Un viaje en el tiempo para acabar el verano cultural en Ceuta
MÚSICA
El homenaje a los 80 y 90 con algunos de los que fueron sus protagonistas, llenó de música las Murallas Reales
Aquel hombre lobo en París debe haberse ya curado de la licantropía y tal vez sea un adorable ancianito que hace zumba en una playa de Benidorm cuando brilla el sol, junto a la que ayer era una chica que hace tiempo dejó de ir al ‘Penta’ cada noche. Tal vez al amor hayamos dejado de encontrarle el sabor, y hayamos aprendido ya esa frase de nuestro primo, el del bar: tanto tienes, tanto vales, y no se puede remediar.
Y es que, con más años y algunas canas, a Ceuta volvieron los que eran protagonistas de los años 80. Esos tan mitificados, para bien o mal, de la historia de España. La España que se abría al mundo con ganas de comérselo tras la larga noche del franquismo, la España que pasó de ser irrelevante a bendecida con unos Juegos Olímpicos, pero la España en la que el terrorismo seguía siendo una pesadilla y aquella en la que la droga arrasaba entre los más jóvenes. La España que ganaba a Yugoslavia en baloncesto, pero que salía de una epidemia de Colza para asustarse, y con razón, del descubrimiento más letal de esa época: el SIDA.
Pero la España que nunca dejó de cantar o bailar. La España de La Guardia, La Unión, Nacha Pop, Danza Invisible o el tributado El Último de la Fila: también la de Gabinete Caligari, Radio Futura o Golpes Bajos. Estos, en efecto, también parecen malos tiempos para la lírica.
La España con más desgracias que un disco de Perales. La Ceuta del África, Coconut, el Moonlight, La Cueva, el Zona, los bocadillos de Maresco y el Don Juan, la leche de Crisa o las ofertas para “militares y pueblo de Ceuta en general”. Si, todos hemos cambiado y dejado atrás esas amistades.
Pero nos gusta mirar hacia atrás. Como ocurrió este domingo en el epílogo del verano cultural en Ceuta, con unas Murallas Reales teñidas con una mezcla entre la nostalgia y las ganas de vivir. De cantar y de bailar, de prolongar esa era del Naranjito y la Bruja Avería.