“Bily” y Elena López, reyes de la XXXI carrera popular de San Juan
Deportes
Centenares de ceutíes se lanzan al asfalto para participar en una de las pruebas deportivas de mayor raigambre en la ciudad, prólogo a las celebraciones que han tenido las playas de la ciudad como escenario
Ceuta/ Mohamed Abdeselam “Bily” y Elena López, corredores ambos del CB Ramón y Cajal, fueron ayer los grandes protagonistas de la XXXI Carrera Nocturna de San Juan -XXV Memorial Manuel Carmona al imponerse en las categorías masculina y femenina de una prueba que volvió a reunir a centenares de corredores en las calles de Ceuta. El podio de atletas masculinos lo completaron Ismael Taieb, segundo en la línea de meta, y Vilal Ahmed, que ocupó la tercera posición. Marta Navarro y Claudia Casanova fueron, por este orden, las mujeres más rápidas tras Elena López.
A las nueve de la noche, la explanada de Juan XXIII presentaba el aspecto de las grandes ocasiones. El colorido de las camisetas deportivas se mezclaba con el bullicio de familiares, curiosos y aficionados que buscaban el mejor lugar para presenciar la salida. El sonido de las conversaciones, los últimos estiramientos y las fotografías de grupo componían una escena que se repite cada 23 de junio, pero que nunca pierde su capacidad para emocionar.
La Carrera Nocturna de San Juan no es una prueba más. Forma parte de la identidad deportiva de Ceuta y constituye uno de los acontecimientos que marcan el inicio oficioso del verano en la ciudad. Mientras muchos ceutíes se preparaban para disfrutar poco después de la tradicional Noche de San Juan en las playas de La Ribera y El Chorrillo, otros cientos optaban por calzarse las zapatillas y participar en una competición que ha sabido crecer generación tras generación sin perder el carácter popular que la vio nacer.
Poco después del pistoletazo de salida, el pelotón comenzó a recorrer las principales arterias urbanas en un espectáculo que combinó esfuerzo, compañerismo y ambiente festivo.
Con independencia de los resultados reflejados en la clasificación general, la verdadera esencia de la Carrera Nocturna de San Juan volvió a encontrarse en los cientos de corredores populares que dieron vida a la prueba. Jóvenes promesas, veteranos del atletismo local, deportistas ocasionales y familias enteras compartieron protagonismo en una noche en la que el resultado pasó a un segundo plano para muchos participantes. El simple hecho de formar parte de esta tradición constituye ya una victoria personal para quienes acuden cada año a la cita.
La jornada comenzó con las pruebas destinadas a los más jóvenes, que recorrieron distancias de 400 y 800 metros en un ambiente marcado por la ilusión y el entusiasmo. Padres y familiares siguieron con atención cada carrera, convirtiendo la explanada en una auténtica fiesta del deporte base. Estas categorías representan una de las grandes apuestas de la organización, que busca fomentar hábitos saludables y garantizar el relevo generacional de una prueba profundamente arraigada en la sociedad ceutí.
Una de las pruebas populares más consolidadas
Organizada por el Instituto Ceutí de Deportes (ICD), la Carrera Nocturna de San Juan alcanza ya más de tres décadas de historia. Nacida a comienzos de los años noventa como una iniciativa para fomentar la práctica deportiva coincidiendo con una de las noches más especiales del año, la competición ha logrado consolidarse como una de las pruebas populares más queridas de la ciudad.
Hace años que la carrera se instituyó como Memorial Manuel Carmona, un recuerdo que alcanza su vigésimo quinta edición. Cada edición sirve también para recordar la contribución de quienes ayudaron a construir la historia del deporte ceutí.
El trabajo coordinado de las fuerzas y cuerpos de seguridad, Protección Civil, Cruz Roja y los distintos servicios municipales implicados hicieron posible que la competición se desarrollara con absoluta normalidad.
Tras la ceremonia de la entrega de medallas, el tradicional bollo dulce y la popular jarra de San Juan, la explanada de Juan XXIII fue recuperando poco a poco la calma. Sin embargo, la sensación compartida entre participantes y organizadores de la prueba era la de haber vuelto a vivir una edición memorable.