El convenio único para las sociedades municipales, una demanda insatisfecha
Ciudad
La reclamación, identificada ya como una "reivindicación histórica" de las organizaciones sindicales, permanece viva pero sin visos de materializarse en una negociación con la Ciudad
Ceuta/ Hay reivindicaciones laborales recurrentes que por insatisfechas durante años acaban convirtiéndose en una suerte de reliquia que las organizaciones sindicales se entretienen en desempolvar de tiempo en tiempo. Una de ellas es la instauración de un convenio único para todas las sociedades dependientes de la Ciudad Autónoma, un conjunto de empresas públicas cuyas plantillas suman alrededor de 1.500 trabajadores.
Hace poco más de un año, el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, garantizaba en el transcurso de un pleno de la Asamblea la disposición del Gobierno municipal a abrirse a la negociación con los sindicatos. La receptividad de las autoridades municipales a los planteamientos de las organizaciones sindicales no era nueva. La ausencia de resultados, tampoco.
Hace tres lustros, la Ciudad, CCOO, UGT y CSIF alcanzaron un acuerdo para abrir un cauce de negociación que concluyese con la rúbrica del tan reclamado convenio único. Pero fue en 2015 cuando se planteó la tentativa más formal. En septiembre de aquel año, la Asamblea acordó un mandato para iniciar unas conversaciones sobre una plataforma que recogía, en lo fundamental, las demandas sindicales: la homogeneización de las condiciones laborales y sociales de los trabajadores, el establecimiento de un modelo de movilidad funcional entre empresas y un sistema de contratación de personal único. Pese a todos estos intentos, nada se ha avanzado. “Tenemos las herramientas, los conocimientos y la preparación para sacar adelante el convenio único, todo es cuestión de voluntad política”, plantea el secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO (FSC-CCOO), Emilio Postigo.
Los sindicatos, sin embargo, difieren en sus planteamientos en torno al momento en el que resultaría más apropiado plantear a la Administración local la necesidad de impulsar de una vez por todas la implantación de un convenio común para las empresas municipales. La postergación de la negociación del convenio regulador de los trabajadores de la Ciudad -una situación anómala si se considera que el documento no se actualiza desde 2007- es uno de los obstáculos que, según CSIF, se oponen al inicio de las conversaciones sobre el convenio único. “Lo lógico sería renovar el convenio del Ayuntamiento y, una vez asentados, trasladar eso acuerdos al convenio único”, argumenta el presidente del sector de la Administración local de CSIF, Iván Ramos. El sindicalista recuerda que el actual convenio de la Ciudad no puede estar a la altura de los recientemente negociados en distintas sociedades municipales. “El convenio caducó en 2007 y, por tanto, no puede pensarse que las condiciones laborales de entonces puedan ser equivalentes a las de ahora: lo primero que hay que hacer es renovarlo urgentemente”, apostilla Ramos. CCOO y UGT, sin embargo, no consideran inevitable esta vinculación. “Nosotros no ligamos una cosa a la otra porque creemos que son cuestiones independientes”, sostiene el secretario del sector de Administración Local y Autonómica de Servicios Públicos de UGT (SP-UGT), Juan Francisco Vega.
CCOO considera que para la materialización del convenio único existe un modelo, que identifica con el que se aplicó en su día en el ámbito de la Administración General del Estado. “Hace muchos años, cada ministerio tenía su propio convenio, y lo articularon para el personal laboral con un convenio único -argumenta Emilio Postigo- Quizás tengamos que usar esa misma fórmula”.
En todo caso, algo en lo que CCOO, UGT y CSIF coinciden es en la complejidad del proceso. La reorganización del sector público empresarial supondría un reto a la hora de conciliar intereses e idear fórmulas para hacer posibles los objetivos perseguidos: la reducción de gastos gerenciales y corrientes, la homologación de las retribuciones de los trabajadores de las distintas sociedades, el recorte de los costes de las estructuras directivas de las empresas y la posibilidad de contratar de manera conjunta servicios y suministros.
Los planteamientos sindicales en torno a la necesidad de avanzar hacia un convenio único -que a juicio de sus defensores proporcionaría estabilidad a las empresas y devendría en un ahorro para las arcas públicas- se entreveran con críticas hacia la gestión de los últimos gobiernos de la Ciudad. Pese a todo, los sindicatos no desisten. “Queda un año y medio para las próximas elecciones locales, y quizás esta del convenio único sea una buena bandera de batalla para el tiempo que resta desde ahora hasta que se celebren las municipales”, plantea el sindicalista Postigo.