión de tener que escribirla, solo voy a pensarla y voy a organizarla capítulo a capítulo, voy a resumir qué va a ocurrir en cada capítulo, lo voy a pensar.

Probablemente no existe esa presión y eso nos ayuda a ser más creativas. Lo que he aprendido después de todos estos años escribiendo novelas es que el mapa, la escaleta, es la gran respuesta y normalmente es como la varita mágica o la receta mágica que hace que una persona que no es capaz de terminar una novela la termine.

P. También te reúnes con estudiantes.

R. Tenemos un encuentro con institutos donde han leído ‘Canela y sal’, que es una de esas novelas que tengo juveniles que se leen en las aulas. Vamos a hacer un encuentro con ellos, yo les cuento mi vida, hablo de literatura, de lectura, de redes sociales, hablamos de la novela y resuelve un poco sus dudas y hacemos como un club de lectura. El objetivo al final es que escuchen hablar de literatura, de escritura, que los alumnos que leen se sientan acompañados, y los que no leen o creen que no les gusta la lectura puedan sentir cierto interés o cierta curiosidad, y quizá con suerte cojan algún libro por gusto. Se trata de que descubran que la literatura son muchas opciones, no solo lo que nos obligan a leer.

P. ¿Y cómo asumes tú esa responsabilidad que parece que tienes de poder ser un referente para las nuevas generaciones?

R. Cuando yo estaba en el instituto, conocí un escritor, Fernando Lalana, que vino porque nos habían mandado su libro para leer. Yo era una niña súper lectora y ya era escritora. Aquel día fue uno de los más emocionantes de mi vida en el instituto, porque iba a conocer por fin a un escritor y lo iba a escuchar hablar de la escritura. Cuando vi a Fernando Lalana, no lo recuerdo con una gran presión porque tuviera una gran responsabilidad, sino con muchísima pasión. Y, probablemente, eso es lo que yo intento reproducir en lo que hago.

Entiendo que toda la gente que se acerca al entorno educativo tiene una responsabilidad con los jóvenes. Por eso, precisamente, las lecturas que leen en el instituto pasan un filtro, fomentan una serie de valores. Se encuentran en un lugar mucho más humano que fomenta la empatía, hay muchísimas emociones en ellos, y ese también es el lugar desde el que yo tengo que trabajar.

Por entonces creo que yo tenía 13 o 14 años. Estaba empezando. Ya había terminado mi primera novela o mi segunda. Leímos ‘La tuneladora’, me acuerdo perfectamente del libro que fue. Era la emoción de conocer un escritor. Pues cuando yo voy a un aula, siempre hay algunos alumnos que viven estos encuentros desde esa emoción. Me acuerdo de que aquello para mí fue muy mágico y me sirvió como apoyo y como empujón para seguir escribiendo, porque me di cuenta de que se podía conseguir. Si Fernando Lalana lo había conseguido, que era el único escritor que había conocido entonces, yo también lo podía conseguir.

Y sobre todo que también las jóvenes estudiantes necesitan referentes, y la literatura que yo escribo juvenil tiene protagonistas femeninas que son mujeres que consiguen sus objetivos. Y luego me ven a mí, que no dejó de ser una mujer joven hablando con ellos de cómo yo, siendo una adolescente, una mujer joven, conseguí cumplir muchos de mis sueños. Las niñas y las jóvenes necesitan referentes, necesitan voces femeninas, necesitan escritoras que se acerquen y que les cuenten su experiencia. O sea, que eso para mí no es tanto una responsabilidad, sino una alegría. Poder hacerlo y poder cumplirlo.

P. ¿Y tú eres de las pesimistas o de las optimistas con respecto al futuro?

R. Yo soy optimista en cuanto a la lectura, porque los datos del Ministerio nos lo confirma. El segmento poblacional que más lee son los jóvenes. De hecho, tenemos las estadísticas de lectura y lo que más se lee es literatura juvenil y el sector que más lee son los jóvenes. Por lo tanto, sabemos que los jóvenes cada vez leen más, y hay una parte que es gracias a las redes sociales y a las comunidades lectoras.

Pero soy negativa en el sentido de que me da mucho miedo hacia dónde vamos con el tema de la tecnología. Cómo los niños tienen tablet con tres años. Es un debate que me preocupa muchísimo. Claro que hay una parte de la juventud que va a perder capacidad de concentración si se pasa el día troleando en Internet. Pero, por otro lado, cada vez leen más los jóvenes, sobre todo las jóvenes, y tiene mucho que ver también con el uso de las redes sociales. Entiendo que hay que encontrar un equilibrio y que eso es muy difícil.

P. Y, por último, ¿volverás a Ceuta?

R. Sí, espero volver para presentar ‘El latido de las mariposas’, esta novela con capítulos ambientados en Ceuta. También saco ‘El maullido de la marisma’, que ha sido la novela ganadora del Premio EDEBÉ de este año juvenil, y también me gustaría presentarla. O sea, que sí. No sé cuándo volveré, pero volveré seguro. Espero que no haya temporal, que ya es solecito -remata entre risas-.

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