La Cámara estima pérdidas del 17,3% del PIB de Ceuta para el mes de agosto
CRISIS ECONÓMICA
En representación de los comerciantes ceutíes, la entidad pide expulsiones, más seguridad y soluciones definitivas para que la crisis migratoria y económica “no vuelva a repetirse”
La Cámara de Comercio de Ceuta ha estimado en 27,7 los millones de euros que las empresas ceutíes perderán hasta el cierre del mes de agosto —un 17,3% del PIB medio de un mes— y desde el comienzo de la crisis migratoria del 30 de julio “si no se hace nada para remediarlo”. Este lunes, tanto el presidente de la entidad, Karim Bulaix, como el secretario general de la misma, Joaquín Mollinedo, han comparecido ante los medios de comunicación para explicar los efectos de la “alteración extraordinaria” del tejido económico ceutí desde lo que han calificado de “invasión” y han pedido “soluciones contundentes y definitivas” para que esta situación “no vuelva a repetirse”.
Destacando en un principio su preocupación por la crisis humanitaria, los representantes de la Cámara de Comercio han trasladado el malestar de los empresarios ceutíes en los últimos días, a los que han asegurado haber escuchado y con los que en su mayoría se han reunido. Ha mantenido contacto directo con comerciantes, restauradores, autónomos y empresas de todos los barrios. Un equipo de siete personas recorrió la ciudad durante las 24 horas posteriores para escuchar sus problemas, animarles a mantener abiertos sus negocios y trasladar sus necesidades a las administraciones.
También han mantenido reuniones desde el 30 de julio y comunicación con el Gobierno de la Ciudad, sus consejerías, la Delegación del Gobierno, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, y la Secretaría de Estado de Comercio. La Cámara también ha creado esta semana una agencia de comunicación y atención para los comercios, la Oficina de Atención al Empresario, con un teléfono disponible para los empresarios y coordinación con la Policía Nacional y los servicios de seguridad ciudadana.
La entidad sostiene que la ciudadanía y el empresariado ceutí no pueden ser “rehenes” ni “moneda de cambio de las relaciones bilaterales”, y deben disfrutar de las mismas libertades y garantías que el resto de españoles. Considera además “insuficientes” las respuestas que no incorporen una evaluación del daño reputacional causado a “la marca Ceuta” y a la ciudad como destino seguro, abierto y atractivo para la inversión, imagen que las administraciones habían trabajado conjuntamente desde la crisis de 2021. La duración de la crisis determinará la profundidad de la “cicatriz” económica y reputacional.
A partir de esta situación y tras el cierre generalizado de los comercios el día 31, la Cámara convocó un pleno y defendió la reapertura de los establecimientos para preservar una “apariencia de normalidad” y evitar que el cierre diese la imagen de que la ciudad había sido “entregada”. Los contactos desde el primer día con el tejido empresarial caballa ha permitido llegar a las estimaciones y datos siguientes.
Impacto económico de la crisis
Numerosas micropymes —el 99 % del tejido productivo, a menudo negocios atendidos por el autónomo y uno o dos empleados— no pueden abrir si no se garantiza su seguridad. También se han producido desabastecimientos en comercios de alimentación porque transportistas no quieren desplazarse a Ceuta o por el colapso en Algeciras y la interrupción de las importaciones, incluso de productos básicos como el pan. La Cámara reclama medidas excepcionales para asegurar el suministro. La Cámara estima pérdidas de aproximadamente 7,7 millones de euros durante los primeros días de cierre o actividad mínima, desde el jueves de la entrada hasta el sábado 1 de agosto por la mañana.
A ello se suman unos 10,2 millones indirectos y derivados de la suspensión de las fiestas patronales, “no para los feriantes”, sino al resto de empresarios que aumentan sus negocios con las fiestas: comerciantes, proveedores, empresas de seguridad y suministros, taxis, agencias de viajes, hoteles y otros negocios vinculados. La suspensión de la feria supuso además la pérdida de entre 2.500 y 3.000 visitantes que acudieron el año anterior.
Si la situación se mantiene hasta finales de agosto, la entidad prevé otros 10,4 millones de pérdidas por el deterioro de la campaña de verano. El impacto total estimado asciende así a unos 27,7 millones de euros, equivalentes aproximadamente al 1,4% del PIB anual de Ceuta y al referido 17,3% del PIB mensual.
Las cifras se consideran “prudentes” y probablemente inferiores al impacto real porque no incluyen plenamente los efectos sobre transporte y desplazamientos, la recaudación del IPSI, los recursos públicos desviados para afrontar la crisis ni el mencionado daño reputacional a la “marca Ceuta”.
Estos cálculos combinaron fuentes primarias —encuestas, llamadas, visitas y datos aportados por empresas sobre pérdidas y reducción de actividad— con fuentes secundarias basadas en la actividad comercial habitual de agosto, el flujo de visitantes y el impacto económico de las fiestas.
La entidad afirma que la unidad permitirá superar la crisis y se compromete a acompañar a las empresas, evitar cierres definitivos y preservar tanto las inversiones existentes como la capacidad futura de atraer nuevos negocios.
Demandas prioritarias
La Cámara de Comercio de Ceuta reclama al Estado tres actuaciones inmediatas: expulsar a las personas que entraron en la ciudad el 31 de mayo; reforzar suficientemente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mientras se completa ese proceso, para proteger a la ciudadanía, los comercios y los autónomos; y diseñar una solución contundente y definitiva que impida que la situación vuelva a repetirse.
La primera condición es garantizar la seguridad y la apertura normal de los comercios. Para compensar a pymes y autónomos, la Cámara propuso ayudas específicas similares a “Ceuta Resiste”, adaptadas a las necesidades actuales y aprovechando la experiencia de las ayudas del COVID, cuya tramitación inicial fue eficaz aunque posteriormente generó problemas de gestión y devoluciones.
También reclama medidas estructurales para recuperar la competitividad de Ceuta: restablecer la bonificación de las cotizaciones sociales en condiciones anteriores, aumentar su porcentaje conforme al plan estatal para la ciudad e incluir sectores como la construcción; reformar el impuesto de sociedades, especialmente el artículo 33, con una bonificación vinculada a trabajadores a jornada completa establecidos en Ceuta; y aplicar medidas específicas acordes con su carácter fronterizo, estratégico e insular, pese a su conexión terrestre con un país tercero no perteneciente a la Unión Europea.
Recuperación de confianza y continuidad empresarial
El Estado debe impulsar un plan de recuperación reputacional con dos vertientes. La turística debe promover campañas y actividades que presenten de nuevo a Ceuta como una ciudad normal, segura y atractiva. La empresarial debe recuperar la confianza de inversores, especialmente en sectores tecnológicos y con potencial de implantación, mediante acciones de internacionalización, presencia en foros y eventos estatales que garanticen la seguridad del territorio.
La Cámara pide además reestructurar fondos europeos como los FEDER y otras partidas no ejecutadas para seguir construyendo una Ceuta tecnológica, sostenible y medioambientalmente avanzada. Algunas inversiones previstas han quedado en suspenso y posibles empresas han “congelado” sus planes de implantación, por lo que urge resolver la crisis para evitar cancelaciones.