"Hay que ordenar el crecimiento de la ciudad con criterio, datos y una visión a largo plazo"

ENTREVISTA/ ARANTXA CAMPOS, PRESIDENTA DE CECE

Arantxa Campos, que aspira a ser reelegida como presidenta de la CECE en las elecciones del próximo mes, celebra como una conquista de su gestión la independencia de la organización: “No dependemos de subvenciones y tenemos presencia real en los principales órganos empresariales a nivel autonómico y nacional”

Arantxa Campos, en su despacho profesional
Arantxa Campos, en su despacho profesional | Reduan
Anselmo F. Caballero
29 mar 2026 - 06:00

Pregunta.- ¿Qué balance hace de estos últimos cuatro años de gestión al frente de CECE?

Respuesta.- El balance de estos años se puede entender en tres fases. Primero, se trataba de recuperar la solidez de la CECE tras el impacto del covid. Hoy la Confederación es económicamente independiente, no depende de subvenciones y tiene presencia real en los principales órganos empresariales a nivel nacional y autonómico. Esa estabilidad no era el objetivo final, sino la base para poder actuar con eficacia.

Segundo, se identificaron los principales problemas que afectaban a las empresas y se abordaron uno a uno con datos y propuestas concretas: bloqueo urbanístico, presión fiscal, trabas aduaneras en Algeciras y Ceuta, pérdida de bonificaciones, debilidad del comercio por el cierre de la frontera, inoperancia de la aduana comercial con Marrruecos o dificultades logísticas que lastran a todos. El enfoque fue técnico y dirigido a soluciones reales, logrando avances significativos o dejando encaminada su resolución- Esto no va de grandes presupuestos, va de ir mejorando la situación de los empresarios de Ceuta, identificando los problemas y buscándoles solución en la propia ciudad, en Madrid e incluso Bruselas.

Y tercero, se dio un paso más: pasar de resolver problemas aislados a impulsar una solución estructural. Se ha promovido una visión estratégica de ciudad que permita anticiparse a los problemas y dar certidumbre a las empresas. En esa línea, ya están en marcha iniciativas clave como la planificación estratégica de la ciudad y la futura presencia permanente en Bruselas.

En definitiva, se ha pasado de reforzar la organización a resolver problemas concretos y, de ahí, a sentar las bases de un modelo económico con visión de futuro.

P.- El análisis de la situación económica de la Ciudad que viene aportando CECE subraya debilidades estructurales que lastran el crecimiento y limitaciones al desarrollo como la dependencia del empleo público, la fragmentación del tejido empresarial o la pérdida de trabajo autónomo. ¿Cómo se puede lidiar con estos obstáculos para propiciar el crecimiento económico? ¿Considera que los poderes públicos están haciendo lo suficiente para superar estos obstáculos?

R.- Efectivamente, el análisis de la situación económica y sus soluciones es el principal problema que nos encontramos después de varios estudios. Es muy difícil propiciar un crecimiento económico real cuando estamos constantemente poniendo parches y, además, muchas veces teniendo que defendernos de decisiones o planteamientos de quienes no terminan de entender la realidad de Ceuta. Y en cuanto a los poderes públicos, se han comprometido a colaborar y, en consecuencia, nuestra Confederación debe estar atenta para conseguir una cooperación efectiva.

La reflexión que hicimos va en la línea de reaccionar ante los problemas que se presenten y esto no es algo teórico, es algo que ya ha funcionado. Miramos por ejemplo en el caso de Málaga. En los años 80, los empresarios de Málaga perdieron Torremolinos y con ello gran parte del turismo que llegaba a la ciudad. Y lo que hicieron fue pararse a pensar cuál podía ser la solución para garantizar un crecimiento económico. Eso les llevó a la planificación estratégica: a diseñar un camino de crecimiento contando con todos los actores de la ciudad y, sobre todo, conseguir ponerlo en marcha.

En Ceuta esa es exactamente la idea. La planificación estratégica en la que tienen que intervenir todos: la ciudadanía, los agentes sociales, la sociedad civil y, por supuesto, los poderes públicos.

Nosotros en la Confederación tenemos bastante claro cuáles pueden ser muchas de las medidas. Hemos facilitado a los diferentes estamentos públicos informes sobre necesidades de los empresarios y cómo abordarlas, hemos explicado cuáles son las necesidades concretas, pero si todos nos unimos y diseñamos ese camino de forma conjunta, el trabajo es mucho más fructífero.

