La agenda de la patronal alerta del coste de "hacer empresa" en Ceuta
Economía
La CECE ha dedicado buena parte del primer semestre del año a advertir de los sobregastos que enfrentan las actividades económicas que se emprenden en la ciudad
Hay que neutralizar los factores que lastran la competitividad del tejido productivo local y limitan las posibilidades de crecimiento económico de la ciudad. Esta parece ser la encomienda que la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) se ha atribuido a sí misma a juzgar por la que ha sido su actividad institucional a lo largo del primer semestre de 2026.
Los informes, estudios y posicionamientos públicos difundidos por la organización empresarial a lo largo de estos meses permiten identificar una hoja de ruta determinada por la preocupación ante los sobrecostes que enfrentan las empresas ceutíes y por la defensa de los instrumentos que tradicionalmente han servido para compensar las singularidades económicas de la ciudad.
La CECE ya ha descrito los que son, desde su perspectiva, los problemas estructurales que impiden a la ciudad consolidar una expansión económica sostenida. Sobre los datos correspondientes al pasado año, la patronal elaboró un informe que se presentaba como un diagnóstico. Los empresarios centraban su atención en la excesiva fragmentación del tejido empresarial ceutí, la pérdida continuada de trabajo autónomo y la fuerte dependencia del sector público. Conforme a esta interpretación, todos estos factores ejercen una presión sobre el sector privado, reducen márgenes empresariales, desincentivan la inversión y dificultan la transformación del modelo productivo de la ciudad.
A este escenario, la CECE ha ido añadiendo otras variables. La presentación del absentismo laboral como un distorsionador de la economía local es una constante en las valoraciones de la patronal ceutí. Sus estimaciones cifraban en febrero el coste económico anual de las ausencias del puesto de trabajo en los 40 millones de euros. Para ilustrar esta afirmación, la CECE asegura que la cuantía de este gasto sobrevenido duplica el volumen de las inversiones reales ejecutadas por la Ciudad Autónoma.
Paralelamente, el futuro de las bonificaciones a la Seguridad Social continúa preocupando a la patronal, que defienden estas ayudas como un pilar estratégico de la competitividad empresarial.
La reducción de cargas administrativas constituye otro de los ejes centrales del discurso de los empresarios. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) y la CECE cifran en 9 millones de euros anuales el coste de las trabas burocráticas para los autónomos ceutíes, una estimación que refuerza su reclamación de una mayor simplificación administrativa.
Mención aparte merece la valoración que la organización empresarial hace del impacto de determinadas decisiones regulatorias. Tal es el caso de la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, a la que atribuye efectos negativos para las pequeñas y medianas empresas, y de la exclusión del plus de residencia del cálculo del salario mínimo interprofesional, medida cuyo impacto económico califica de especialmente grave para Ceuta. Aseveraciones que, como no resulta difícil de entender, han suscitado las críticas de los sindicatos.
La defensa de la singularidad económica de la ciudad tiene igualmente una traducción directa en el ámbito del comercio exterior. En abril, la CECE estimó que las dificultades existentes en los procesos aduaneros generan sobrecostes de hasta 23 millones de euros para la economía local. Este mismo mes, los empresarios han vuelto a mostrar su inquietud ante los cambios previstos en la aduana de Algeciras por considerar que podrían perjudicar los intereses comerciales de Ceuta.
Los informes económicos trimestrales elaborados por la organización han servido, además, para insistir en lo que la patronal identifica como algunas de las principales contradicciones del mercado laboral ceutí. La CECE destaca que la ciudad presenta simultáneamente la tasa de actividad más elevada de España y el mayor índice de desempleo del país, una paradoja que, a su juicio, evidencia la necesidad de impulsar nuevas políticas de crecimiento económico.
Incluso en ámbitos emergentes como la inteligencia artificial, la CECE ha defendido una aproximación vinculada al desarrollo empresarial. Su posicionamiento respecto al proyecto tecnológico impulsado por la Ciudad apuesta por incorporar de forma activa al tejido productivo local para evitar que las oportunidades asociadas a la nueva tecnología queden al margen de las empresas ceutíes.