Josef Ajram: “Si no sabes de bolsa, es mejor no invertir”

CEUTA TECH SUMMIT

El conocido experto bursátil fue uno de los asistentes al Ceuta Tech Summit celebrado los pasados martes y miércoles en el Teatro Auditorio del Revellín

Josef Ajram, durante la entrevista
Josef Ajram, durante la entrevista | Lavado
Juanjo Coronado
18 abr 2026 - 17:27

nduráin, el gran ídolo de la afición española al ciclismo era Pedro Delgado. El ciclista segoviano, el hombre que dejó sin siesta a todo un país, firmaba en 1988 una gesta con solo dos precedentes en una España muy poco acostumbrada a ganar en lo deportivo. Quince años después, un españolito ganaba el Tour de Francia. Sin embargo, en el imaginario colectivo no pesa que Perico ganó un Tour o dos Vueltas, sino que un despiste suyo en Luxemburgo le impidió repetir hazaña en 1989. Un Tour que ganó Greg Lemond en la última etapa al francés Laurent Fignon. De este, muerto en 2010, se recuerda ese ‘gatillazo, pero no que de haberlo ganado, habría sido su tercer Tour.

Josef Ajram, nacido en Barcelona diez años antes de la gesta del segoviano, da por bueno el símil. “Estamos en una sociedad que no tolera el fracaso, que no nos capacita para no ser el primero, para no ser perfectos. Nos hemos creído no solo que podemos hacer doscientas cosas en el día, sino que encima las tenemos que hacer perfectas. Esto también viene impuesto por todo el entorno, ya sea de redes sociales o de entorno familiar. Es la cultura de ‘has de triunfar’, algo que yo creo que hace daño, pesa mucho y hemos de encontrar un punto medio donde hacer las cosas bien está bien, no hay que pensar en ser siempre el mejor, porque cuando las aspiraciones son tremendamente altas, si no se alcanzan puede llevar a tirar la toalla. Creo que, sobre todo para los más jóvenes, hay que encontrar ese punto de equilibrio, antes de decir ahí, tranquilo, dalo todo, pero sé feliz”. Insiste en que “no estamos en una sociedad donde si alguien se ha equivocado, se le consuele. Luego también tenemos el punto destacado, digámoslo así, donde el juicio es constante. A través de los inputs que recibimos en las redes sociales”, señala, “es como se miden muchas veces el trabajo y el esfuerzo de muchas personas”, reflexiona.

Sobre el fracaso, “en el día a día hay que probar las cosas, equivocarnos y no condenar el error. Ya está, no pasa nada. Porque si no hay mucha gente con gran talento que le da miedo probar”. Pero muchas veces “es el miedo al que digan en casa. O sea, Josef, ¿qué me van a decir si lo hago mal? ¿Qué me van a decir mis padres? Eso es terrible. Y eso pasa en la sociedad actual. cada uno ha de identificar mucho en qué es bueno. A mí me gustaría hacer muchas cosas, pero es que no soy bueno. Entonces, ¿en qué soy bueno? Tengo esta capacidad, tengo esta ilusión. Pues si no lo intento, o se desarrolla. Y siempre, como dice un amigo, con la actitud de cinturón blanco de constante aprendizaje. O sea: lo que yo hoy sé hacer, si yo me hubiera quedado sin intentarlo, si el Josef de hace 20 años, y no se hubiera reinventado, refrescado constantemente, hoy no existiría el que está aquí. Y todo el mundo no puede hacer todas las cosas”.

Recuerda que “eso es un trabajo social muy importante a realizar. Es la compasión al error. Y olvidémonos de la palabra fracaso. Porque¿cuantas cosas se habría perdido la humanidad si nos hubiera paralizado el miedo al fracaso. Pues quizás los míos no estaríamos aquí. Pero es que muchas veces estamos más condicionados por la posibilidad de perder que de la de ganar”. Lo dice con conocimiento de causa: su padre es sirio y su madre catalana, que se conocieron en los años mozos, en la época universitaria.

Y de eso, de “perder más que de ganar” sabe quien fue agente bursátil durante muchos años. “La gente considera que en la bolsa se gana mucho dinero, pero pierdes más veces de las que ganas”, advierte. “Es un mundo donde la pérdida y el riesgo están mucho más controlados de lo que parece, y gracias a ello he entendido que hay que tomar una decisión siempre pensando en qué va a pasar si sale mal. Y si tengo esa premisa, voy a poder controlar mucho las variables de cualquier negocio, el capital, los recursos, el talento... Entonces, creo que invito siempre a, si tomas una decisión de invertir, pensar siempre qué va a pasar si algo sale mal”.

No es pesimismo, dice en un descanso del Ceuta Tech Summit: es haber vivido en los parqués crisis como la de Lehman Brothers. “Fue increíble porque una institución con más de 150 años de historia desapareció en tres días. En bolsa estamos acostumbrados a ver constantemente acontecimientos que parecen ficticios, pero esto fue increíble. Desaparece y nos arrastra al resto del mundo a una crisis que tardamos mucho en superar”, recuerda.

La entrevista con Ajram se realiza el pasado miércoles. “En un día como hoy, se van a mover acciones de más de 500.000 millones de dólares solo en Estados Unidos”, dice a modo gráfico. “La magnitud es tan grande, en España, que hay un millón y medio de españoles censados que tienen acciones de bolsa. Y luego ya no hablemos de fondos de inversión, planes de pensiones. Entonces, la bolsa mueve el mundo, guste o no guste”.

Pero cuidado “hay que saber hasta dónde queremos invertir. La barrera de seguridad que tenemos siempre en la vida es el límite de seguridad, pero sobre todo a la hora de invertir en bolsa. Nunca invertir el 100%, sino el capital que te sobra, que no necesitas. Lo segundo: enteender que te metes en el mundo más caníbal probablemente que hay. Si te metes sin saber o sin que alguien te gestione tu capital, vas a perder. Yo siempre digo que el 1% del banco no está tan mal, porque no es el menos 50, menos 70, menos 80 que puede sacar en bolsa. Y si no sabes, no entras”, dice en una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta tras su intervención en la Ceuta Tech Summit celebrada esta misma semana en el Auditorio del Revellín.

La ultraman de Hawai, el amigo Pablo y unos pepinillos

Ajram fue uno de los primeros españoles en completar una Ultraman, una de las pruebas más exigentes del mundo. Se llevó como compañero a Pablo, un amigo de la infancia como ayudante. “En un momento, me vi sin fuerzas, y decidí que me bajaba. El me insistió en que quedaban diez kilómetros. Discutimos y veo que se pone a hablar con gente de la organización. A los dos minutos me viene con unos pepinillos, y yo le pregunté si estaba de broma. Resulta que no: que los pepinillos nos pueden ayudar en situaciones como esas. Conclusión: no hay que darlo todo por sabido, ni creernos que los demás no tienen ni idea, porque nos podemos llevar una sorpresa”

“De Ceuta, me gusta su calma”

La de esta semana ha sido la primera visita de Ajram a Ceuta. “Me ha gustado mucho lo poco que he visto. He comido en un parque maravilloso, y me ha llamado mucho la atención el ritmo de vida de la gente: se saludan, se paran, hablan... Hay una calma que se echa de menos en otros lugares. Es mi primera vez, pero no será la última”.

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