Las empresas declaran la guerra a la entrada de alimentos por la frontera
Denuncia
El sector afectado alerta de las implicaciones que este tránsito irregular de productos puede tener para la estabilidad de los negocios asentados en la ciudad
“Lo único que puedo decir es que aquí hay magníficas pastelerías que hacen unos dulces fantásticos”. La defensa de la repostería local que despliega la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos, no es casual. Los dulces tradicionales del Ramadán se han convertido, sin pretenderlo, en el símbolo de una de las últimas batallas que los empresarios ceutíes han asumido como propias en su reivindicación de una frontera transparente y respetuosa con los intercambios comerciales y los derechos de los transeúntes.
Las manifestaciones de Campos a El Pueblo encuentran su contexto en la alerta activada por los empresarios locales sobre la falta de controles que, a su juicio, existe en la actualidad sobre los alimentos que entran de manerea irregular en la ciudad a través de la frontera. La Cámara de Comercio ya alertaba este viernes del impacto que sobre la economía local puede llegar a tener la entrada de productos alimenticios procedentes de Marruecos. Una preocupación que también comparten los dirigentes de CECE.
“La cosa es sencilla: hay que garantizar que la ley se cumple a rajatabla y que, al menos, rige un mínimo principio de reciprocidad -expone Arantxa Campos- Si Marruecos no deja que los turistas que llegan a Ceuta puedan volver con productos comprados en la ciudad al país, tampoco deberíamos permitir que se introdujeran productos en Ceuta desde el otro lado de la frontera”.
Los empresarios aluden a la circular IM/1/2022, dictada por la Secretaria de Estado de Sanidad, para contextualizar sus quejas. La circular recoge el procedimiento que ha de seguirse para aplicar los controles sanitarios de las partidas de las diferentes mercancías de consumo o uso humano que son objeto de control por los servicios de inspección de Sanidad Exterior cuando estas se pretenden introducir o importar desde Ceuta y Melilla. Aunque la dimensión sanitaria de estos tráficos de mercancías no es el único argumento esgrimido por las organizaciones empresariales. “Históricamente hay que contar muchos perjuicios ocasionados a Ceuta con ese paso de mercancías -continúa la presidenta de CECE- Si permitimos que llegue mercancía de Marruecos sin que exista esa reciprocidad de la que hablo, entonces nos estaremos pegando un tiro en el pie”.
"Porteo encubierto"
Los empresarios consideran que la llegada de productos alimenticios del país vecino supone una amenaza para la economía local en la medida en la que constituyen una competencia desleal para el comercio ceutí. La Cámara de Comercio lo ha manifestado de manera explícita: esta situación sume en un estado de indefensión a los empresarios que en Ceuta cumplen con todos los requerimientos exigidos por la legislación nacional. Una entrada de productos que la institución cameral no duda en calificar de “porteo encubierto”.
Una inquietud esta que los empresarios suman a los riesgos potenciales que para la salud pública entraña el consumo de unos alimentos cuya trazabilidad y control no pueden ser garantizados.
La Cámara clasifica como “especialmente sensibles” dos categorías de productos de entre todos los que entran a la ciudad por lo que califica como “canales irregulares”: las frutas y verduras y los productos de pastelería y derivados.
La shebaquía, símbolo de la disputa
Almendra, miel, harina tostada, canela y especias. La alquimia de los obradores de la ciudad fabrica cada día con estos ingredientes la shebaquía, uno de los productos más apreciados de la repostería local.
Este dulce, cuyas ventas se multiplican durante el mes sagrado de Ramadán, se ha convertido en el involuntario símbolo de la queja planteada por los empresarios ante la entrada irregular de alimentos procedentes del país vecino. “Llevamos apenas dos días de Ramadán, y ya hemos dado salida a más de cien kilos de shebaquía”, explica Mohamed Abdeselam, de la pastelería “La Cibeles” en Hadú, uno de los establecimientos de mayor solera de la ciudad.
El local incrementa por estas fechas su producción, empeñado en cubrir en cantidad y diversidad la exigente demanda de dulces tradicionales que en estos días reclaman los musulmanes ceutíes. Sfouf y todo tipo de pastas, además de productos salados como breuas o pastelas cubren los anaqueles de la pastelería.
“El problema con los dulces que llegan de Marruecos es que rompen el valor del mercado -sostiene Abdeselam- La calidad del producto no es la misma, pero por lo que te gastas en un kilo de shebaquía hecha aquí te compras tres de la que hacen allí”.
Según la información proporcionada por los comerciantes ceutíes consultados por El Pueblo, el kilo de shebaquía alcanza en Ceuta un precio que, según el establecimiento, puede oscilar entre los 10 y los 14 euros. El producto procedente de Marruecos puede adquirirse por cantidades que van de los 3 a los 7 euros.
Unos metros más allá, en la cafetería-pastelería “La parada”, Hutman se afana en preparar la anaranjada masa de la shebaquía que pronto se expondrá en el mostrador del establecimiento. Los responsables del local reconocen que la venta de los dulces típicos de Ramadán se ha contraído respecto al año pasado, aunque atribuyen esta caída a las obras que desde hace meses se ejecutan en la barriada. “Ahora resulta más difícil aparcar y pasan menos personas por delante de la cafetería”. Mientras, en el puesto número 49 del mercado de San José, la obsequiosa Saba recibe a su clientela ante un mostrador ricamente surtido de producto.