Waterpolo / División de Honor
El Caballa, con poco margen de error ante el Catalunya
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El entrenador de la Agrupación Deportiva Ceuta, José Juan Romero, compareció ayer ante los medios en la previa del encuentro que enfrentará, el domingo a las 16:15 horas, a su equipo frente al Cádiz CF. Una visita al Nuevo Mirandilla para la que el técnico andaluz aseguró que se encuentra “muy bien” y con confianza para sacar una más que necesaria victoria.
“Hemos estado trabajando duro, buscando la mejor versión del equipo, queriendo mejorar, queriendo crecer, y en eso estamos cada día. Tuvimos una comida espectacular, con todos los jugadores, por iniciativa propia de la plantilla y, como dije el otro día, no tengo nada que pedirles, salvo que insistan”, desveló nada más arrancar la rueda de prensa, dejando claro que el vestuario está más unido que nunca y enfocado en salir del agujero de la zona de descenso.
Una situación prácticamente calcada a la que atraviesa su rival de este fin de semana, apenas dos puntos por encima en la clasificación, y que estrenará además nuevo técnico, Borja Jiménez. Será el tercer entrenador del conjunto cadista esta temporada, aunque José Juan no quiso, en un principio, entrar a valorar el asunto: “Bastante tenemos nosotros para pensar en la situación del Cádiz, que está, por cierto, mejor que nosotros”.
Aun así, acabó por dar su opinión analizando el impacto que podría tener la llegada de Jiménez en el devenir del partido: “Es una situación un poco extraña. Conocemos a Borja, nos enfrentamos a él el año pasado. No sé si el equipo va a llevar ya algo suyo el domingo, o no. Tampoco sé quién es la persona que está trabajando ahora mismo con el equipo. Es una situación un poco extraña, pero no afecta a lo que nosotros queremos tratar de hacer”.
Más allá de lo deportivo, el técnico andaluz también reflexionó sobre la relación de la afición con el equipo esta temporada a raíz de las palabras de Redru, que consideró culpa de los jugadores que este año el Murube esté algo más desenganchado y que exista un ambiente enrarecido con la afición: “Hay poco que reprocharles, porque esta ciudad tiene ahora mismo un cometido más importante que el fútbol”.
“Es evidente, y no quiero que sea una excusa a nivel deportivo, pero tampoco hay que ponerse una venda en los ojos. Además, se palpa que el ambiente de los últimos años, sobre todo el de la temporada pasada, ya no es igual. Antes, los días anteriores y los días de partido, se palpaba desde primera hora de la mañana. La ciudad está triste, evidentemente”, explicó Romero para seguir profundizando en un tema que preocupa a jugadores y cuerpo técnico.
De hecho, con sus palabras restó responsabilidad tanto al equipo como a la propia afición, y se centró en la situación de la ciudad: “Ya no sé cuántos meses llevamos así y todo repercute. No vamos a engañarnos: repercute a la hora de que la gente vaya al estadio, de que anime y de que se vuelque con su club como lo hacía la temporada pasada. Y eso, a la vez, nos da un plus; es absolutamente fundamental”.
“Eso se vio en los momentos críticos, como el año de la permanencia, cuando mejor estuvo la afición, que entendió la situación, nos acompañó, nos sostuvo y nos salvó. Para mí, aquel año fue fundamental, y este es un año con unos parámetros muy parecidos. No soy nadie para pedirles nada, solo podemos dar el máximo e intentar que cada fin de semana haya más personas en el Murube que quieran ver a su equipo”, sentenció el de Gerena sobre ese tema.
A continuación, José Juan pasó a comentar, bajo su punto de vista, el rendimiento que está ofreciendo su equipo hasta ahora fuera de casa: “Es verdad que este año estamos rindiendo mejor que la temporada pasada a nivel de juego. Creo que el equipo se suelta más fuera de casa”.
“No hablo de puntos ahora mismo, evidentemente, porque para un entrenador sería muy sencillo resumirlo todo a los puntos, pero sí es verdad que mis sensaciones con el equipo fuera de casa son muy diferentes a las de la temporada pasada, cuando no me transmitía lo mismo. Este equipo sí ha transmitido en Burgos, en Castellón, incluso en Mallorca…”, amplió su respuesta.
En este sentido, aprovechó sus argumentos para explicar y valorar la presencia masiva de aficionados en Cádiz para el domingo, habiendo agotado en horas las 380 entradas disponibles: “En todos los partidos fuera de casa, el equipo ha estado muy bien en el juego. Si a eso le sumamos que tenemos a nuestra gente, que además fuera de casa hace un ruido incluso superior en muchos momentos al del Murube, llegando a callar al resto del estadio visitante en muchas ocasiones…”
“Todo eso nos da un plus, un chute de vitamina. Pero insisto: al final, esto no tiene otra historia que meter la pelotita dentro y que podamos darles puntos para que sigan creyendo en nosotros”, aseguró para terminar de hilar su respuesta con el tema del apoyo de la afición hacia el equipo.
Retomando las cuestiones deportivas, Romero anticipó novedades respecto a la lista de bajas para el partido, reducida prácticamente al mínimo después de unas semanas complicadas en la enfermería: “Ya están casi todos con el grupo, habrá que ver en qué estado llegan. Toni Abad ya se ha incorporado, incluso Mamah poco a poco está entrando".
“Solo queda Anuar por recuperarse, aunque después habrá que ver también el tiempo que llevan parados todos y medir un poco si están disponibles, para cuántos minutos y para qué situaciones. En función de eso se hará la convocatoria”, adelantó el técnico sevillano.
Sobre la convocatoria también fue tajante al explicar la ausencia de Konaré en los últimos partidos: “Las bajas las suelo decir yo aquí. Si no menciono las bajas, es una decisión mía y punto. Ni técnica, ni táctica ni nada: es cosa mía. Yo decido que un futbolista no vaya y no va. No hay más”.
En ese mismo tono, contundente, aunque distendido, cerró la rueda de prensa valorando de igual forma la insinuación sobre el peligro que puede correr su puesto en el banquillo caballa: “Presión tiene mi padre, que la ha tenido toda la vida, levantándose a las cuatro de la mañana para coger el coche. Yo no tengo presión ninguna. Trabajo a muerte cada día. Nervios, ninguno. Tranquilidad absoluta, conciencia limpia. Y lo que tuviera que pasar, pasará o no pasará; no es mi decisión. Con lo cual, ni un segundo pierdo en ello”.
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