España-Argentina: solo un -amargo- precedente con gol de un ceutí

MUNDIAL 2026

España y Argentina se juegan mañana el Campeonato del Mundo de Fútbol. Un partido que, pese a que pueda parecer lo contrario, solo tiene un precedente en competiciones oficiales, hace justo 60 años y con un ceutí como protagonista

Gento y Rattin, capitanes de España y Argentina, intercambian banderines en el partido de hace 60 años
Gento y Rattin, capitanes de España y Argentina, intercambian banderines en el partido de hace 60 años | RRSS
Juanjo Coronado
18 jul 2026 - 10:59

La historia es clara: España y Argentina no son los rivales que más veces se han enfrentado en un Mundial. De hecho, los países que más veces se han medido a los nuestros son, precisamente, los tres equipos con más títulos en la historia mundialista: Brasil, Alemania (también la RFA) e Italia se han medido en cuatro ocasiones con 'La Roja'. Puede parecer mentira, por la larga tradición futbolística de ambos países, pero el de este domingo será el segundo partido entre españoles y sudamericanos de competición oficial.

El único precedente, hasta el momento, es de un 13 de julio de 1966 en el mismo Villa Park donde juega sus partidos el Aston Villa de Birminghan. Fue en el Mundial de Inglaterra, en el octavo mundial de la historia, y al que España llegaba con un cierto aura de favoritismo. No en vano, en aquella alineación figuraban muchos de los jugadores del 'Madrid ye-ye' que había sido campeón de Europa ese mismo año, al margen de Luis Suárez -hasta Rodri hace un par de años, el único jugador nacido en España en ganar el Balón de Oro- y los nuestros acudían a la cita británica con la vítola de ser, entonces, los vigentes campeones de Europa. Llegábamos, además, con una curiosa clasificación: solo hubo que ganar una eliminatoria a la República de Irlanda, en un grupo de tres. El tercero en discordia era Siria, que por mor de los boicots -tan de moda en aquella época- decidió no participar en dicha fase de clasificación. El motivo del boicot sirio, en cualquier caso, parece justo: África no tenía billete directo al mundial, y los países de ese continente decidieron rebelarse. Los sirios, en un contexto geopolítico extremadamente tenso (como siempre, vamos) decidieron sumarse al boicot y a España le bastó con superar a una Irlanda cuyos mejores momentos tendrían que llegar más tarde para presentarse en el mundial inglés.

Sin embargo, la cosa pintó mal casi desde primera hora. Los jugadores españoles se quejaron de lo extremadamente largo de la concentración en Santiago de Compostela, ciudad elegida por aquello de la similitud climática entre Galicia y el Reino Unido, donde les esperaba Argentina en primer lugar. Una selección lejos del poderío que empezó a atesorar años después, y que no tenía mucho que hacer sobre el papel contra España, Alemania y Suiza. Pero una vez más, como tantas, España tenía prisa en decepcionar y lo hizo ya en el primer partido.

Luis Artime demostró, en aquel partido, porque era uno de los delanteros de moda en Sudamérica. Un doblete suyo permitió a los dirigidos por Juan Carlos Lorenzo doblegar a los nuestros. En aquella Argentina figuraban otros nombres conocidos del fútbol español, como Jorge 'Indio' Solari (entrenador del Tenerife en tre 1990 y 1992) o Hugo "El loco" Gatti. Pero ¿y en España?. Pues una más de tantas generaciones de oro perdidas: Amancio, Del Sol, Luis Suárez... y José Martínez 'Pirri'. El ceutí empató el tanto inicial de Artime, pero nada pudo hacer ante el segundo gol de los argentinos. Argentina pasó sorprendemente a la siguiente fase, en la que se emparejó con Inglaterra. Aquel partido acabó como el rosario de la aurora, con el entrenador local, Alf Ramsey, llamando animales a los argentinos.Antonio Rattín, fallecido esta misma semana, se negó a abandonar el campo tras ser expulsado, arrugó la Union Jack que decoraba los corners, se sentó encima de un balón... Un show que derivó en que, cuatro años más tarde, la FIFA decidiera introducir un elemento que cambiaría la historia del fútbol: las tarjetas, amarilla y roja.

España se quedó con la miel en los labios. Sanchís y Amancio dieron un triunfo a los nuestros frente a Suiza. En el tercer partido, contra la Alemania de un imberbe Franz Beckembauer, se adelantaron los nuestros, pero luego dos tantos de Emerich y Seeler dejaron en anécdota el gol de Fusté. Para casa, en primera ronda y con el único gol de un ceutí en la fase final de los Mundiales. Es el único precedente, que evidentemente no pinta bien. Pero la historia, dicen, está también para cambiarla. Aunque sea en New York y 60 años después.

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