Uno por uno: Decepcionante trámite copero con algunos síntomas positivos
COPA DEL REY
Ante un equipo de Segunda RFEF se esperaba mejor rendimiento y mucho menos sufrimiento, con especial mención a los suplentes que no aprovecharon la ocasión
Ceuta/ Una victoria es una victoria, y más en un torneo tan bonito y especial como la Copa del Rey. Que la Agrupación Deportiva Ceuta siga adelante en la competición es la mejor noticia posible para el cuadro caballa, porque si bien puede suponer un desgaste añadido a largo plazo, la inyección de moral e ilusión que supone para afición y jugadores es impagable, y la necesitarán para regresar con más fuerza a la realidad de la Liga Hypermotion.
Dicho esto, el partido ante la UD Poblense dejó una imagen no demasiado positiva de los jugadores ceutíes. Estando como está anímicamente el equipo, salir con exceso de confianza ante un equipo dos categorías inferior no fue la decisión más inteligente del mundo, y casi la pagan bien cara, además de suponer prácticamente una falta de respeto a aquellos seguidores caballa que se desplazaron hasta Mallorca.
El descontento empieza a cundir entre la afición del Murube, que no suele bajarse del barco bajo ningún concepto. Sin embargo, la pobre demostración futbolística en Sa Pobla ha comenzado a colmar el vaso de la paciencia en Ceuta, porque todo el mundo es consciente de que esta plantilla tiene mucho más que ofrecer, y más en un encuentro tan asequible como este.
El Poblense hizo el partido que debía, por encima de sus posibilidades, y no hay que restarle mérito, pero el Ceuta no hizo lo propio. Ni siquiera en Copa del Rey son capaces los de José Juan Romero de no comenzar un partido encajando primero, y vivir a base de remontadas al filo de lo imposible no es sano ni sostenible a largo plazo, por lo que tienen mucho trabajo por delante para seguir mejorando.
-GUILLE VALLEJO: En la tómbola de titularidades de José Juan Romero, esta vez le tocó a Guille. No tuvo mucho trabajo, por no decir ninguno, y tampoco pudo hacer mucho en el gol que encajó más que ver la bola entrar y alojarse en la red.
-PETXARROMAN: Plenamente recuperado de las molestias físicas que han lastrado su continuidad hasta el momento, volvió a ser titular y cumplió mínimamente. Recibió la primera amarilla del encuentro y sufrió con las internadas de los extremos locales, aunque el peligro nunca terminó de llegar.
-CARLOS HERNÁNDEZ: No era un partido para que los defensas brillasen, porque de haberlo hecho querría decir que el Ceuta hizo peor partido todavía. El capitán, como siempre, ordenó y dirigió al equipo desde la retaguardia, sin necesidad de sumarse al ataque tanto como suele ser habitual en él.
-ADRIÁN LAPEÑA: Solventó con suficiencia el poco trabajo que tuvo junto a Hernández, y demostró que también ha superado la lesión que arrastraba. Además, cuando el equipo más lo necesitaba, apareció de la nada para clavar un golazo de falta directa por la escuadra y demostrar que posee un golpeo de balón muy a tener en cuenta a futuro. Devolvió la esperanza a sus compañeros y reactivó la reacción que acabó en remontada.
-MATOS: Se animó bastante en ataque, con internadas permanentes y algún disparo. Atrás tuvo trabajo, pero no pasó apuros, aunque se le vio algo lento en según qué acciones y podría haber aprovechado unos minutos de descanso que no le llegaron.
-MAWULI: No jugaba como titular desde el encuentro ante el Real Valladolid, y fue una de las decepciones del Ceuta. Su perfil no aportó demasiado en contención ni recuperación porque no era necesario, y tampoco ayudó a la construcción de juego. Se marchó sustituido al descanso.
-JOAQUÍN GONZÁLEZ: En la línea de su compañero en la medular, aunque fue de menos a más y cuajó un buen segundo tiempo, no se prodigó demasiado en ataque justo el día que más se lo podía permitir.
-ARICK: El canterano pasó sin pena ni gloria por Sa Pobla. Le faltó inspiración y atrevimiento, contagiado por la desidia generalizada del equipo, y desaprovechó otra oportunidad de demostrar su valía como titular. Fue otro de los cambios de Romero para buscar la reacción de los suyos.
-ÁLEX CAMACHO: Estuvo más apagado y menos eléctrico que de costumbre. Se le intuye un potencial enorme, pero no hizo honor al mismo con su actuación. Buscó algún disparo tímido y desbordó cuando se lo propuso, pero lejos de su nivel.
-KONÉ: Una máquina de regatear. Poco le importa la entidad del rival, siempre busca encarar y romper en velocidad, y lo logró en múltiples ocasiones, pero ninguno de sus compañeros estuvo a la altura para echarle una mano. Se buscó sus propias ocasiones y estuvo a punto de anotar en un par de internadas.
-UMARU KONARÉ: La afición le pedía a gritos por las condiciones que parecía haber demostrado en sus esporádicas apariciones previas. Sin embargo, como sucedió con otros menos habituales, estuvo lejos de sacar partido a la oportunidad, y tuvo que irse al banquillo tras el descanso.
-OKORO: Entró y le cambió la cara al equipo. Energía, intensidad y creatividad que reactivaron los circuitos de circulación de balón de la medular caballa. Le vino bien descansar para lo que se avecina.
-JORDI ESCOBAR: Con altibajos, pero ya ha conseguido mantener una racha decente de goles que pueden ayudar al Ceuta a remontar el vuelo. Selló el encuentro en el 90 con un gol en el que demostró entenderse bien con su compañero en punta, Sadik.
-OMAR SADIK: Sigue sin marcar, pero esta vez al menos dio la asistencia de la remontada. Jugó a las mil maravillas de espalda al arco balear, descargando para sus compañeros y guerreando en el área. Solo necesita ese empujón de confianza para empezar a facturar.
-MELÉNDEZ: Otro de los arquitectos de la remontada. Conforme entró, tomó las riendas junto a Okoro y le cambió la cara al partido y al Ceuta.
-JOSÉ JUAN ROMERO: Fue valiente para dar minutos a jugadores secundarios hasta el momento y tuvo que reajustar el equipo porque no le respondieron como deberían. Acertó con los cambios, supo alentar a los suyos para que se pusieran las pilas, y sufrió como el que más con la pasividad de sus jugadores en el primer tiempo.