La Cámara eleva las pérdidas económicas de la crisis a los 33 millones de euros

CÁMARA DE COMERCIO

El comercio redujo su facturación cerca de un 53 % y la hostelería y la restauración, un 50,7 %, dos de las mayores caídas registradas entre los sectores analizados

De izquierda a derecha: Joaquín Mollinedo y Karim Bulaix, con la evaluación del impacto económico de la crisis a principios de agosto
De izquierda a derecha: Joaquín Mollinedo y Karim Bulaix, con la evaluación del impacto económico de la crisis a principios de agosto | REDUAN
Redacción
30 ago 2026 - 19:01

La crisis ha causado unas pérdidas económicas directas de 33.038.768 euros en Ceuta entre los últimos días de julio y el cierre de agosto. El balance actualizado de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Ceuta eleva en 5,28 millones de euros —cerca de un 19 %— la estimación presentada a comienzos de mes y confirma que la caída de la actividad ha sido más intensa y duradera de lo previsto.

La primera valoración, cifrada en 27.757.228 euros, combinaba las pérdidas ya producidas con una previsión prudente para el resto de agosto. Una vez finalizado el periodo analizado, la Cámara ha sustituido esas previsiones por los datos de facturación y actividad facilitados por 302 empresas. La muestra representa aproximadamente el 9,3 % de las 3.236 empresas activas de Ceuta.

Los resultados muestran el alcance excepcional de la crisis. Al cierre inicial de establecimientos se sumaron la cancelación de las Fiestas Patronales, la práctica desaparición del turismo ordinario, la reducción del consumo y la pérdida de confianza. Sus consecuencias se han prolongado durante todo el mes y han dejado a numerosas empresas con graves problemas de liquidez y una creciente incertidumbre sobre su futuro.

El daño no se limita a los días en los que los negocios tuvieron que cerrar o reducir sus horarios. Incluye también las ventas que no se realizaron, los viajes y reservas cancelados, las existencias adquiridas que no pudieron venderse, los gastos ya asumidos, las contrataciones que no llegaron a efectuarse y toda la actividad que Ceuta dejó de generar durante uno de los periodos más importantes del año.

El estudio divide el impacto económico directo en tres partes. La primera recoge las pérdidas sufridas durante los últimos días de julio y el comienzo de la crisis, estimadas en 7.070.643 euros. La segunda cifra en 10.252.199 euros la actividad que dejó de generarse por la cancelación de las Fiestas Patronales. La tercera analiza las pérdidas producidas durante el resto de agosto, una vez terminado el periodo en el que debía celebrarse la Feria.

La principal diferencia respecto a la estimación inicial aparece en esta última parte. Las pérdidas previstas para el resto de agosto se habían calculado en 10.434.386 euros. Los datos facilitados posteriormente por las empresas elevan esa cifra hasta los 15.715.926 euros: 5,28 millones más y un incremento cercano al 51 %.

La recuperación que se esperaba después de los primeros días no llegó a producirse. La reducción del consumo, las cancelaciones, la ausencia de visitantes y la percepción de inseguridad siguieron frenando la actividad durante todo el mes.

Los 33.038.768 euros equivalen, como referencia para comprender su magnitud, aproximadamente al 20,6 % del PIB medio de un mes y al 1,72 % del PIB anual de Ceuta. Esto no significa que el PIB de la ciudad se haya reducido contablemente en esos porcentajes, pero permite valorar la dimensión de la actividad perdida en un periodo tan corto.

COMERCIO Y HOSTELERÍA CONCENTRAN LA CAÍDA DE LA ACTIVIDAD

El comercio y la hostelería se encuentran entre los sectores más castigados por la crisis y concentran buena parte de sus consecuencias económicas y laborales.

El comercio registró durante agosto una reducción media de facturación cercana al 53 %. La caída alcanzó a establecimientos de moda, calzado y complementos, hogar y electrodomésticos, informática y tecnología, perfumería y cuidado personal, alimentación, comercios especializados y empresas mayoristas.

La pérdida de ventas se produjo, además, en un momento especialmente importante para muchas actividades comerciales. A la disminución del consumo habitual se añadieron la cancelación de las compras relacionadas con las Fiestas Patronales, la reducción de visitantes y la acumulación de existencias adquiridas para la temporada. Mientras tanto, las empresas han tenido que seguir afrontando alquileres, nóminas, suministros y pagos a proveedores.

