Miguel Poveda llena de poderío las Murallas en la noche más flamenca del año
FLAMENCO
El cantaor de Badalona clausuró el LV Festival Flamenco de la ciudad autónoma desplegando su arte y su cariño a los ceutíes con un reperterio muy completo y cargado de sentimiento
Ceuta/ El esperado concierto de clausura del LV Festival Flamenco de la ciudad autónoma por fin llegó en la noche de este sábado, la velada más flamenca del año para los aficionados caballas.
La Perla del Mediterráneo lloró y se emocionó con la actuación de la gran estrella del certamen y con el primer recital de renombre de la temporada estival.
Miguel Poveda volvió con poderío a Ceuta, una ciudad de la que demostró guardar gratos recuerdos de sus anteriores visitas por el cariño que le puso a una actuación que quiso dedicar tanto a las víctimas de los terremotos de Venezuela como del reciente incendio en la provincia de Almería.
Como maestro desplegó un repertorio muy completo, con el que demostró a los entendidos de este arte por qué su voz está en la cúspide del panorama flamenco internacional. Tanto en los palos más por fiesta como en los más solemnes sobresalió con matrículas. Hubo letras propias, populares, de Lorca, de la Niña de los Peines o de otros grandes del flamenco durante toda la función; y un sentido homenaje a Antonio Mairena a capella pañuelo en mano que levantó largos aplausos.
El público de las Murallas Reales aguardó hasta pasadas las 23.00 de la noche para el comienzo del show, cuyo inicio solo pudo ser retrasado por motivos futbolísticos de escala global, como son los cuartos de final de la Copa del Mundo que enfrentaron a la Selección Española con el combinado belga y la posterior clasificación a semifinales, circunstancias que incrementaron la alegría de los presentes.
Ante la situación, tanto el cantaor de Badalona como el respetable fueron pacientes, y su paciencia finalmente valió la pena una vez visto el resultado final.
Poveda y sus acompañantes —Jesús Guerrero a la guitarra, Miguel Ángel Soto Peña ‘Londro’ con percusión y parte de cante por alegrías, Carlos Grilo y Carlos Merino— fueron recibidos por los aficionados caballas con admiración, y los artistas los correspondieron con arte desde el inicio hasta los tangos de Triana y las bulerías finales que todos acompañaron.
“Lo que quiero es que la gente se lleve algo bello en su corazón”, comentaba el cantaor en una entrevista previa con El Pueblo; un deseo cumplido sin ninguna duda.