Nerea Martos, la joven poeta ceutí que leía versos a su abuela
Poesía
La escritora presenta hoy su primer libro, el poemario ‘La niña de los ojos tristes’, en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez a las 19:00h
Nerea Martos Romero (Ceuta, 21 años) comenzó a escribir cuando era solo una adolescente. Solía hacerlo “a mano alzada”, plasmando sobre el papel de sus cuadernos o la pantalla de su recién comprado portátil las ideas y emociones que la rondaban, sin más preparación. Sus primeros versos los hilvanó con 16 años, cuando su mayor “fan” era su abuela. Era ella quien se paraba a oír las embrionarias creaciones de su nieta, que ni a sus amigas se atrevía a leerles sus cavilaciones. De la matriarca heredó el amor por los libros; también de su tío. Los veía comerse las historias escritas y sentía “curiosidad”. “¿Por qué les gusta tanto?, ¿por qué les llena tanto?”, se preguntaba la niña, que ahora, a los 21, ha publicado su primera obra, un poemario titulado ‘La niña de los ojos tristes’, que será presentado este viernes a las 19:00h en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez.
Gracias a sus referentes familiares, Nerea Martos puede decir ahora que su interés por la literatura se remonta a su niñez; desde que tiene “uso de razón”. Siempre le gustó leer, y también escribir. Comenzó con un diario donde narraba su cotidianeidad y, a medida que fue creciendo como persona, evolucionaba como artista. Pronto se interesó por la poesía, por su capacidad de condensar tantas emociones en tan pocas palabras, su forma de expresarlo con tanta belleza y su manera de “transmitir”. “Me sentía muy refugiada cuando leía poesía”, reconoce ahora, sentada sobre el sofá de la redacción de El Pueblo de Ceuta, donde fue entrevistada dos días antes de presentar a Ceuta su primer libro.
Como la joven se sentía refugiada en los versos de otro, quiso probar a ser ella quien provoca esa sensación. Con ‘La niña de los ojos tristes’, Martos aspira a que los lectores “se sientan reflejados con lo que están leyendo, que sientan que es un refugio”. Quiere que sus poemas permitan que otros “se sientan identificados” con sus mensajes y les regalen “la sensación de que no están solos”. El libro, que fue escribiendo sin imaginar que se convertiría en tal cosa, narra “un proceso de duelo, pérdida, desamor, de dejar ir a una persona”. Y no necesariamente un amor romántico, matiza, sino que puede estar encuadrado en la familia o la amistad.
“Para mí siempre ha sido muy importante que el sentimiento o la emoción que tienes en ese momento esté presente en lo que escribes”, afirma Martos, que se encuentra cursando el tercer año del Grado en Magisterio en la Facultad de Educación, Economía y Tecnología del campus universitario de la Universidad de Granada (UGR) en Ceuta.
En segundo de Bachillerato terminó de aclarar sus dudas sobre la carrera universitaria por la que optaría. “Me parece muy bonito poder inculcar unos valores y enseñar a las nuevas generaciones, las que vienen en camino”, reconoce la poeta, para quien su profesión es irremediablemente “vocacional”. Aunque, lo confiesa, uno de sus mayores sueños siempre ha sido (y seguirá siendo) evolucionar en su “carrera de escritora”. Una que experimentará hoy su primera prueba de fuego: la presentación al público de su primera obra.
La primera obra
“Hay nervios, sí. Es mi primera presentación y sé que irá mucha gente. Aunque sean caras conocidas, de familiares y amigos, esos nervios están. Porque tienes que hablar, abrirte al público y contar cosas que no estás acostumbrada a contar delante de tanta gente”, admitió la ceutí con una sonrisa. Cuando regresa a sus primeras creaciones, Nerea Martos toma consciencia de su “transición” como escritora: “Me sigo considerando un poco principiante, pero tras muchas escrituras noto que he mejorado en comparación a mis años anteriores”. Con el tiempo, sus intereses han ido ganando complejidad, lo que se ha traducido en sus líneas en una mayor introspección y profundidad emocional.
Además de su abuela, su referente más íntimo, Martos tiene una larga lista de escritores admirados. Entre ellos, Gloria Fuertes o Alejandra Pizarnik. Ambas, cree, logran “transmitir mucho” con sus poemas, que “te erizan la piel”. Esas sensaciones que sentía leyendo la obra de sus autoras favoritas la inspiraron. “Yo quería transmitir eso a las personas. Pensaba: ‘Si algún día llego a escribir y a publicar algo, quiero que la gente sienta lo mismo que yo al leer esto”.
Ya se plantea la posibilidad de probar con nuevos géneros literarios. En su mente resuena principalmente la novela, una modalidad que disfruta leyendo. Sobre todo, le gustan las novelas románticas; eso sí, “con un trasfondo”. Prefiere aquellas historias cuyos protagonistas no son los mismos al principio y al final. No le gustan los personajes planos, sino aquellos que evolucionan a medida que se suceden los acontecimientos. “Me parece muy bonito leer cómo una protagonista no está definida totalmente al principio y en el transcurso de la historia van encontrándose”, explica. Es por eso que, si alguna vez escribe una novela, quiere que sea así. Y adelanta que ya tiene “algo entre manos”.
Nerea Martos pertenece a la generación Z, que ha crecido con internet, redes sociales y smartphones desde la infancia. Sabe que el mundo de hoy está dominado por la “dopamina”, por el contenido rápido, los vídeos de 15 segundos que “pasamos rápido” cuando no interesan. Es consciente de lo poco atractivo que resulta la lectura reposada, carente de estímulos audiovisuales, para los de su edad. Pero cree que la sociedad debe esforzarse por mantener viva la llama de la literatura. “Es un mundo que te permite imaginar lo que quieras. El libro te da unas pautas, pero eres libre para imaginarlo. Además de lo que se suele decir, que adquieres vocabulario, aprendes, te enriqueces verbalmente… Pero también te enriquece emocionalmente. Conectas con personajes ficticios y te refugias en las páginas. Es algo muy bonito que no te puede dar otro método. Eso es la literatura”.