Un menor marroquí viaja escondido en el eje del autobús del Real Valladolid tras su partido en Ceuta
CRISIS MIGRATORIA
El joven aguantó oculto unos 100 kilómetros, hasta Jerez, donde los miembros de la expedición pucelana se detuvieron tras escuchar sus gritos de socorro
Pese a lo que muchas voces interesadas intenta proyectar sobre la situación en Ceuta sin vivir a diario cómo sigue siendo la realidad de la ciudad, lo cierto es que la normalidad está lejos de alcanzarse, ni objetiva ni subjetivamente, tanto para los ciudadanos ceutíes como para los migrantes que permanecen acampados en sus calles y sus playas.
El último ejemplo de este panorama desolador aconteció este domingo en torno al partido entre la AD Ceuta y el Real Valladolid, pero no tuvo nada que ver con el deporte ni con el fútbol. Según adelantó Radio Marca Valladolid, un menor marroquí que presuntamente habría llegado a Ceuta el pasado 30 de julio en la invasión masiva se coló en el autobús del equipo visitante y logró llegar hasta la Península.
Lo insólito y preocupante del suceso es que el joven, de 17 años, decidió ocultarse en el eje de las ruedas del autocar oficial del club blanquivioleta para no ser descubierto, y burló todos los controles portuarios para cruzar el estrecho en ferry con el resto de la expedición, poniendo en juego su integridad física e incluso la estabilidad de automóvil.
Ni siquiera la Guardia Civil, con sus unidades caninas, detectó la presencia del menor magrebí escondido entre los ejes y el chasis del vehículo. Una vez en Algeciras, el Valladolid recorrió más de 100 kilómetros por carretera sin que nadie advirtiese nada raro, mientras el chico ponía en riesgo su vida para no ser descubierto.
Una hora después de iniciar el trayecto, a la altura de Jerez de la Frontera, el conductor detuvo el autobús tras haber creído escuchar, tanto él como algunos futbolistas, gritos de socorro que venían de su interior. El joven marroquí no pudo aguantar más, y tuvo que ser atendido al presentar fatiga, malestar general, deshidratación y diversas magulladuras que, afortunadamente, no revestían demasiado gravedad.
Todo el cuerpo técnico pucelano, así como jugadores y demás personal del club, necesitaron de un intérprete para atender al polizón, que no hablaba español ni inglés. Acudió la Guardia Civil al lugar acompañada de una ambulancia, donde los sanitarios se hicieron rápidamente cargo para asistir al menor, de quien no ha trascendido por el momento más información sobre su estado o paradero.