El Ceuta naufraga sin remedio ante un Mallorca pensado para el ascenso

LIGA HYPERMOTION

El conjunto caballa entró al partido con buenas sensaciones pero se dejó ir mentalmente tras encajar el primero de los tres goles recibidos en Son Moix

Álex Sala cabecea un balón aéreo ante Cedric y Bodiger
Álex Sala cabecea un balón aéreo ante Cedric y Bodiger | Guiem Sánchez - Factoría 9
David Villén
30 ago 2026 - 21:05

La Agrupación Deportiva Ceuta sigue sin ver la luz al final del túnel y acumula ya tres derrotas en tres partidos de la Liga Hypermotion tras caer pos tres goles a cero en su visita a Son Moix para enfrentarse al RCD Mallorca. El conjunto insular plasmó sobre el verde la superioridad existente a nivel de presupuesto y plantilla entre un recién descendido y un club coyunturalmente asfixiado como el Ceuta, que no dejó una imagen tan pobre como sugiere el marcador pero que evidenció ser, hoy por hoy, una sombra del equipo correoso e inspirado del año pasado, tanto en ataque como en defensa.

Lo cierto es que la tarde ya comenzó torcida antes de que el balón echase a rodar. Como ya sucediera en la primera jornada ante el Andorra, un futbolista caballa se cayó del once por molestias musculares. Marino, que partía de inicio en la sala de máquinas junto a Bodiger, fue baja de última hora dejando su sitio a un Meléndez que todavía no había sido titular. Y, como las desgracias nunca vienen solas, a los cinco minutos José Juan Romero tuvo que gastar su primer cambio, también por lesión.

Precisamente fue Petxarroman, que regresó hace un par de días a los entrenamientos tras ser quien causó baja en Andorra, quién esta vez entró pese a no estar al 100% para sustituir a Anuar. El polivalente jugador marroquí salió trastabillado de un forcejeo con Cerdà y se llevó la mano a la parte trasera del muslo, por lo que todo apunta a rotura muscular. Un contratiempo que llegó, además, acompañado del primer susto para el Ceuta tras un remate de Adrián Fuentes que no cogió portería por centímetros.

La iniciativa, jugando en casa y con la tranquilidad de saberse superior a su rival, la llevó el Mallorca en todo momento. Sin embargo, esta vez el Ceuta salió mejor plantado y aguantó bien el tanteo inicial con unas líneas muy juntas entre sí en el bloque bajo, aunque sirvió de poco. Al minuto 12 avisó Sala tras un mal rechace de Vallejo al despejar un centro de Calatayud, que cuajó un gran partido, y al 15 fue Pablo Torre quien probó fortuna sin acierto con un golpeo de falta directa que se estrelló en la barrera seguido de otro disparo del cántabro en el rechace que salió fuera.

A la tercera llegó la vencida precisamente cuando los caballa parecían sacudirse la presión inicial. Meléndez pecó de intenso y acabó recibiendo amarilla en una falta continuada sobre Pablo Torre que cayó en la frontal después de varios agarrones. No fue él quien pateó en esta ocasión a portería, y quizá eso fue lo que permitió a los baleares adelantarse en el marcador. Álex Sala fue quien chutó a portería, y se sacó un lanzamiento que Cedric no acertó a desviar desde la barrera y que botó en las narices de Vallejo, que no pudo hacer nada para impedir que ese esférico besase la red.

A partir del gol, el Ceuta creció aún más, acuciado por la necesidad. Cedric estuvo inspirado en los regates, y Camacho casi logra el empate con un disparo desviado que Arnau Tenas detuvo con una gran mano llena de reflejos. Jordi Escobar cayó intentando recoger el rebote, y todo el Ceuta pidió penalti, pero Abraham Domínguez interpretó que no había nada. Un error de Lapeña en la salida de balón generó otra buena ocasión para los locales, que casi doblan su ventaja en el descuento con un cabezazo de Luvumbo a centro de Calatayud que se estrelló en el travesaño.

Otro error más de un Lapeña falto todavía de rodaje y confianza supuso nada más arrancar la segunda parte una recuperación de Luvumbo, que combinó de inmediato con Adrián Fuentes en la frontal. El delantero bermellón encaró al capitán Carlos Hernández, aguantó con dos amagos mientras iba abriéndose hacia la izquierda, y en el momento menos pensado conectó un remate que chocó en la base del larguero para entrar en la portería blanquinegra.

El segundo tanto en contra terminó de hundir la moral ceutí y le dio alas y tranquilidad al Mallorca, que jugó a placer y siguió generando peligro, aunque sin mucho acierto. Luis García, eso sí, se pudo dar el lujo de rotar y otorgar minutos de calidad a los menos habituales de una plantilla repleta de calidad, en la que casi nadie tiene el puesto asegurado.

Así fue adormeciendo el partido el anfitrión, que no tenía ningún interés en arriesgar lo más mínimo. Los cambios en las filas ceutíes sirvieron para poco, condicionados por la falta de fondo de armario del equipo derivada de la complicada planificación deportiva. Pocos futbolistas pueden sentirse atraídos por jugar en Ceuta en plena crisis migratoria, cuya influencia viene lastrando la labor de Edu Villegas desde hace un mes.

Cuando el partido agonizaba, el Mallorca redondeó una tarde de fiesta en Son Moix gracias al gol de cabeza de Buksa a la salida de un córner botado por un Álex Sala que firmó un gol y dos asistencias en el encuentro. Con la cabeza ya casi en el autobús, la defensa caballa pecó de indolencia y apenas defendió el saque de esquina que puso el último clavo en su ataúd.

Entre las bajas por lesión, la evidente falta de refuerzos para terminar de confeccionar una plantilla imperfecta y dar alternativas de calidad a José Juan Romero, y una moral socavada por la “invasión” y por las derrotas y los goles encajados hasta el momento, el técnico sevillano tiene ante sí el mayor reto de su carrera: darle la vuelta al juego, a la confianza de sus futbolistas, y a un hándicap mental y anímico al que no se le intuye solución satisfactoria a corto o medio plazo.

No obstante, si hay un equipo, una plantilla y un cuerpo técnico capaces de enderezar su rumbo, son los del Ceuta. La pasada campaña el comienzo fue similar, con tres de tres derrotas, pero a esa racha la sucedió una de ocho partidos sin perder. Como la Ciudad Autónoma, el club que la representa en Segunda División seguirá aguantando en silencio, trabajando para no perder la fe y para lograr un futuro mejor.

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