Benaisa: Una historia de amistad, familia y kilómetros detrás de la AD Ceuta
JUGADOR Nº 12
“Juntos somos el jugador número 12”: el mensaje de unión de un aficionado incansable como es Benaisa, quien convirtió un partido en una forma de vida: “Desde aquel día, el Ceuta se me metió en el corazón”
Hay historias que explican mejor que cualquier resultado lo que significa un club para su gente. La de Benaisa es una de ellas. A sus 38 años, este aficionado de la AD Ceuta ha convertido el fútbol en una parte fundamental de su vida, una pasión que no solo se mide en partidos vistos, sino en kilómetros recorridos, amistades recuperadas y momentos compartidos con su familia.
Aunque hoy su compromiso con el equipo caballa es total, Benaisa reconoce que su relación con el club no siempre fue tan intensa. Durante años siguió al Ceuta desde la distancia, a través de redes sociales y comentarios de amigos, mientras la vida lo mantenía lejos de la ciudad. El fútbol era entonces más un recuerdo que una costumbre.
Todo cambió hace cinco años. Ya de vuelta en Ceuta, decidió acudir al estadio para ver un partido que aún recuerda con absoluta claridad. Aquella tarde frente al Real Madrid Castilla no fue una más: fue el inicio de algo mucho más grande.
El encuentro terminó con empate a dos después de que el Ceuta fuera perdiendo 0-2. Rodri recortó distancias, pero fue Fabrizio Danese quien, con un potente cabezazo en el tiempo añadido, firmó el empate. Aquella tarde no solo marcó el inicio de una permanencia histórica para el equipo; también fue el momento en que Benaisa se enamoró definitivamente del Ceuta.
“Lo recuerdo como si fuera ayer”, dice. Porque ese día no solo vio un partido de fútbol, también descubrió todo lo que se había estado perdiendo durante años.
El estadio le devolvió además algo que creía dormido: la amistad. En la grada se reencontró con compañeros del colegio, con amigos de la etapa militar y con personas a las que llevaba mucho tiempo sin ver. El fútbol, de repente, volvió a unirlos.
A partir de entonces empezó a acompañar al equipo siempre que podía. Andalucía se convirtió en una carretera habitual y los desplazamientos comenzaron a formar parte de su vida como aficionado.
En esos viajes nacieron nuevas amistades, como la de Juan Carlos, conocido como “El canario”, con quien compartió el duro playoff disputado en Tarragona. Desde entonces han recorrido juntos miles de kilómetros siguiendo al Ceuta por toda España.
De aquellos encuentros en la grada también surgió una idea que terminaría tomando forma: crear una peña. ‘Frente Ketama’. Lo que empezó como un simple hobby entre amigos se convirtió en un grupo de unos veinte o veinticinco aficionados que hoy comparten la misma pasión.
Rodearse de seguidores que llevaban décadas apoyando al club solo reforzó aún más su vínculo con el escudo. Cada temporada, su conexión con el Ceuta se hacía más fuerte.
Esa pasión terminó extendiéndose también a su vida familiar. Entre risas reconoce que la solución fue sencilla: si el Ceuta ocupaba tanto espacio en su vida, lo mejor era compartirlo con los suyos.
Ahora lleva al estadio a sus hijos y, siempre que puede, también a su mujer. El fútbol se ha convertido en un momento de unión familiar. “Era o divorcio o meterlos en el mundo del fútbol”, bromea.
Sobre el equipo actual, Benaisa se muestra orgulloso. Considera que, para ser un recién llegado a la categoría tras 45 años sin pisar la Segunda División, el rendimiento está siendo más que notable, especialmente compitiendo contra históricos como Málaga, Sporting o Deportivo de La Coruña.
También valora el espíritu del grupo y el trabajo del entrenador, capaz de sacar lo mejor de una plantilla que ha crecido paso a paso. Y siente que ese crecimiento también se refleja en la afición, cada vez más presente tanto en el estadio como en los desplazamientos.
Su mensaje final resume el espíritu del jugador número 12: unión y apoyo incondicional. Porque, como dice con orgullo, cuando la afición y el equipo caminan de la mano, el Ceuta se vuelve mucho más fuerte… y cualquier sueño parece posible.