Hassan Abdeselam: "Hay que valorar lo que tenemos para no perderlo"
JUGADOR Nº 12
Con 73 años, este veterano aficionado, que llegó a vestir la camiseta de la antigua Agrupación Deportiva Ceuta, reivindica el orgullo de pertenecer a una ciudad acostumbrada a sufrir y a levantarse. Su mensaje es claro: ahora que el equipo más necesita a su gente, la afición no puede darle la espalda
Ceuta/ Hay sentimientos que no se explican, simplemente se llevan dentro. Se heredan de las calles, de los barrios, de aquellas tardes interminables detrás de un balón y de los domingos en los que todo parecía detenerse cuando jugaba el equipo de tu ciudad. Hassan Abdeselam Mohamed tiene 73 años y pertenece a esa generación de ceutíes para quienes el fútbol nunca fue únicamente un deporte. Es parte de su historia, de sus recuerdos y de su manera de entender la vida. Esta semana, nuestro particular "Jugador número 12" tiene el rostro de un hombre que ha conocido las alegrías y las decepciones del fútbol caballa, pero que jamás ha dejado de creer en sus colores.
Su relación con la Agrupación Deportiva Ceuta comenzó prácticamente cuando empezó a tener uso de razón. El colegio, las calles de su barrio y los primeros partidos despertaron una pasión que acabaría acompañándolo durante toda su vida. Pero Hassan no solo ha vivido el fútbol desde la grada. También tuvo el privilegio de vestir la camiseta de la antigua Agrupación Deportiva Ceuta en categoría Regional, una etapa que recuerda con especial cariño y que conserva inmortalizada en fotografías que enseña con orgullo. Imágenes de otro tiempo, de compañeros y entrenadores que forman parte de la memoria sentimental del fútbol ceutí.
De futbolista a seguidor incondicional, Hassan lleva toda una vida unido a los colores del Ceuta y conserva intacta la ilusión de aquel niño que descubrió el fútbol en las calles de su barrio
Cuando habla de aquellos años, sus palabras desprenden una mezcla de nostalgia y satisfacción. Reconoce que los jóvenes disfrutan actualmente de unas instalaciones, medios y oportunidades que antes resultaban impensables, aunque considera que por el camino se han perdido algunos valores. "Antes había mucho respeto y el fútbol se vivía de otra manera. Era todo más puro", recuerda. No reniega del progreso, pero echa de menos aquella forma de entender el juego en la que el talento, el esfuerzo y el compañerismo estaban por encima de cualquier otra consideración.
A lo largo de su vida ha presenciado ascensos, descensos, temporadas ilusionantes y otras que dejaron heridas difíciles de cerrar. Sin embargo, asegura que lo vivido recientemente con el Ceuta tiene algo verdaderamente especial. No se refiere únicamente a los resultados deportivos, sino a una imagen que le emociona especialmente: la de los niños y niñas paseando por las calles con la camiseta de su equipo. "Ver a los pequeños, a los jóvenes y a los mayores vestidos con la camiseta de nuestra ciudad es una cosa extraordinaria", afirma. Para Hassan, esa identificación de las nuevas generaciones con el club representa uno de sus mayores triunfos.
Este veterano seguidor sabe perfectamente cuánto ha costado llegar hasta aquí. Por eso reconoce el trabajo de quienes han dirigido el club a lo largo de su historia y dedica palabras de agradecimiento a la actual presidencia, a la que atribuye buena parte de la transformación experimentada por la entidad. Pero, por encima de nombres propios, coloca siempre a Ceuta. A esa ciudad que, según sus propias palabras, ha tenido que acostumbrarse a sufrir y superar dificultades. "Nosotros somos sufridores. Estamos acostumbrados, como el Atlético de Madrid, incluso más", comenta, convencido de que pocas aficiones conocen tan bien el significado de resistir.
