Fuad Jalid Amar, el corazón que nunca se sienta en el Murube

JUGADOR Nº 12

Desde los bocadillos de tortilla en el Murube hasta liderar la animación caballa por toda España. No entiende el fútbol sin valores, ni la grada sin familia: así piensa uno de los rostros de la afición caballa

Fuad Jalid Amar, el corazón que nunca se sienta en el Alfonso Murube
Fuad Jalid Amar, el corazón que nunca se sienta en el Alfonso Murube | REDUAN

Hay personas que no necesitan saltar al césped para marcar diferencias. Personas que no aparecen en las alineaciones, pero sin las que el equipo sería otro. Fuad Jalid Amar es una de ellas. Un nombre que no figura en la hoja del árbitro, pero que está escrito, desde hace décadas, en la memoria sentimental del sentimiento caballa.

Fuad es de esos aficionados que no recuerdan cuándo empezó todo, porque el Ceuta estuvo ahí desde siempre. Tenía apenas seis o siete años cuando pisó por primera vez el Murube, de la mano de su hermano mayor, en aquella temporada 79/80 en la que el rival era el Gerona de entonces. A esa edad no se entienden las clasificaciones, pero sí se aprende a amar unos colores.

Creció entre balones, amigos de barriada y tardes eternas en el estadio. Fue recogepelotas, fue niño colándose cuando no había para la entrada, fue adolescente que bajaba al Murube con la ilusión intacta. Bocadillos de tortilla, esperas largas y un sentimiento que se iba haciendo cada vez más grande. Ahí empezó todo. Ahí se quedó para siempre.

Ha visto pasar épocas duras y momentos inolvidables. El casi ascenso en Ferrol, aquella eliminatoria frente al Girona que aún duele recordarla, y, sobre todo, el día más feliz de su vida como aficionado: el ascenso en Fuenlabrada. Ese día en el que todo cobró sentido. Ese día en el que tantas horas, kilómetros y esfuerzos valieron la pena.

Hoy Fuad es mucho más que un aficionado. Es presidente del Frente Ketama, parte esencial de la Grada de Animación y uno de los grandes enlaces entre la afición, el club y la seguridad en los desplazamientos. Es quien coordina entradas, recoge dinero, habla con el club rival y se asegura de que los caballas estén juntos, seguros y representando a Ceuta como merece.

Fuad Jalid Amar, el corazón que nunca se sienta en el Alfonso Murube
Fuad Jalid Amar, el corazón que nunca se sienta en el Alfonso Murube | REDUAN

Porque para Fuad el fútbol no es solo animar. Es también comportamiento, respeto y ejemplo. Megáfono en mano, explica normas, calma a los más jóvenes y recuerda siempre que se puede cantar sin perder la educación. Y el resultado está ahí: felicitaciones de aficiones rivales, mensajes de policías, palabras de reconocimiento desde Cádiz, Málaga o Córdoba.

Ha recorrido media España siguiendo al Ceuta. Desde Riazor hasta Tarragona, desde viajes de 48 horas casi sin bajar del autobús hasta derrotas que duelen pero no rompen. Solo Granada se le escapó, por una desgracia familiar. El resto, siempre que pudo, estuvo. Porque estar es su manera de querer.

El esfuerzo económico nunca ha sido una excusa. Rifas, aportaciones de uno o dos euros, ayuda a quien lo necesita. Si un chaval no puede viajar, se le echa una mano. Si alguien tiene que animar y no llega, se le ayuda. La grada, para Fuad, es una familia organizada.

En lo deportivo, habla con pasión y conocimiento. Confía en Edu Villegas, cree en los fichajes de invierno y admira a José Juan Romero, “el mejor entrenador del mundo”. Sabe que las segundas vueltas del Ceuta siempre son otra cosa. Algo especial. Algo que se cocina en un vestuario unido.

Tiene debilidad por Guille Vallejo, “el Perilla”, pero no hace distinciones: quiere a todos los jugadores. No es casualidad. Su hijo trabaja con ellos como utillero y eso estrecha aún más el vínculo. El Ceuta no es solo su equipo: es parte de su día a día.

Habla del vestuario como de una familia, y de la ciudad como un valor añadido. Aquí los jugadores se cruzan con la gente en el supermercado, en las cafeterías o por la calle. Aquí no hay burbujas. Aquí hay cercanía. Y eso, para él, marca la diferencia.

Fuad no cree en el fútbol violento ni en las actitudes ultras. Cree en el “romance”, como él dice. En recibir a la afición rival, en ayudarla si lo necesita, en compartir una Coca-Cola, una foto o una charla. Las anécdotas con Las Palmas, Cádiz o Córdoba lo definen mejor que cualquier discurso.

Cuando habla del futuro, no vende humo. Sabe que el ascenso es difícil, pero está convencido de que el Ceuta jugará el playoff. Ser “el Mirandés del año pasado” ya sería un sueño. Aprender, crecer y competir. Eso es lo importante.

Fuad se emociona recordando goles, saltos descontrolados en la grada, golpes sin darse cuenta y celebraciones que te dejan sin voz. Porque el fútbol, cuando se vive así, se celebra con todo el cuerpo.

Al final, cuando llega a casa tras un desplazamiento, cae rendido. Pero al despertar, el móvil está lleno de mensajes. De los suyos y de los de fuera. De gente que entiende que el Ceuta no solo compite en el campo, también lo hace en valores.

Fuad Jalid Amar es eso: un ejemplo silencioso, un líder natural, un caballa que entiende que animar es también cuidar. Un Jugador nº12 que nunca se sienta, porque su sitio está siempre de pie, alentando, representando y dejando el nombre de Ceuta donde merece estar.

Porque mientras haya gente como él en la grada, el Ceuta nunca jugará solo.

También te puede interesar

Lo último

stats