Y en cuanto a los poderes públicos, hay que implicarlos plenamente en ese proceso. Esto no va solo de una parte, va de todos. Sin esa implicación conjunta, es muy difícil superar los obstáculos estructurales y generar crecimiento real. Hay que tener en cuenta que ni la Confederación ni la Ciudad tienen capacidad normativa, cambiar las bonificaciones de la Seguridad Social o el Régimen Fiscal de Ceuta depende del Parlamento y las leyes se construyen con datos, informes, trabajo y gestiones también en Madrid.

P.- Nos habla de la necesidad de impulsar una planificación estratégica de la economía y, de hecho, creo que mantiene vivo un proyecto con la Universidad de Granada con este objetivo. ¿Qué líneas han de presidir, a su juicio, esta planificación que proponen?

R.- Sí, efectivamente. Nosotros, después de analizar distintas opciones, incluso contando con la experiencia de la Fundación que impulsa la planificación estratégica en Málaga, vimos que era fundamental apoyarnos en conocimiento experto. Y ahí surge, desde la Ciudad, la colaboración con la Universidad de Granada, con profesionales especializados que pueden aportar metodología y ayudar a estructurar bien todo el proceso, pero siempre contando con participación de expertos de Ceuta que conocen la problemática local.

Porque aquí hay algo importante: esto no va solo de ideas, va de método.

Las líneas de esa planificación no pueden salir de pensamientos ni de decisiones aisladas. Tienen que salir de un análisis riguroso de los problemas reales de la ciudad, de medirlos bien y de entender qué impacto tienen. A partir de ahí es cuando puedes establecer prioridades. Y eso es clave: priorizar. Saber qué es lo urgente, qué es lo importante y en qué orden hay que actuar.

A partir de ese análisis y esa priorización es cuando se puede construir una hoja de ruta clara, con objetivos definidos y soluciones concretas. En definitiva, se trata de ordenar el crecimiento de la ciudad con criterio, con datos y con una visión a largo plazo.

P.- La Ciudad ha hecho una apuesta por atraer a Ceuta el mayor número posible de empresas de base tecnológica utilizando como reclamo sus ventajas fiscales. Sin embargo, cuando hablamos de empresas de base tecnológica, en el caso de la ciudad, nos estamos refiriendo prácticamente en exclusiva a las del sector del juego online. ¿Podemos confiar en esta industria como motor de un nuevo modelo económico para la ciudad?

R.- Toda industria aporta, y la tecnología, a día de hoy, es una apuesta segura. No hay ninguna región en España que no esté incentivando este tipo de actividad, porque hablamos de sectores con alto valor añadido, capacidad de generar empleo cualificado y de atraer inversión.

Ahora bien, dicho esto, en el caso de Ceuta, cuando hablamos de empresas tecnológicas estamos hablando, sobretodo, del sector del juego online. Y eso ha sido una oportunidad que la ciudad ha sabido aprovechar, sin duda.

Pero no podemos quedarnos solo ahí. Ninguna ciudad puede basar su modelo económico en un único sector, por muy dinámico que sea. El juego online debe ser una parte del crecimiento, pero no el único pilar.

El objetivo tiene que ser utilizar esa base —las ventajas fiscales, el posicionamiento tecnológico, la experiencia adquirida— para diversificar. Para atraer otro tipo de empresas, ampliar el ecosistema y generar un tejido más sólido y menos dependiente.

Por tanto, sí, es un motor importante y hay que seguir apoyándolo, sobre todo porque otros territorios pueden ofrecer en el futuro ventajas fiscales superiores a Ceuta y habrá que reaccionar. Pero el verdadero reto es convertir ese motor en el punto de partida de un modelo económico más amplio, más diversificado y más sostenible en el tiempo que entiendo que es la idea de la Ciudad.

P.- Otro de los lastres que pesan sobre la economía local tiene que ver con las comunicaciones. Últimamente se ha puesto sobre la mesa la idea de recuperar un servicio de transporte marítimo de pasajeros con Málaga. ¿Qué le parece esta idea? Y, en general, ¿qué iniciativas deberían adoptarse, a su juicio, para reducir el efecto lesivo que comporta un sistema de comunicaciones que no resulta todo lo eficiente que sería de desear?