El veterano aficionado pide paciencia, compromiso y unidad en los momentos difíciles, convencido de que el equipo tiene calidad suficiente para superar los obstáculos y asegurar la permanencia
Hassan considera que el fútbol ha cambiado mucho desde su juventud, pero defiende que el respeto, el compañerismo y el apoyo de la grada siguen siendo fundamentales para alcanzar el éxito
Esa capacidad de resistencia adquiere ahora una importancia especial. Hassan no esconde su preocupación por las dificultades deportivas que atraviesa el equipo, pero tampoco comparte el pesimismo de quienes comienzan a perder la paciencia. Considera que la complicada situación vivida por Ceuta durante los últimos meses también ha terminado afectando a los futbolistas, tanto en su preparación como en su tranquilidad personal. Pese a ello, está convencido de que la plantilla tiene argumentos suficientes para reaccionar. Cree que le está faltando cierta picardía, saber manejar los tiempos de los partidos y, sobre todo, funcionar como un verdadero bloque. También reclama una mayor comunicación entre los jugadores, porque entiende que dentro del campo debe existir siempre una voz capaz de levantar a los compañeros cuando las cosas se complican.
Pero si hay algo que Hassan quiere transmitir por encima de cualquier consideración táctica es un mensaje dirigido a la afición. Ha percibido una disminución de la asistencia al estadio y no comprende que precisamente ahora, cuando más necesita el equipo el respaldo de los suyos, algunos seguidores comiencen a distanciarse. Recuerda que hace apenas unos años enfrentarse a determinados clubes históricos del fútbol español parecía un sueño lejano y que hoy esas visitas forman parte de la realidad deportiva de Ceuta. "Tenemos que valorar lo que tenemos, que esto es una cosa histórica", subraya con la autoridad de quien ha esperado toda una vida para disfrutar de momentos como estos.
Para este caballa de corazón, el Alfonso Murube debe volver a ser ese escenario en el que los rivales sientan la presión de una afición entregada desde el primer minuto. No pide grandes gestos ni promesas imposibles. Simplemente reclama que nadie deje de animar cuando el marcador sea adverso, que se aplauda el esfuerzo y que los jugadores perciban el cariño de quienes ocupan las gradas. "Si antes animábamos 80 minutos, ahora tenemos que animar los 105 minutos o lo que dure el partido", señala. Hassan está convencido de que la permanencia pasa necesariamente por recuperar la fortaleza en casa y conseguir que cada visitante encuentre un equipo competitivo y un estadio volcado con sus futbolistas.
Después de vivir numerosos ascensos y decepciones, este caballa de corazón reclama que el Alfonso Murube vuelva a convertirse en un fortín donde los jugadores sientan el aliento de su afición
A pesar de las dificultades, su pronóstico para el final de temporada no admite demasiadas dudas. "Nos vamos a mantener, y nos vamos a mantener bien", asegura. Lo dice con la tranquilidad que proporcionan los años y con la confianza de quien sabe que en el fútbol una mala racha puede cambiar en cualquier momento. No exige grandes goleadas ni actuaciones brillantes. Le basta con que el Ceuta compita, luche y encuentre el camino de la victoria, aunque el gol decisivo llegue en el último suspiro. Porque, como recuerda, la grandeza de este deporte reside precisamente en su capacidad para sorprender cuando menos se espera.
A sus 73 años, Hassan Abdeselam Mohamed continúa mirando al Ceuta con los mismos ojos de aquel muchacho que descubrió el balón en las calles de su barrio. Han cambiado el fútbol, los jugadores y las generaciones que ocupan las gradas, pero su sentimiento permanece intacto. Su historia representa a tantos aficionados anónimos que nunca aparecen en las estadísticas, que no levantan trofeos ni marcan goles, pero sin los cuales ningún club tendría verdadera alma. Y antes de despedirse deja una reflexión que resume toda una vida de fidelidad: "Si nos comprometemos la afición y los futbolistas, esto sale para adelante". Porque Hassan sabe mejor que nadie que los colores de un equipo se defienden cuando se gana, pero se demuestran de verdad cuando toca sufrir.