Los pequeños sherpas conquistan el Revellín a golpe de playa y cantera
CARNAVAL
La agrupación, nacida tras la pandemia como parte del resurgir de la cantera carnavalera local, continúa consolidándose.
La chirigota ‘Los pequeños sherpas de la playa del Chorrillo’ ha dejado una grata impresión en la segunda semifinal del COAC que se celebra hoy en el Teatro Auditorio del Revellín. Con un tipo tan reconocible como simpático, estos jóvenes carnavaleros se metieron al público en el bolsillo desde la presentación, bien afinada y divertida, en la que relatan la odisea de atravesar el túnel del Chorrillo cargados hasta arriba para pasar un día de playa.
Los pasodobles, bien defendidos y ejecutados con sensibilidad, tocaron la fibra del respetable. El primero arrancó con la melodía de la popular serie Verano Azul, despertando la nostalgia antes de dar paso a una letra emotiva. El segundo estableció un contraste entre la vida acomodada que disfrutan muchos niños y la dura realidad de otros que no tienen nada, con mención a los pequeños de Palestina, dejando uno de los momentos más serios y comprometidos de la actuación.
En los cuplés volvió la frescura y el humor marca de la casa, donde se nota la mano de Pino. Las letras arrancaron carcajadas al meterse con las madres, entre clases de salsa y “otras salsas” responsables de los kilos de más. El estribillo, pegadizo y simpático, remata la idea de ir cargados a la playa mientras la madre vive con la psicosis de que la mochila del colegio pueda provocarles escoliosis.
El popurrí fue un retrato costumbrista y muy reconocible de un día playero: desde el sinfín de bultos que se transportan, la eterna búsqueda de aparcamiento o la nevera a rebosar que prepara cualquier madre previsora. Un recorrido ágil y divertido que mantuvo el tipo y confirmó la soltura de un grupo que cada vez vuela más alto sobre las tablas.
La agrupación, nacida tras la pandemia como parte del resurgir de la cantera carnavalera local, continúa consolidándose. Bajo la dirección de Belén Pino, que demuestra temple y buen oído sobre el escenario, estos jóvenes intérpretes evidencian que el relevo generacional está garantizado. Muy aplaudidos al término de su actuación, los pequeños sherpas siguen escalando posiciones y demostrando que el futuro del carnaval también habla en voz joven.