Uno por uno: Día gris colectivo con destellos de calidad intermitentes
LIGA HYPERMOTION
El equipo supo reaccionar para buscar el empate aunque se le hizo tarde, pero no demostró su capacidad real para dominar al Real Oviedo
La derrota de la Agrupación Deportiva Ceuta ante el Real Oviedo sirvió para reabrir definitivamente las heridas que habían empezado a cicatrizar tras encadenar tres partidos seguidos sin perder -Real Valladolid, Real Sociedad B y CD Castellón-. Si bien el fracaso ante el CE Sabadell en casa fue el primer aviso, pareció más un tropiezo aislado que una recaída a la racha negativa.
El patrón y los síntomas habituales de toda la temporada volvieron a repetirse una vez más sobre el césped del Alfonso Murube. Una puesta en escena prometedora, pero un desempeño inicial dubitativo, desconfiado, que permitió a los asturianos controlar la ofensiva y desembocó en el primer gol visitante.
Una dinámica demasiado rutinaria ya para los pupilos de José Juan Romero, que no saben lo que es mantener su portería a cero y que están demasiado acostumbrados, para mal, a encajar goles muy pronto en los partidos. Un lastre que pesa demasiado, y que está quedando patente es superior a la entrega, la intensidad y la calidad que los jugadores caballa -en mayor o menor medida- intentaron demostrar y que poseen sin duda.
-PEDRO LÓPEZ: Regresó a la titularidad para dar continuidad a la apuesta personal de José Juan Romero, que alterna indiscriminadamente sus opciones bajo palos para intentar encontrar el equilibrio y tenerlos a todos enchufados.
Mucho resultado no está dando de momento, porque ninguno es capaz de mantener su portería a cero. En el caso de Pedro, es cierto que realizó paradas de muchísimo mérito y que él solo no puede detener la ofensiva rival, pero no estuvo nada acertado en el primer gol oviedista.
-PETXARROMAN: El lateral derecho que llegó en verano para hacerse indiscutible en su banda está acusando la falta de ritmo derivada de sus constantes molestias musculares. Apenas pudo prodigarse en ataque y se le vio falto de confianza en los duelos individuales, aunque intentó con todas sus fuerzas frenar al goleador Samu.
Vio una amarilla pronto que le condicionó y le llevó a ser sustituido por Redru al descanso, y antes quedó retratado en el primer gol, que llegó a balón parado desde el flanco que intentó defender sin mucho éxito, superado constantemente por Samu, Enzo Pérez y otros atacantes azulones. Tiene margen de mejora para demostrar lo que vale.
-CARLOS HERNÁNDEZ: El capitán tampoco tuvo su mejor tarde. Como el resto de la defensa, se le vio superado por momentos debido al juego fluido entre líneas de los visitantes, que le dejó expuesto en más de una ocasión. Cuando el equipo comenzó a apretar, se instaló como suele ser habitual como delantero improvisado, pero esta vez el mismo truco de siempre no surtió efecto.
-CAPA: Superado por completo por la exigencia del encuentro, aunque en la línea de sus compañeros en la primera parte. Cortó balones y estuvo atento al quite, pero sobrepasado por el dominio asturiano. Cuando se quedó solo atrás, cerrando, hizo todo lo que pudo para detener los contragolpes del Oviedo teniendo en cuenta que quedó en un tres para uno más de una vez.
-MATOS: Menos inspirado que de costumbre, tanto en defensa como en ataque. Arriba apenas contribuyó al juego colectivo más allá de aparecer entre líneas para ayudar a la circulación de balón, aunque fue de menos a más y tuvo una fase de gran caudal ofensivo en su asociación con Koné. Atrás, en cambio, aunque fue el más sólido en defensa tampoco brilló en exceso, permitiendo con una falta que se produjese el segundo gol en contra para el Ceuta.
-OKORO: Un haz de luz entre demasiada mediocridad. También comenzó perdido, pero conforme el gol del Oviedo golpeó a los suyos, volvió en sí y comenzó a robar balones, a interceptar pases, y a proteger la posesión como solo él sabe. Aunque se le nota la inexperiencia en determinadas fases del juego, siguió siendo de lo mejor del los caballas por su incansable entrega y por su garra e intensidad.
