Noelia y María: dos corazones, un escudo y una vida entera latiendo por la AD Ceuta FC

JUGADOR Nº 12

Dos voces femeninas ponen palabras al sentimiento eterno del jugador número 12. Del frío de un Murube casi vacío al orgullo de verlo lleno y vibrando. Treinta y seis años de fidelidad y seis de descubrimiento unidos por un mismo amor

Noelia y María: dos corazones, un escudo y una vida entera latiendo por la AD Ceuta FC
Noelia y María: dos corazones, un escudo y una vida entera latiendo por la AD Ceuta FC | J.M. Rincón

Hay entrevistas que informan y otras que emocionan. Y luego están las que hacen ambas cosas a la vez, las que te recuerdan por qué el fútbol es mucho más que un resultado. La conversación con Noelia y María es una de esas. Dos mujeres, dos generaciones de vivencias distintas, pero un mismo sentimiento innegociable: el amor profundo, honesto y visceral por la AD Ceuta FC.

Noelia habla desde la memoria larga, desde los 36 años de fidelidad ininterrumpida. Desde cuando era una niña y el fútbol ya le corría por las venas sin que nadie se lo inculcara. Desde cuando animar al Ceuta era casi un acto de resistencia. María, en cambio, representa a quienes se engancharon en los últimos años, cuando el equipo empezó a resurgir, cuando el sueño volvió a tener forma y nombre, algo que descubrió de la mano de Noelia.

Una pasión que no entiende de modas

Noelia no necesita excusas ni contextos. Su historia con el Ceuta nació sola, creció sola y se mantuvo firme incluso cuando todo parecía derrumbarse. Ha visto desaparecer al club, ha sentido el miedo a perderlo y ha celebrado cada pequeño paso hacia la reconstrucción. Por eso, cuando hoy entra al estadio y lo ve lleno, la emoción le gana la partida.

Hubo un tiempo en el que el Murube era territorio de unos pocos. “Cuatro gatitos”, como ellas mismas recuerdan. Frío, viento y derrotas, pero también una fidelidad inquebrantable. María rememora esos años en los que el Ceuta parecía desdibujarse, cuando incluso llegó a pisar un terreno de juego como jugadora, y compara aquel escenario con el presente repleto de gente, ilusión y orgullo colectivo.

Noelia y María: dos corazones, un escudo y una vida entera latiendo por la AD Ceuta FC
Noelia y María: dos corazones, un escudo y una vida entera latiendo por la AD Ceuta FC | J.M. Rincón

Hoy el Ceuta compite en Segunda División y lo hace sin complejos. Noelia lo tiene claro: lo primero es la permanencia, pero el simple hecho de estar ahí ya es una victoria inmensa. Para quien ha vivido el abismo, cada partido en el fútbol profesional es un regalo. Cada punto, una recompensa. Cada jornada, una emoción renovada.

La conversación también se detiene en algo fundamental: el crecimiento del fútbol femenino. Noelia fue parte de las primeras ligas federadas de fútbol sala, cuando jugar era casi un acto clandestino. Hoy mira atrás con orgullo y adelante con esperanza, sabiendo que aquellas pioneras abrieron caminos para las niñas que ahora juegan sin esconderse.

Un equipo con alma y nombres propios

Hablar del Ceuta actual es hablar de personas. Del presidente Luhay, símbolo de lucha y fe inquebrantable. De Edu, arquitecto silencioso del proyecto. Y de futbolistas que encarnan el espíritu caballa: Carlos Hernández, Rubén, Marcos, Matos… nombres que no solo juegan, sino que sienten el escudo y lo defienden como propio.

Noelia y María coinciden en algo esencial: este equipo transmite. Transmite unión, confianza y familia. Se nota en el vestuario, se nota en el césped y se nota en la grada. El Ceuta ya no se cae al primer golpe, sabe reaccionar, sabe cerrar partidos y sabe levantarse cuando va por detrás. Eso también se contagia a la afición.

El jugador número 12 empuja, anima y acompaña. Lo hará este domingo ante el Andorra y lo volverá a hacer el próximo 11 de enero en La Rosaleda, cuando el Ceuta visite al Málaga CF. Allí estarán Noelia y María, como siempre, aunque haya que hacer colas, pagar más o buscar entradas donde sea.

El viaje a Málaga ya está marcado en rojo. Porque seguir al Ceuta no es cuestión de comodidad, es cuestión de compromiso. Es organizarse, adaptarse y estar. Da igual el rival, da igual el estadio. Mientras haya un escudo, habrá una voz animando.

Si pudieran hablarle al vestuario, Noelia y María no pedirían resultados imposibles. Pedirían que sigan siendo una familia, que confíen y que no olviden quiénes son. Porque esa unión es la que ha traído al Ceuta hasta aquí y la que lo mantendrá.

Historias como la suya explican por qué la AD Ceuta FC no camina sola. Porque mientras existan corazones así en la grada, el Murube siempre tendrá alma. Y el jugador número 12, siempre tendrá voz.

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