Martina Toledo Juliá: La voz joven de una pasión heredada
JUGADOR Nº 12
Con solo 13 años, Martina Toledo Juliá encarna la pasión heredada por la AD Ceuta, una historia que une grada, familia y memoria blanquinegra. Desde una salvación inolvidable hasta soñar con el playoff, Martina representa a la nueva generación de aficionados que empuja al Ceuta desde el corazón
En la grada del Alfonso Murube no solo se escuchan cánticos, también laten historias. Historias que no siempre llevan dorsal ni botas, pero que empujan igual o más que cualquier gol. Esta semana, el Jugador nº12 tiene nombre propio: Martina Toledo Juliá.
Con solo 13 años, Martina representa a una generación joven que ha aprendido a querer al Ceuta en los momentos difíciles, cuando la salvación se celebraba como un título y cada punto era una batalla.
Su historia como aficionada comenzó a los nueve años, en una de esas temporadas que se quedan grabadas para siempre. Aquella salvación agónica fue el flechazo definitivo, la locura que la enganchó para siempre a los colores blancos y negros.
No llegó sola a esta pasión. Llegó de la mano de su padre y sus primos, en familia, como se transmiten las cosas importantes. Porque el Ceuta no se elige, muchas veces se hereda.
Y es que el apellido Toledo pesa en la historia del club. Su padre, Jesús Toledo, defendió la camiseta de la AD Ceuta en la temporada 2001/2002, cuando el fútbol se jugaba con menos focos, pero con el mismo orgullo.
Hoy, Jesús sigue vinculado al club desde otro lugar igual de simbólico: es quien se encarga del videomarcador del Alfonso Murube, ese que anuncia los goles, los cambios y los momentos que hacen vibrar al estadio.
Martina ha crecido viendo el fútbol desde la grada, aprendiendo a observar, a analizar y a sentir. No lo practica, no lo necesita. Ella vive el fútbol desde el corazón, desde el aplauso y desde el “vamos Ceuta” a pleno pulmón.
Para ella, el equipo está siendo una de las grandes sorpresas de la temporada. Un Ceuta que parecía que iba a sufrir, pero que ha demostrado personalidad, orden y ambición en Segunda División.
Martina lo tiene claro: el equipo va muy bien, mejor de lo que muchos esperaban. Y no lo dice con euforia vacía, sino con esa serenidad que sorprende en alguien tan joven.
Si tuviera que mandar un mensaje al vestuario como Jugadora nº12, lo tendría claro: tranquilidad, confianza y ganas. Tres palabras sencillas, pero que resumen lo que cualquier futbolista necesita escuchar.
El primer objetivo, como buena aficionada con los pies en el suelo, es la permanencia. Pero Martina no se esconde: si el equipo sigue así, el playoff no es una locura.
Entre todos los jugadores, hay dos nombres que destacan para ella: Marcos y Guille. Uno arriba intentando perforar la portería rival, otro abajo tratando de mantener la portería a cero. Trabajo, compromiso y equilibrio. Fútbol entendido desde la grada.
Martina también confía en la segunda vuelta. Conoce el sello de José Juan Romero, sabe que sus equipos crecen con el paso de las jornadas y que siempre guardan alguna sorpresa.
Los nuevos fichajes le transmiten tranquilidad. Experiencia, calidad y fondo de armario para competir en una categoría exigente donde no se regala nada.
Incluso se imagina por un momento entrando al vestuario para dar la charla antes de un partido importante. Su discurso sería sencillo: ir con ganas, luchar cada balón y creer hasta el final.
Martina no solo vive el Ceuta desde la grada del Alfonso Murube, también lo sigue más allá del Estrecho, acompañando al equipo en desplazamientos fuera de Ceuta, demostrando que su sentimiento no entiende de kilómetros. Ya ha estado animando lejos de casa y tiene claro que aún quedan viajes por hacer, porque su ilusión es seguir creciendo junto al equipo allí donde juegue. Entre esos destinos pendientes hay uno muy especial: Burgos, una ciudad con un significado familiar añadido, ya que es la tierra de su padre, un lugar donde fútbol, raíces y sentimiento caballa volverían a unirse en la grada.
Para el encuentro de hoy ante la Cultural Leonesa, Martina no duda en su pronóstico: victoria por 2-1. Ajustada, sufrida, como le gusta a la afición caballa.
Y cuando piensa en el final de temporada, firma un décimo puesto. Sin ansiedad, sin presión, con la satisfacción de haber competido y crecido como equipo.
Martina disfruta del fútbol porque es un deporte que engancha, que emociona, que une. Pero sobre todo lo disfruta por el ambiente que se respira este año en el Murube.
Destaca una afición animada, ilusionada, fiel. Una grada que está ahí en las buenas y en las malas, como debe ser, empujando siempre al Ceuta.
Martina Toledo Juliá no marca goles ni reparte asistencias, pero suma. Suma futuro, suma pasión y suma identidad. Es presente y es herencia. Es hija de la historia y voz del mañana.
Esta semana, el Jugador nº12 no baja al césped. Está en la grada, aplaudiendo, creyendo y soñando. Y se llama Martina Toledo Juliá.