Arantxa Campos, reelegida presidenta de la Confederación de Empresarios
Empresarios
La candidata electa ha obtenido 60 votos frente a los 55 de Juan José Díaz y los 33 de Juan Goñi. Promete sentarse con todo el empresariado y trabajar “a corto, medio y largo plazo”
No habrá cambios en la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE). La que ostenta su Presidencia desde hace cuatro años, Arantxa Campos, continuará en el cargo tras ser reelegida por una diferencia de cinco votos con respecto al candidato Juan José Díaz, ‘Tato’ -60 versus 55-. Juan Goñi ha obtenido el menor número de papeletas de los tres aspirantes. El resultado se ha conocido a las 22:30h de este jueves, tras el término del escrutinio en el Parador La Muralla, que ha acogido la jornada electoral desde el inicio de la Asamblea pasadas las 17:20h.
A primera hora de esta tarde, Campos aseguraba que, de contar de nuevo con el apoyo de los asociados, su primera actuación estaría encaminada hacia la puesta en marcha de un barómetro de confianza. Es una herramienta con la que la empresaria quiere detectar “dónde está cada uno de los empresarios y dónde quiere estar” o “cómo se ve en el futuro”. “Hacer un ejercicio de visión de futuro. Si no se ve en un futuro ideal, ¿por qué y qué necesita para verse? Pienso que puede ser interesante para sacar conclusiones e ir trabajando a corto, medio y largo plazo”, expresó en declaraciones ofrecidas a El Pueblo de Ceuta en el Parador.
La dirigente afronta un nuevo mandato en el que ha querido subrayar desde el primer momento un mensaje de unidad, compromiso y trabajo. “Hoy no gana una persona… hoy gana la Confederación de Empresarios de Ceuta”, ha expresado minutos después de conocer su victoria. Campos quiso agradecer la participación de los asociados y extender su reconocimiento tanto a los apoyos recibidos como a quienes respaldaron otras candidaturas. En su discurso, la presidenta revalidada insistió en que “todos estamos en lo mismo” y apeló a la responsabilidad compartida dentro del tejido empresarial ceutí.
También tuvo palabras personales para su entorno más cercano, agradeciendo el apoyo de su familia y de sus padres, a quienes reconoció como un sostén constante en su trayectoria. La nueva etapa, según expresó, no estará marcada por grandes promesas sino por la continuidad del trabajo desarrollado. “No vengo a prometer una Confederación fuerte… vengo a comprometerme con una Confederación responsable”, afirmó. En la misma línea, rechazó anuncios grandilocuentes: “No vengo a prometer grandes presupuestos… vengo a defender vuestros intereses en todo momento”. Campos resumió su hoja de ruta en una idea central: “No hay atajos. No hay soluciones mágicas. Pero sí esfuerzo, constancia y compromiso”.
La presidenta anunció además que a partir del próximo mes se abrirá una ronda de reuniones con los empresarios para escuchar necesidades, ordenar prioridades y diseñar una estrategia a corto, medio y largo plazo. “Vamos a sentarnos con todos vosotros”, aseguró, con el objetivo de construir una planificación estable que permita afrontar los problemas estructurales de la economía local.
Los retos pendientes
De sus cuatro años a cargo de la presidencia de la CECE, Arantxa Campos destaca “el trabajo constante con cada uno de los asuntos que han surgido”. Pero si le piden que elija se queda con “la planificación estratégica”, que ofrece a Ceuta “la posibilidad no solo de no tapar el problema y resolverlo cuando surge, sino de que no vuelva a aparecer”. Aunque también reconoce enorgullecerse de la unidad de la Administración, la Sociedad Civil, los empresarios y los sindicatos, “un logro que en Ceuta nunca se había planteado y que puede dar muy buen resultado”. Así lo expresó en declaraciones a El Pueblo de Ceuta, ofrecidas antes de conocer los resultados de las elecciones, a primera hora de la tarde.
La vigente presidenta lo reconoce: falta “asociacionismo empresarial” en Ceuta, pero, para ella, la razón se le escapa a la CECE. “Ahora mismo, con el tamaño de la empresa en Ceuta, es difícil que el empresario pueda salir de su empresa a preocuparse de algo que no sea realmente su negocio en el día a día”, explicó. Para Arantxa Campos, el empresariado ceutí tiene “un problema de dimensión”. Señaló que los negocios en la ciudad autónoma suelen ser “muy pequeños”, principalmente por lo “fuerte” que es el sector público. “Cuando una empresa es pequeña es difícil que el empresario trabaje a escala. Cuando menos a escala pueda trabajar menos tiempo tiene para dedicarse a otras cosas”, aclaró, para después expresar que, en su opinión, “eso es lo que hay que arreglar”. “Hay que aumentar, hay que crecer el sector privado frente al sector público”.
De sus cuatro años al frente de la CECE, Campos ha aprendido que en Ceuta hay “problemas estructurales debido a la situación de la ciudad y a su idiosincrasia que son endémicos y siempre vuelven a aparecer”. Es por eso que, según opina, no se debe pensar y actuar solo a corto plazo: “Hay que ir actuando a medio y largo plazo también. Para que aquellos problemas que no pueden solucionarse al principio puedan ir siendo solucionados con el tiempo. Si no, haces medidas de choque: ese problema se soluciona, pero luego reaparece. Por eso nuestro proyecto es corto, medio y largo plazo”, expresó. De entre los males endémicos, el comercio local.
En 2020, los comerciantes ceutíes perdieron “500.000” potenciales clientes. El cierre de la frontera con Marruecos supuso pérdidas -en algunos casos, irreparables- para los comercios locales, que vieron cómo su clientela se reducía a sus vecinos, en una población de 80.000 habitantes y sin posibilidad de ver más allá debido a las trabas aduaneras. “Estamos en una época en que con las tecnologías podemos ampliar la clientela, pero desde Ceuta es muy complicado, porque tenemos esa aduana en Algeciras. Mandar productos a Algeciras es muy problemático y para meter productos en Ceuta también”, denunció. Campos incidió en que, debido a esta situación, el empresariado “no puede tener una gestión de stocks”, sino que tiene que buscar la forma de “vender más dentro de la ciudad”.
Para acabar con esta barrera, la presidenta quiere “mejorar esa aduana” y que el mercado ceutí juegue con las mismas reglas que el resto dentro de la Unión Europea, aunque esté fuera de la Unión Aduanera. “Eso mejoraría muchísimo la gestión de stocks, mejoraría muchísimo el comercio y mejoraría, por supuesto, el comercio electrónico”, afirmó.