-MARINO: Pese al resultado y a las sensaciones agridulces que dejó la derrota, su vuelta al equipo ha sido una bendición. Estuvo clarividente a la hora de repartir juego y de contemporizar, aunque le falta esa chispa explosiva para cubrir más campo.
Fue realmente el único que estuvo a la altura en la primera parte, en la que ejerció de faro para intentar guiar a sus compañeros al ataque. En la segunda, se hizo con el control absoluto del centro de campo y permitió organizar ataques con mayor celeridad ante la urgencia y la necesidad del empate que, por desgracia, no acabó de llegar.
-ZALAZAR: Lo juega todo y se nota, porque está fundido. Ante el Oviedo, ni su desparpajo ni su explosividad hicieron gala sobre el césped. Estuvo siempre bien rodeado de jugadores carbayones, que le incomodaron todo lo que pudieron para evitar que recibiese y se girase.
Como el resto del equipo, se animó cuando no quedaba más remedio y dispuso de alguna ocasión peligrosa interesante, pero pasados diez partidos ya sigue sin anotar y sin aportar lo que se espera de él, aunque si algo ha demostrado hasta ahora es que siempre da el máximo y que no se rendirá para volver a dar su nivel de siempre.
-SEVIKYAN: El armenio estuvo en su línea, ofreciéndose mucho en el costado derecho sin recibir demasiados balones. Se fajó atrás para ayudar a Petxarroman y apareció flotando en tres cuartos de cancha para despistar, pero simplemente no tuvo su día. Fue uno de los sacrificados para intentar la remontada, entre otras cosas porque su físico sigue sin darle para aguantar los noventa minutos.
-KONÉ: Fue duda hasta el último momento por un golpe en la rodilla, pero apareció en el once para intentar buscar desequilibrio. Primera parte para olvidar en la que se le fueron largos controles y regates, con algún síntoma de torpeza en determinadas acciones.
En cambio, se transformó en el segundo periodo en un demonio que creó muchísimo peligro con sus regates hasta que le duró la batería y tuvo que se cambiado. Su acción más destacada, el penalti que pudo sufrir a manos de un David Jiménez que ya tenía amarilla, fue desestimada por el VAR al haber sido él quien pisó al defensa oviedista.
-JORDI ESCOBAR: Llevaba tres partidos seguidos marcando y no pudo alargar la racha. De hecho, ni siquiera dispuso de ocasiones manifiestas para inquietar a Aarón Escandell. Decepcionante puesta en escena empeorada más todavía por la falta de iniciativa y creatividad de sus compañeros.
-REDRU: Su entrada no tuvo demasiado efecto. Mejoró algo la solidez defensiva del equipo, pero impacientó al público con su indecisión a la hora de acelerar el juego ofensivo.
-CAMACHO: En su primer partido como suplente, apareció para revolucionar el encuentro y anotó su primer gol de la temporada, rompiendo la mala racha anotadora del resto de atacantes caballa aunque no sirviese para nada.
-ABRAHAM BUENO: El chaval del filial salió a comerse el mundo y aprovechó cada segundo. Demostró desparpajo, atrevimiento, mucha velocidad y un gran juego de pies, además del exquisito golpeo que le caracteriza. Es posible que empiece a contar con más minutos en el primer equipo.
-OMAR SADIK: Necesita despejar la cabeza y hacer instrospección, porque no se encuentra bien. Incapaz de hacer explotar su potencial, anduvo despistado cuando entró y falló un par de ocasiones manifiestas que claman al cielo.
-JOSÉ JUAN ROMERO: Ni siquiera agotó los cambios, lo que demuestra que ni termina de confiar en su plantilla, ni termina de transmitirles con claridad su idea de juego. Aunque el equipo mejoró imagen y prestaciones en la segunda mitad, no debe permitir que sus jugadores sigan iniciando partidos con esa apatía.