La economía ceutí no consigue crear actividad privada suficiente

Economía

Los sucesivos informes trimestrales de la CECE mantienen un diagnóstico constante: el modelo productivo continúa apoyándose excesivamente en el sector público

Manifestación de autónomos celebrada en noviembre del pasado año
Manifestación de autónomos celebrada en noviembre del pasado año | Reduan
A.F.C.
17 may 2026 - 18:09

A falta de conocer el informe sobre la situación de la economía local correspondiente a los tres primeros meses de este año, una mirada a los documentos publicados por la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), trimestre tras trimestre, durante 2025 resulta reveladora. La organización empresarial ceutí fue componiendo a lo largo del año pasado el mismo retrato económico de la ciudad con ligeras variaciones estadísticas, pero idéntico diagnóstico de fondo. Según los empresarios, Ceuta mejora algo en determinados indicadores coyunturales, pero sigue atrapada en una estructura económica débil, dependiente y con escasa capacidad de transformación.

Los cuatro informes trimestrales publicados por la patronal ceutí el pasado año dejaron una conclusión prácticamente inalterable basada en la idea de que la economía local logra pequeños avances en afiliación, actividad portuaria o recuperación turística, aunque ninguno de esos repuntes consigue alterar los grandes desequilibrios estructurales que lastran el crecimiento de la ciudad desde hace décadas.

El patrón se repitió de enero a diciembre. Los informes reflejaron cómo bajó ligeramente el paro, subieron las afiliaciones a la Seguridad Social, mejoró el tráfico portuario o aumentaron las exportaciones. Sin embargo, al mismo tiempo, los problemas de desempleo crónico, dependencia del sector público, pérdida de autónomos, inflación elevada, déficit comercial y ausencia de diversificación productiva se mantuvieron.

El primer informe del año pasado ya anticipaba buena parte de ese escenario. La CECE advertía entonces de un repunte de la inflación que alcanzó el 2,8%, mientras las afiliaciones crecían sostenidas fundamentalmente por el sector público y el trabajo autónomo continuaba retrocediendo. La patronal celebraba el aumento de la inversión pública y algunos movimientos institucionales como el de la reapertura limitada de la aduana comercial con Marruecos, aunque calificaba ese avance de “acuerdo de mínimos”, insuficiente para normalizar realmente el tránsito económico transfronterizo. Aquella fotografía inicial apenas cambiaría en los siguientes nueve meses.

El segundo trimestre endureció incluso el diagnóstico. CECE recurría al último dato oficial, el correspondiente a 2023, para advertir del estancamiento de la economía local. Según las últimas estadísticas disponibles, la ciudad aparecía ya como la región con menor crecimiento económico del país: un 1,7% frente al 2,5% de la media nacional. El PIB per cápita de la ciudad se situaba un 26,5% por debajo del conjunto de España. Además, la organización empresarial subrayaba el dato de que el 44,3% de toda la riqueza local procedía directamente de la administración pública y de servicios esenciales como la sanidad y la educación.

Ese porcentaje resumía por sí solo la principal preocupación empresarial de que la economía ceutí apenas genera actividad privada suficiente para sostenerse sin el peso permanente del sector público.

Los informes posteriores no hicieron más que reforzar esa idea. En el tercer trimestre, Ceuta volvió a liderar el paro nacional y la inflación alcanzó el 3,9%, la más alta del país.

Paradójicamente, algunos indicadores mejoraban al mismo tiempo. El puerto registraba incrementos superiores al 27% en tráfico total y las exportaciones crecían más de un 51,2% en el acumulado de enero a agosto. Sin embargo, la propia CECE relativizaba esos datos. Conforme a las conclusiones del estudio, la ciudad mantenía una fuerte dependencia de las importaciones y una base exportadora “muy reducida y volátil”.

La misma contradicción volvió a aparecer en el cuarto trimestre. La recuperación turística permitió acercarse a las cifras previas a la pandemia y la afiliación a la Seguridad Social cerró el año en niveles históricamente elevados. Pero nuevamente emergía el mismo límite estructural, aquel que señala que el empleo crece sobre todo gracias al sector público.

La presidenta de la CECE, Arantxa Campos, resumía entonces el núcleo del problema advirtiendo de que los salarios no pueden crecer de forma sostenida en una economía incapaz de generar más valor añadido. La afirmación encerraba los términos que emplea la patronal para presentar el debate económico que, a juicio de los empresarios, pasa por determinar cómo aumentar renta, productividad y empleo privado en una ciudad dominada por microempresas, pequeño comercio y servicios de bajo rendimiento.

El análisis acumulado de la patronal durante 2025 deja además la constante de la persistente pérdida de autónomos.

También te puede interesar

Lo último

stats