Álvaro Carroquino: "Una victoria puede ser el principio de nuestra remontada"
JUGADOR Nº 12
De los campos de Tercera División a los grandes estadios del fútbol español, Álvaro reivindica el privilegio de vivir esta etapa del conjunto caballa y tiene claro que el único objetivo debe ser conseguir la permanencia, aunque sea en el puesto 18
Ceuta/ Hay aficionados que aparecen cuando llegan los éxitos y otros que permanecen cuando las cosas se complican. Álvaro Carroquino López, de 42 años, pertenece a este segundo grupo. Lleva casi tres décadas siguiendo al Ceuta, ha conocido los campos más modestos del fútbol español y ahora disfruta de una categoría que durante mucho tiempo parecía inalcanzable. Por eso, aunque reconoce que la situación deportiva es preocupante, se niega a perder la esperanza. “Una victoria puede ser el principio de una remontada”, asegura convencido de que todavía hay tiempo para cambiar el rumbo.
Su historia como aficionado comenzó cuando tenía apenas 14 o 15 años. Corría la temporada 1997-1998 y un amigo de su barrio, Alberto González Díaz ‘Yubero’, que también pasó por esta sección, le animó a acudir al estadio. Aquella primera experiencia terminó convirtiéndose en una pasión que continúa intacta. “Soy madridista, pero el sentimiento por el equipo de tu tierra es muy diferente. Tener un equipo de tu ciudad que te representa es lo más importante”, explica.
En todos estos años ha vivido momentos difíciles, como el descenso administrativo de 2012 o aquel playoff del año 2000 frente al Racing de Ferrol, cuando el sueño del ascenso se escapó entre la decepción y la polémica arbitral. En el extremo contrario sitúa la alegría de Fuenlabrada, que considera su mejor recuerdo como fiel seguidor caballa. El ascenso también le permitió cumplir una promesa personal: acompañar al equipo por algunos de los grandes estadios del fútbol español. La pasada temporada estuvo presente en once desplazamientos, aunque solamente pudo celebrar una victoria, la conseguida en Gijón.
Ahora, con el equipo atravesando una situación complicada, reconoce que las derrotas duelen, pero también considera necesario asumir la realidad de la categoría. “Estamos acostumbrados a ser cabeza de ratón en una categoría pequeña y ahora somos cola de león. Creo que nos está costando asimilarlo”, reflexiona. A su juicio, el Ceuta ha perdido parte del equilibrio que tenía la pasada temporada, especialmente en el centro del campo, donde considera que se está notando la marcha de Youness. “No tenemos un cinco claro que haga esa función. El equipo se rompe, nos llegan con mucha facilidad y cometemos errores defensivos”, señala.
Pese a este diagnóstico, Álvaro no quiere que el desánimo se instale en el vestuario. Si pudiera dirigirse directamente a los futbolistas, su mensaje sería de confianza y unidad. “Les daría ánimo, fuerza y confianza. Hay que ir partido a partido, sin pensar en la clasificación. Cada encuentro es una final y tenemos que estar todos juntos, ser solidarios y darlo todo por el escudo”, afirma. Para este aficionado, recuperar la seguridad en sus propias posibilidades resulta tan importante como corregir los errores que están penalizando al conjunto caballa.
La próxima oportunidad llega hoy en Córdoba, donde Álvaro volverá a estar presente para animar a los suyos desde la grada de El Arcángel. No contempla viajar pensando en una derrota y se atreve incluso con un pronóstico favorable de 1-2. Considera que ganar permitiría al equipo recuperar sensaciones y empezar a creer de nuevo. “Creo que dos victorias seguidas nos harían mirar el futuro con mucho más optimismo”, sostiene. Eso sí, tiene claro que el objetivo debe ser la permanencia y reconoce que, tal como está la situación, firmaría terminar en el puesto 18. “Salvarnos como sea”, sentencia.
Otra de sus preocupaciones es la respuesta de la afición. Álvaro lamenta que la asistencia al estadio haya disminuido y que algunos encuentros estén registrando entradas demasiado bajas para la categoría en la que compite el Ceuta. Recuerda aquellos años en los que acudía a ver partidos frente al Antoniano, el Coria o el Rota y le cuesta entender que ahora, con rivales de mayor entidad, las gradas no presenten un mejor aspecto. “Me duele porque tengo la sensación de que la gente no valora lo que estamos viviendo. Antes íbamos a esos campos y ahora vamos a Riazor o El Sardinero. Es un sueño y yo voy a exprimirlo mientras dure”, asegura.
Aunque respeta que cada aficionado viva el fútbol a su manera, insiste en que este es precisamente el momento de demostrar el sentimiento por unos colores. “Tenemos que tener los pies en la tierra. Estar en esta categoría ya es un premio y hay que aprovecharlo”, subraya. Su compromiso personal no admite condiciones: “Yo voy a estar siempre con el Ceuta, esté donde esté, gane o pierda”. Por eso, termina con una petición dirigida a toda la afición: “Que den la cara, que apoyen al equipo y que acudan al estadio, porque el Ceuta lo necesita”.