R.- Desde mi punto de vista, lo primero que hay que hacer es comunicar bien el atractivo de Ceuta. Tanto a nivel turístico como a nivel de negocios. Si no generamos demanda, es muy difícil que las comunicaciones mejoren por sí solas.

A partir de ahí, yo creo que hay que fomentar la libre competencia y confiar en el papel del sector privado. Cuando un destino es atractivo y hay flujo de personas y actividad económica, las propias empresas de transporte encuentran incentivos para operar, mejorar servicios y ajustar precios.

En cuanto a iniciativas concretas, más que intervenir de forma puntual, lo importante es crear un entorno que favorezca esa dinámica: facilitar la llegada de operadores, eliminar trabas, dar estabilidad y, sobre todo, generar actividad económica que justifique esas conexiones.

Respecto a la línea con Málaga, cualquier mejora en las conexiones es positiva. Pero no debemos quedarnos solo en una medida concreta. El problema de las comunicaciones no se resuelve con una única línea, sino con una estrategia más amplia basada en hacer de Ceuta un destino atractivo y competitivo.

Si conseguimos eso, las comunicaciones acabarán mejorando porque habrá una razón económica clara para que lo hagan.

Arantxa Campos
Arantxa Campos | Reduan

P.- ¿Han dado ustedes ya por perdida la causa de la aduana comercial? ¿Podrá funcionar algún día con los parámetros que ustedes han venido demandando estos años, es decir, como una aduana ágil, sin restricciones y con reglas claras para el comercio?

R.- No, en absoluto hemos dado por perdida la aduana comercial. Lo que ocurre es que estamos en un momento en el que todo depende de que las negociaciones con la otra parte se desarrollen sobre bases adecuadas. Y cuando hablo de bases adecuadas, me refiero a principios de lealtad, de cooperación real, de un enfoque de ganar por ambas partes y de desarrollo mutuo.

La aduana solo tendrá sentido si funciona como una herramienta para facilitar el comercio, no como un mecanismo condicionado por intereses políticos.

Nosotros seguimos defendiendo exactamente lo mismo: una aduana ágil, con reglas claras, justas y sin restricciones arbitrarias, tanto para mercancías como para viajeros. Porque eso no es una reivindicación teórica, es una necesidad para que las empresas puedan operar con normalidad.

Por tanto, no está perdida. Pero sí es imprescindible que el marco de negociación cambie hacia uno más técnico, más estable y orientado al beneficio de ambas partes. Solo así podrá funcionar como debe.

P.- Ustedes se oponen a la subida del SMI y al recorte de la jornada laboral. Paralelamente, hablan del absentismo laboral como un freno a la productividad, pero en el concepto incluyen también las bajas médicas justificadas. Convénzame de que la patronal no tiene nada contra la clase trabajadora.

R.- En absoluto, sin trabajadores no hay crecimiento. Son, en estrategia, uno de los pilares cuyos intereses hay que equilibrar para el éxito de la empresa. Y además creo que es importante hablar de esto con datos y con rigor, no con prejuicios.

Nosotros no estamos en contra de los intereses de lostrabajadores. Lo que defendemos es que las decisiones que se tomen sean sostenibles. Por ejemplo, en el caso del SMI, no nos negamos a que suba, nos negamos a que suba sin un aumento de la productividad, que es lo que dice el Estatuto de los Trabajadores. Si está en una ley, digo yo que será por algo.

El problema de subir el SMI sin aumento de productividad es muy claro: el empresario tiene que pagar más salario y más Seguridad Social, y si no hay más productividad, su cuenta de resultados se resiente. ¿Qué opciones tiene entonces? O reduce beneficios —y por tanto capacidad de invertir o contratar—, o entra en pérdidas. Y en ese escenario, las alternativas son muy duras: despedir, subir precios o cerrar. Y aumentar la productividad no solo depende de los trabajadores, también de los resultados de ese plan estratégico del que hablamos.

Con la jornada laboral ocurre lo mismo. El recorte de jornada, tal y como se plantea, es una subida encubierta de costes. No hay aumento de productividad por menos horas de trabajo y, especialmente para los empresarios más pequeños, supone una pérdida de competitividad o directamente más horas de trabajo para el propio empresario autónomo.

Y en cuanto al absentismo, aquí hay que decir las cosas claras. Es una lacra, y no lo decimos nosotros solos, lo dicen los datos.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha publicado un estudio muy relevante y llega a conclusiones muy claras: la tasa de absentismo laboral se ha incrementado en un 53% en los últimos 6 años y cuesta unos 130.000 millones de euros. Con esto podríamos pensar que España está enferma, pero hay un dato muy significativo: esto ocurre en los trabajadores por cuenta ajena, mientras que las bajas en los trabajadores autónomos se mantienen en niveles de 2017.

