El Ceuta cierra filas tras una reunión de emergencia para cambiarlo todo

LIGA HYPERMOTION

Junta Directiva, presidencia, dirección deportiva, cuerpo tecnico y plantilla rechazaron bajarse del barco y reforzaron su compromiso para pelear a muerte por revertir la dinámica negativa del equipo

José Juan Romero camina junto a su cuerpo técnico
José Juan Romero camina junto a su cuerpo técnico | REDUAN
David Villén
02 nov 2026 - 19:30

Ceuta/ El pitido final del encuentro entre la AD Ceuta y el Sporting de Gijón desencadenó un terremoto que sacudió hasta sus cimientos la estructura de la entidad caballa. Otra derrota, y van nueve en doce partidos, que condenó al conjunto caballa a ocupar la plaza de colista en la Liga Hypermotion, y que parece haber empujado al equipo a tocar fondo.

El público, soberano, demostró por primera vez en mucho tiempo su descontento y lo expresó de forma manifiesta y quizá excesiva, llegando a increpar e insultar al entrenador y a algunos jugadores. José Juan Romero, en rueda de prensa, confesó los episodios de insomnio que sufre tratando de encontrar una solución a todos los problemas de su equipo. Y, para rematar, el presidente, Luhay Hamido, declaró públicamente que ponía su cargo a disposición de la Junta Directiva y de la propia afición.

Mucho que digerir tras una tarde aciaga en el Alfonso Murube. Hamido, entre otras cosas, explicó que amaba al Ceuta y que asumía, sin llegar a rendirse, toda la responsabilidad por el estado deportivo del club y por su rendimiento. También reveló que necesitaba “respirar un poco”, y que su posición al frente de la entidad estaba provocando sufrimiento tanto a él como a su familia.

La conclusión final de su intervención, más allá de refrendar con convicción absoluta a Edu Villegas y José Juan Romero en sus puestos, fue que necesitaba al menos un tiempo para seguir meditando y sopesando su decisión definitiva. El balón estaba en el tejado de la directiva caballa, el poder para cambiar las cosas, también.

Por eso, apenas un par de horas después de la intervención de Hamido, el club lanzó un comunicado ratificando por unanimidad al todavía presidente caballa en su puesto: “La Junta Directiva muestra su respaldo unánime a la continuidad de su liderazgo al frente del Club, reafirmando su compromiso con el proyecto deportivo e institucional de la entidad, que continuará trabajando con ilusión, responsabilidad y unidad para seguir representando con orgullo a Ceuta”.

Parecía que las aguas se habían calmado. Parecía que el alarmismo incitado en caliente por la derrota y por la imagen insulsa del equipo había pasado. Se había capeado el temporal. Era momento de dejar reposar los ánimos, de reflexionar en frío. Nada más lejos de la realidad, porque al filo de la medianoche finalizó una reunión secreta, a puerta cerrada, entre la directiva, la presidencia, la dirección deportiva, el cuerpo técnico y los jugadores.

En apenas unas horas, el club pasó de desastre natural con aroma a réquiem a convertirse en una unidad de infantería entregada a una misma causa: la salvación del Ceuta. No sin antes, por supuesto, la dosis de drama suficiente para reforzar la convicción de cada miembro del club respecto a su objetivo final.

Según la entidad ceutí, en esa reunión se pusieron todas las cartas sobre la mesa. Fuera corrección política, fuera medias tintas, fuera compasión. De hecho, la primera intervención del presidente planteó una única cuestión: quién quiera irse, sea futbolista, entrenador o directivo, ahí tiene la puerta. Cobrando íntegramente, además, sus contratos.

Silencio sepulcral, gesto fruncido, miradas desafiantes. Un caballa nunca se rinde, sin importar si lleva meses o décadas en el club. Nadie movió un músculo, nadie se bajó del barco. Luhay cerró con llave y se dirigió a los suyos con honestidad y sin tapujos. No volvió a abrir hasta que todos los involucrados estuvieron de acuerdo en todo, en resetear su mentalidad y convertirse en soldados entregados a la causa de la permanencia.

“Un punto de inflexión”, según el club,, a falta de saber si de verdad esta reunión de crisis ha surtido efecto. La gran incógnita ahora, la principal pregunta que se hacen sus seguidores, es saber si el equipo tiene lo que hay que tener, más allá de garra, entrega y sacrificio, para revertir la situación.

En peores batallas ha triunfado, en el pasado, este equipo, pero la cuestión sigue en el aire: ¿Servirá de algo? ¿Qué se puede esperar después de esto? La primera respuesta la obtendremos el sábado 7, a partir de las 18:30 horas, en el Nuevo Arcángel, cuando el Ceuta visite al Córdoba en busca de su resurrección.

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