La hostelería y la restauración sufrieron una caída media de facturación del 50,7 %. Restaurantes, bares y cafeterías se vieron afectados al mismo tiempo por la cancelación de la Feria, la desaparición de gran parte del turismo ordinario, la reducción del consumo de los residentes y la pérdida de actividad propia de uno de los meses más importantes del año.

La situación de estos sectores es especialmente grave por su peso en la economía local, por la presencia mayoritaria de pequeñas empresas y trabajadores autónomos y por el empleo que generan. Cuando una empresa deja de facturar durante semanas, pero continúa soportando sus costes habituales, la pérdida de actividad provoca un problema de liquidez que pone en riesgo su continuidad.

LA DESAPARICIÓN DEL TURISMO AGRAVA EL DAÑO SOBRE TODA LA ECONOMÍA

La demanda turística ordinaria y los visitantes procedentes de la Península se redujeron alrededor de un 90 %. Esta caída no afectó únicamente a los alojamientos. También dejó de generar ingresos en el comercio, la hostelería, el transporte, el ocio, las actividades turísticas y otros servicios de la ciudad.

La facturación de los alojamientos disminuyó aproximadamente un 50 %, un porcentaje bastante inferior al de las cancelaciones turísticas. Esta diferencia no responde a una recuperación del turismo. Parte de las habitaciones canceladas fue ocupada temporalmente por miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, profesionales de medios de comunicación, personal funcionario y otros efectivos desplazados a Ceuta por la emergencia.

Esta ocupación extraordinaria ha amortiguado de forma temporal la caída de la facturación hotelera. Por eso, el dato de agosto no refleja todavía toda la gravedad del desplome del turismo ordinario ni puede presentarse como una señal de recuperación.

La presencia de estos colectivos disminuirá conforme se reduzca el dispositivo desplegado en Ceuta. Si para entonces no han regresado los visitantes habituales, los establecimientos pueden sufrir una nueva caída importante de la ocupación y de los ingresos. El sector ya prevé para septiembre niveles de cancelación de entre el 80 % y el 90 %.

En las agencias de viajes, la reducción agregada de facturación se sitúa provisionalmente en el 37,5 %. Este porcentaje tampoco refleja por sí solo la gravedad de la situación. La práctica desaparición de los viajes con destino a Ceuta quedó parcialmente compensada por el aumento de las salidas de residentes durante la crisis.

La cifra global no muestra, por tanto, la pérdida del turismo receptivo ni recoge completamente los costes asumidos por las agencias para tramitar cancelaciones, cambios de reservas, devoluciones y reclamaciones.

LA CAÍDA DE LA ACTIVIDAD YA ESTÁ AFECTANDO AL EMPLEO

El 74 % de las empresas encuestadas ya ha tenido que introducir cambios en la organización de sus plantillas. Entre las medidas adoptadas se encuentran la reducción de jornadas y horarios, la reorganización de turnos, el aplazamiento de contrataciones, la reducción temporal de servicios y la decisión de no cubrir vacantes.

La situación es especialmente preocupante en los sectores que han sufrido las mayores caídas de facturación. El porcentaje de empresas que ya ha introducido cambios en sus plantillas alcanza el 85,4 % en el comercio y el 90,9 % en la hostelería.

Durante las primeras semanas, las empresas han intentado mantener el empleo mediante ajustes internos y medidas temporales. Sin embargo, la prolongación de la caída del consumo y la falta de una recuperación suficiente están agotando su capacidad para seguir resistiendo.

El informe no calcula todavía un número concreto de empleos afectados porque aún no existen datos laborales consolidados que permitan hacerlo con rigor. No obstante, la situación muestra un riesgo claro. Si la actividad no se recupera y las empresas no reciben apoyo inmediato, los ajustes de horarios, las contrataciones aplazadas y las vacantes no cubiertas pueden dar paso a medidas laborales más graves, cierres y pérdida permanente de puestos de trabajo.

Más del 80 % de las empresas prevé seguir registrando pérdidas durante septiembre. Entre las que han cuantificado sus expectativas, la caída media de facturación prevista se sitúa alrededor del 45 % respecto al mismo mes del año anterior, siempre que la situación mejore y empiece a recuperarse la normalidad.

LA CÁMARA CUANTIFICA POR PRIMERA VEZ EL DAÑO SOBRE LA IMAGEN DE CEUTA

El nuevo estudio incorpora por primera vez una valoración económica del daño causado a la imagen, la confianza y la capacidad de atracción de Ceuta. Mediante un cálculo independiente, la Cámara estima inicialmente este deterioro en 170,1 millones de euros.

