Fran Escribá: "Nos faltó esa mala lecha para acabar de matar el partido"
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El técnico pucelano lamentó haber cedido el empate al final y criticó el arbitraje reclamando una falta previa a la expulsión de Álex Balboa
Fran Escribá explicó que el Valladolid había previsto el cambio de sistema del Ceuta tras el descanso y que la entrada de un tercer central no le sorprendió. El técnico consideró que su equipo había sabido controlar inicialmente esa modificación, aunque reconoció que el conjunto caballa encontró más espacios cuando el partido se abrió en los minutos finales.
"Las acciones de ellos han sido más barullo que otra cosa. En nuestras acciones hemos tenido situaciones de juego muy claras que no deberíamos haber perdonado", lamentó Escribá, que volvió a señalar la falta de acierto como uno de los principales problemas de su equipo.
El entrenador del Valladolid aseguró que su equipo había hecho méritos para llegar por delante al descanso y recordó las ocasiones claras que tuvo, especialmente durante la primera mitad. El gol del Ceuta, sin embargo, llegó en una acción que consideró menos clara que otras oportunidades desperdiciadas por los suyos.
"Lo que hay que hacer es tener esa mala leche en esos momentos", afirmó Escribá, que reclamó mayor contundencia dentro del área. El técnico admitió que el Valladolid no cuenta con grandes goleadores, pero insistió en que determinadas ocasiones deben terminar en gol si el equipo quiere transformar su dominio en resultados.
Escribá también se refirió al arbitraje y, aunque consideró que el colegiado realizó en líneas generales un buen partido, criticó una acción concreta que, a su juicio, condicionó el tramo final. El entrenador entendió que la expulsión de su jugador pudo haberse evitado si previamente se hubiera señalado una falta sobre Alejo.
"Yo estoy convencido de que no hubiera pasado esto, porque con once hubiéramos tenido más situaciones de área mejor defendidas", sostuvo el técnico, que consideró grave el error al no señalar esa infracción previa. Sobre el largo descuento, Escribá explicó que el árbitro le trasladó que los ocho minutos iniciales habían sido indicados desde el VAR y evitó responsabilizarle directamente por la prolongación posterior.
El entrenador pucelano lamentó así que su equipo no hubiera sido capaz de cerrar un partido en el que, según su análisis, dispuso de ocasiones suficientes para sentenciar. El empate final dejó al Valladolid con la sensación de haber dejado escapar dos puntos por falta de contundencia en las áreas.