Ceuta mira a Madrid: el Estrecho, fuera del tablero del futuro pacto pesquero con Marruecos

PESCA

Un experto ceutí en la Comisión Europea recuerda que España debe pedirlo formalmente para que la UE lo lleve a la mesa de negociación

Varios barcos en la lonja de Ceuta en una imagen de archivo
Varios barcos en la lonja de Ceuta en una imagen de archivo | FOTO NICOL'S
J.I.M.
08 ene 2026 - 07:00

CEUTA/ La eventual inclusión de las aguas del Estrecho en un futuro acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos es una cuestión que afecta de forma directa a Ceuta, pero que no suele abordarse de manera explícita en los foros institucionales. El asunto surge a partir de una reflexión planteada por Fernando Nieto Conde, ceutí especializado en pesca y economía azul y con trayectoria profesional en la Comisión Europea, que ha querido trasladar a este diario su visión sobre una oportunidad que, a su juicio, permanece fuera de la agenda política pese a su potencial impacto territorial y sectorial.

Nieto introduce un primer matiz esencial: la iniciativa no puede nacer de manera automática desde las instituciones comunitarias. Según explica, la Comisión Europea no incorpora por sí misma nuevas zonas de pesca en los acuerdos internacionales si no existe una petición expresa de un Estado miembro. 

“Siempre me dicen lo mismo: es una petición muy legítima, pero la tiene que hacer el Estado miembro”, señala. En la práctica, esto implica que, para que el Estrecho llegue a formar parte de una eventual negociación con Marruecos, España tendría que elevar formalmente la propuesta y defenderla como un objetivo propio dentro del mandato negociador europeo.

El contexto, además, es especialmente delicado. El último protocolo de pesca entre la UE y Marruecos expiró en julio de 2023 y desde entonces no hay un protocolo en vigor, mientras la relación pesquera está condicionada por la inseguridad jurídica derivada de la litigiosidad sobre acuerdos UE–Marruecos relacionados con el Sáhara Occidental. 

En ese marco, hablar de “incluir el Estrecho” no es un trámite administrativo menor, sino una cuestión que -si se reabriera la vía de un nuevo acuerdo- exigiría respaldo político, una posición negociadora clara y capacidad de sostenerla frente a intereses cruzados.

Nieto lo explica de forma clara: aunque él mismo lo plantea “a su nivel” en conversaciones y foros del entorno comunitario, la respuesta que recibe es que la negociación formal, cuando existe, se construye sobre prioridades que define el Estado miembro y que la UE vehicula después. 

“En esa negociación dirá: mis líneas rojas son estas… yo quiero tantos barcos, tantos sitios en esta zona…”, resume. Y añade un elemento clave para Ceuta: la oportunidad, a su juicio, podría estar en presentar el asunto no como una reclamación “local”, sino como una cuestión de reequilibrio de actividad y base operativa de flotas que hoy descargan en otros puntos.

En su conversación con este diario, Nieto enmarca el planteamiento como una palanca potencial para el sector, pero evita venderlo como algo inminente. “Lo ves una cosa… no utópica, pero lejana. Un brindis al sol”, admite, antes de insistir en que seguirá “dando la píldora” cada vez que pueda. 

Su lectura es que, sin una decisión política explícita en España para convertir el Estrecho en un punto negociable, el melón no se abrirá: “Mientras no se haga dueño de este argumento la propia Administración pesquera española para realmente negociar… y traer ese punto, al menos como un punto a debatir… es como un melón que no quieren abrir”.

El trasfondo no es menor para Ceuta. La ciudad mantiene desde hace años un debate recurrente sobre el encaje económico y fiscal de su actividad portuaria y logística, y la pesca aparece a menudo como un sector con margen de revitalización si se crean condiciones estables. 

En ese horizonte, la hipótesis de un marco que habilitara actividad en el Estrecho -siempre dentro de un eventual esquema UE–Marruecos- se percibe como una ventana para atraer descargas o actividad asociada, aunque Nieto recuerda que los incentivos mandan: “El pescado va a ir a donde está el dinero… donde me lo pagan mejor, pues allá voy”.

Con ese diagnóstico, su planteamiento no es tanto una predicción como una hoja de ruta: si Ceuta quiere que el Estrecho esté en el tablero, el primer paso no está en Rabat ni en Bruselas, sino en Madrid. Y, mientras el marco pesquero UE–Marruecos siga sin protocolo vigente y bajo tensión jurídica y política, cualquier avance dependerá menos de la voluntad técnica y más de una decisión estratégica del Estado para convertir la demanda en posición negociadora.

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