Esta cantidad no se suma a los 33.038.768 euros de pérdidas directas. Las dos cifras responden a métodos diferentes y algunos de sus efectos podrían coincidir. La valoración tampoco es una tasación certificada, sino una primera referencia que deberá revisarse conforme evolucione la crisis y se disponga de nuevos datos.

La imagen de una ciudad influye directamente en las decisiones de turistas, inversores, empresas y profesionales. Su deterioro puede prolongar las cancelaciones, restar eficacia al trabajo de promoción realizado durante años, paralizar inversiones, dificultar la llegada de nuevos proyectos y aumentar el coste de recuperar la confianza.

Este daño no desaparece cuando termina la fase más intensa de la crisis. Sus consecuencias pueden prolongarse durante meses y afectar a la demanda turística, la implantación de empresas, la atracción de talento y la percepción de Ceuta como lugar para visitar, invertir, residir o trabajar.

SIN SEGURIDAD NO PUEDE HABER RECUPERACIÓN ECONÓMICA

La seguridad es la principal prioridad para el 80 % de las empresas. No se trata únicamente de una preocupación general. Para el tejido empresarial, recuperar la seguridad y la normalidad es una condición imprescindible para que la economía vuelva a funcionar.

Los establecimientos necesitan abrir con normalidad, los trabajadores y clientes deben poder desplazarse y Ceuta tiene que recuperar el consumo y la llegada de visitantes. Nada de esto será posible mientras persista la percepción de inseguridad.

Las medidas económicas son necesarias para hacer frente a las pérdidas, mantener la liquidez y evitar cierres, pero no bastarán por sí solas. Sin seguridad, movilidad y confianza no podrá producirse una recuperación estable de la actividad.

La gravedad de los datos es coherente con la situación excepcional reconocida por el Gobierno de España mediante el Real Decreto 681/2026, de 25 de agosto, que declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta. La declaración no cuantifica las pérdidas económicas, pero confirma que la crisis supera las capacidades ordinarias y requiere una respuesta coordinada y extraordinaria.

UNA RESPUESTA URGENTE PARA PROTEGER LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO

Además del restablecimiento de la seguridad, el 78 % de las empresas reclama ayudas directas; el 53 %, bonificaciones fiscales y sobre cuotas; y el 48 %, apoyo financiero y medidas de liquidez.

La dimensión del daño exige una respuesta económica inmediata, coordinada y acorde con la gravedad de la situación. Las empresas necesitan recursos para mantener su actividad, atender sus costes y conservar el empleo hasta que se recuperen el consumo, la movilidad y la llegada de visitantes.

La respuesta debe unir tres líneas de actuación: recuperar la seguridad y el funcionamiento normal de la ciudad; proteger la liquidez de las empresas y los puestos de trabajo; y reactivar la demanda y reconstruir la confianza y la imagen exterior de Ceuta.

Las ayudas económicas y la recuperación de la seguridad deben avanzar al mismo tiempo. Sin apoyo financiero, muchas empresas pueden no tener capacidad para resistir hasta que vuelva la actividad. Sin seguridad y normalidad, las ayudas solo retrasarían las consecuencias de una caída de ingresos que seguiría produciéndose.

Los 33.038.768 euros representan únicamente el impacto económico directo que ha podido cuantificarse hasta el 31 de agosto. La cifra no recoge la totalidad del daño causado por la crisis. Quedan fuera costes muy relevantes, como los gastos extraordinarios asumidos por las administraciones públicas, la reducción de ingresos públicos, las consecuencias sobre el empleo, los posibles efectos patrimoniales y sobre el mercado inmobiliario, las pérdidas que se produzcan a partir de septiembre y los recursos que serán necesarios para recuperar la imagen de Ceuta.

Especial preocupación generan las inversiones y los proyectos empresariales que han sido aplazados o han quedado en suspenso mientras las empresas esperan a conocer cómo evoluciona la situación. Su paralización no supone únicamente retrasar una inversión. Impide que se materialicen los empleos, los salarios, la contratación de proveedores, el consumo y los ingresos públicos que esos proyectos estaban llamados a generar.

Además, cada proyecto que se retrasa hace perder tiempo y capacidad competitiva a Ceuta frente a otros territorios que pueden terminar captando esas inversiones. Por ello, los 33 millones deben entenderse como una estimación prudente del daño directamente cuantificable, no como el límite del perjuicio económico ocasionado.

La Cámara advierte de que el tiempo es decisivo. La prioridad no puede limitarse a compensar el daño ya sufrido. Es necesario evitar que una crisis excepcional provoque la desaparición de empresas, destruya empleo y frene durante años la capacidad de crecimiento de Ceuta.

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