Además, según la propia AIReF, en el 2018 la cobertura de las bajas médicas en los empleados públicos pasó del 50% al 100%, es decir, pasaron a cobrar el 100% de su sueldo si se cogían una baja, esto elevó en un 40% la probabilidad de coger una Incapacidad temporal. El cambio de contrato temporal a contrato indefinido supone un incremento del 30% la probabilidad de iniciar la incapacidad temporal. También el crecimiento económico aumenta las bajas médicas.

Y no solo eso, la propia AIReF señala como prioritario reforzar el control y la vigilancia, proponiendo la creación de una unidad especializada en incapacidad temporal dentro de la Seguridad Social, que actúe desde fases más tempranas, con más información y más seguimiento sobre los procesos de baja, tanto en duración como en reincidencia.

Por tanto, aquí no se está cuestionando al trabajador que está enfermo. Lo que se está diciendo es que hay un problema estructural que hay que abordar con seriedad.

Ese tipo de cuestiones hay que analizarlas con sentido común y con un análisis del puesto de trabajo.

En definitiva, esto no va de estar en contra de la clase trabajadora. Va de garantizar que haya empresas viables, que puedan pagar mejores salarios, invertir y crear empleo. Porque sin empresas fuertes, no hay empleo de calidad posible.

P.-¿Cuál es el estado del diálogo social en Ceuta?

R.- Creo que lo primero que habría que hacer es explicar bien qué es el diálogo social, porque muchas veces se confunde con la negociación colectiva y no son exactamente lo mismo.

La negociación colectiva es la que se produce entre empresarios y representantes de los trabajadores para fijar las condiciones laborales: salarios, jornadas, categorías… Es decir, regula la relación directa dentro de la empresa o del sector.

El diálogo social, sin embargo, es algo más amplio. Es el espacio en el que participan empresarios, sindicatos y administraciones públicas para abordar cuestiones que afectan al conjunto de la economía y del empleo: políticas activas de empleo, formación, normativa laboral o desarrollo económico. Es un ámbito estratégico, no solo laboral.

Dicho esto, en Ceuta el diálogo social existe y funciona, pero, los sindicatos se han acostumbrado a nivel nacional a que las administraciones públicas les den la razón de manera sistemática. Eso hace que, cuando nos sentamos a hablar de cómo mejorar el contexto económico, el foco se desvíe y se centre casi exclusivamente en mejorar las condiciones de los trabajadores. Y eso, siendo importante, no es la misión del diálogo social.

Porque si no hay empresas viables, no hay empleo. Y si no se mejora el entorno económico, es muy difícil mejorar de forma sostenida las condiciones de los trabajadores.

P.- Una de sus reivindicaciones es la de impulsar una mayor presencia de Ceuta en Europa. Una delegación de la CECE viajó a Bruselas para defender esta idea. ¿Cómo puede implementarse esta representación de la ciudad ante las instituciones europeas? ¿Se ha conseguido algún avance?

R.- Bruselas no es algo lejano, es donde se toman muchas de las decisiones más importantes que afectan directamente a las empresas y a los territorios. Y allí existe todo un ecosistema de organizaciones y empresas dedicadas precisamente a eso: a explicar, defender e influir en los intereses de quienes representan.

Cualquier empresa relevante, cualquier organización que defiende a un territorio o a un sector, tiene presencia en Bruselas. Porque influir en un criterio, en una normativa o en una decisión puede suponer que un sector crezca… o que desaparezca. Y en Ceuta ya hemos visto cómo determinadas decisiones externas tienen un impacto negativo directo en nuestra economía. Por mi parte, formo parte del Comité Ejecutivo de CEOE, organización nacional que dispone de oficina en Bruselas y esta colaboraría eficazmente con una futura presencia de Ceuta la capital europea.

Por eso, la presencia no puede ser puntual, tiene que ser permanente. Y eso se consigue a través de una estructura profesionalizada: una empresa o equipo especializado que no solo traslade las necesidades de Ceuta a la Comisión Europea o plantee cuestiones en el Parlamento, sino que haga el trabajo diario, el de estar allí, hablando con los responsables, haciendo seguimiento, asegurándose de que la posición de Ceuta se tiene en cuenta. Esto se consigue estando allí todos los días.

