Mohamed Ben Zakour: “El Ceuta no se entiende sin su gente... y su gente no sabe vivir sin creer”

JUGADOR Nº 12

Ser del Ceuta no es solo animar. Es resistir, creer, empujar cuando nadie más lo hace. Es estar en las malas para poder saborear las buenas

Mohamed Ben Zakour junto al técnico de la AD Ceuta, José Juan Romero.
Mohamed Ben Zakour junto al técnico de la AD Ceuta, José Juan Romero. | CEDIDA

Hay historias que no se explican con resultados, ni con clasificaciones, ni siquiera con ascensos. Hay historias que se sienten. La de Mohamed Ben Zakour es una de ellas: una vida pegada al fútbol modesto, al de verdad, al que se juega entre polvo, ilusión y orgullo de barrio. Y en el centro de todo, un nombre que ha ido creciendo con él: la AD Ceuta.

Mohamed no necesita impostar pasión. Le sale natural. Desde pequeño, cuando el balón era más una excusa que un objetivo, ya sentía ese magnetismo por el fútbol de cercanía, el de pueblo, el que no sale en los focos pero que lo ilumina todo por dentro. Jugó, sí, como tantos. Pero sobre todo observó. Vivió. Mamó el fútbol desde todos los ángulos posibles.

Su camino lo llevó incluso a trabajar detrás de una cámara, cubriendo partidos en categorías donde el ruido no viene de las gradas, sino del eco de los sueños. Segunda RFEF, Tercera… escenarios donde el Ceuta luchaba por sobrevivir, lejos de lo que hoy representa. Y aun así, ahí estaba él, captando imágenes que con el tiempo se han convertido en memoria.

Pero no todo era trabajo. Porque aunque Mohamed confiesa su vínculo con el Real Madrid, hay algo que pesa más: el equipo de su tierra. Ese Ceuta al que acudía también como aficionado, especialmente en aquellos años en los que vivía cerca del Benoliel y el fútbol formaba parte del paisaje cotidiano.

Y es que ser del Ceuta no siempre fue fácil. Mohamed lo sabe bien. Ha vivido los momentos más complicados, esos en los que las gradas estaban medio vacías y el ambiente no acompañaba. Donde cada gol se celebraba con más alivio que euforia. Donde el equipo parecía más una resistencia que un proyecto.

Sin embargo, en esa travesía se fue gestando algo invisible. Una identidad. Una química. “El Ceuta no sería así sin su afición”, afirma convencido. Y no lo dice desde la teoría, sino desde la experiencia. Desde haber visto cómo, poco a poco, la gente se fue sumando, creyendo, empujando.

Hubo un punto de inflexión. Una temporada que marcó a todos. Aquella en la que el equipo estuvo al borde del abismo y terminó firmando una salvación épica. Mohamed la recuerda como un golpe emocional: sufrimiento en la primera vuelta, dudas, exigencia… y después, una reacción que lo cambió todo.

Igualmente, la Copa del Rey, aquel partido contra el Barcelona, fue más que un escaparate. Fue un clic. Un despertar. A partir de ahí, el equipo empezó a sumar, a competir, a creer. Y la afición, esa misma que antes dudaba, se convirtió en motor. Porque cuando el Ceuta cree, lo hace con todo.

Mohamed Ben Zakour: “El Ceuta no se entiende sin su gente... y su gente no sabe vivir sin creer”
Mohamed Ben Zakour: “El Ceuta no se entiende sin su gente... y su gente no sabe vivir sin creer” | CEDIDA

Uno de los momentos que Mohamed guarda con especial cariño es aquella victoria en Valdebebas. No solo por el resultado, sino por lo que significó: la confirmación de que el equipo podía salvarse. Que había algo más que intención. Había alma.

Y luego llegó el ascenso. Casi sin tiempo para asimilarlo. Como un efecto dominó emocional. Después de años de barro, el Ceuta se plantaba en el fútbol profesional. Y Mohamed no podía evitar acordarse de su padre, de esas conversaciones en las que imaginar la Segunda División parecía casi una utopía.

Su padre, el querido Reduan Ben Zakour, fotógrafo conocido en la ciudad, también formó parte de ese viaje. Desde otro prisma, pero con la misma pasión. Y en ese recuerdo hay algo más que nostalgia: hay herencia. Porque el sentimiento por el Ceuta, como tantas otras cosas importantes, también se transmite.

Hoy, Mohamed disfruta de una realidad que supera expectativas. Un equipo competitivo, sólido, que ha sabido mantener una base y crecer con inteligencia. Nadie esperaba tanto. Ni siquiera él. Pero ahí están, peleando, soñando, haciendo historia.

Eso sí, no todo es perfecto. Los últimos resultados han generado dudas. Pero Mohamed mantiene la calma. Sabe que el fútbol es caprichoso, que las rachas cambian y que el Murube sigue siendo un fortín. Cree en el equipo. Cree en la afición. Cree en lo que han construido juntos.

Mohamed Ben Zakour: “El Ceuta no se entiende sin su gente... y su gente no sabe vivir sin creer”
Mohamed Ben Zakour: “El Ceuta no se entiende sin su gente... y su gente no sabe vivir sin creer” | CEDIDA

Cuando se le pregunta por el futuro, no se deja llevar por la euforia. Prefiere la prudencia del que ha visto demasiado. Pero también deja una puerta abierta a la ilusión. Porque este Ceuta, dice, es capaz de cualquier cosa. Y eso, en el fútbol, es lo más peligroso… y lo más bonito.

Antes de terminar, se atreve incluso con un pronóstico para hoy ante el Sanse. Un 2-1. Victoria. Porque al final, el jugador número 12 no analiza: siente. Y Mohamed siente que el Ceuta va a seguir dando guerra.

Porque ser del Ceuta no es solo animar. Es resistir, creer, empujar cuando nadie más lo hace. Es estar en las malas para poder saborear las buenas. Es, en definitiva, entender que el fútbol no se mide solo en títulos… sino en todo lo que te hace vivir.

Y Mohamed Ben Zakour, sin duda, lo vive como debe hacerlo el verdadero jugador número 12.

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