Y además, esto no es solo Bruselas. También es Madrid. La Ciudad debería contar con una figura permanente allí, coordinada con la Delegación del Gobierno, que haga exactamente ese mismo trabajo de interlocución continua.

Nosotros en la Confederación, en nuestra escala, ya trabajamos así. Tenemos a una persona pendiente del día a día, hablando con las administraciones, tocando puertas, haciendo seguimiento constante de los temas. Porque al final esto va de eso: de estar, de insistir y de no dejar que los asuntos se enfríen.

En cuanto a avances, sí, los hay. Este ya no es un planteamiento teórico. Es una línea de trabajo que está en marcha, con pasos dados y con una conciencia cada vez mayor de que Ceuta tiene que estar donde se toman las decisiones si quiere defender de verdad sus intereses y entendemos que en breve verá la luz.

P.- Recordamos aquella reciente foto de la recepción que el rey Felipe VI concedió a las delegaciones de las organizaciones empresariales de Ceuta y Melilla en la que la práctica totalidad de los presentes eran hombres. Aquel día, la representación de la CECE solo incluía a dos mujeres, una de ellas usted, su presidenta. ¿La presencia femenina en el mundo de la empresa sigue siendo una asignatura pendiente en Ceuta?

R.- Pues sí, la realidad es que la presencia femenina en el ámbito empresarial en Ceuta, y también dentro de la propia Confederación, sigue siendo limitada. Es una asignatura pendiente.

Dicho esto, me gustaría ver a más mujeres participando activamente, dando un paso adelante en sus sectores y formando parte de los espacios de representación.

Y en ese sentido, mi mensaje es muy claro: cualquier mujer empresaria que tenga inquietud por su sector, que quiera aportar o implicarse, tiene las puertas abiertas. Puede contactar directamente conmigo, reunir a su sector, impulsar una asociación o integrarse en estructuras ya existentes. Hay muchas fórmulas para participar.

Yo, por mi parte, tengo la ventaja de conocer bien el tejido empresarial de Ceuta por mi trayectoria. Tengo formación y experiencia para ayudar a encontrar soluciones y para acompañar esos procesos. Pero también soy consciente de que la labor de animar o movilizar a la gente no siempre es fácil.

Aun así, estoy absolutamente dispuesta a apoyar y a impulsar cualquier iniciativa. Y si viene de mujeres, aun mejor, porque es un ámbito donde todavía tenemos mucho margen de crecimiento.

P.- ¿Qué líneas de trabajo considera que debe impulsar la CECE para los próximos cuatro años?

R.- El punto de partida tiene que ser el Barómetro de Confianza Empresarial, como herramienta para saber realmente qué confianza tiene el empresario concreto, individual, en el crecimiento de su negocio en la ciudad. Porque al final, más allá de los grandes datos, lo que nos dice si la economía funciona o no es cómo ve su futuro quien está levantando la persiana cada día.

A partir de ahí, el siguiente paso es trabajar pegados a la realidad de cada sector preguntando.

Hasta ahora hemos utilizado datos generales —INE, SEPE, EPA, INSS— que nos dan una foto global, pero no nos dicen qué le cuesta operar a una empresa en Ceuta. No nos dicen cuánto pierde un transportista en aduana, qué supone para un distribuidor no poder devolver mercancía o cuánto tiempo y dinero se deja un empresario en trámites administrativos por sectores. Son problemas diarios de Ceuta

Eso solo lo sabe el propio empresario ceutí. Y ahora lo que toca es preguntarlo de forma sistemática.

El método es claro: ir sector por sector, asociación por asociación, identificar en qué puntos pierden tiempo y dinero, cuantificarlo con rigor y convertirlo en datos objetivos. Y con esos datos, acudir a quien tenga la competencia —la Ciudad Autónoma, la Delegación del Gobierno o las instancias nacionales y europeas— para exigir soluciones concretas.

Y esto no es algo puntual, tiene que ser continuo. El propio Barómetro nos permitirá medir periódicamente si las cosas mejoran o no. Y si no mejoran, volver a insistir, con cifras en la mano.

Es la diferencia entre decir que hace frío y saber exactamente cuántos grados hay en cada habitación. Esa es la línea de trabajo que debe marcar los próximos cuatro años y con ella me comprometo en caso de salir elegida.

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