Karima Aomar: "Tres años de trabajo se están yendo al traste"
ENTREVISTA
La representante de los empresarios del sector de la construcción advierte de la paralización de proyectos y de la imposibilidad de establecer previsiones: “¿Quién te asegura cómo va a estar el mercado de aquí a un año?”
• Pregunta.- ¿Cómo describiría la situación del sector de la construcción después de los sucesos de julio?
Respuesta: Estos tres últimos ha sido años de trabajo, de acuerdos, de reuniones, años de intentos por sostener la actividad y de lucha para que se expanda. La construcción es el tercer sector que registra un mayor movimiento de generación de empleos directos e indirectos. Estamos ante una herramienta económica muy importante, ante un pilar de la economía de la ciudad.
Pues bien, esos tres años de trabajo se están yendo al traste. Todo se ha paralizado. La ciudad está desbordada y ya no hay tiempo ni recursos para seguir trabajando en lo que lo hemos venido haciendo durante estos últimos tiempos.
Ahora, lo más inmediato es controlar esta situación de crisis que estamos viviendo. El objetivo es que la normalidad -la administrativa, la económica- retorne. Y es que Ceuta está abandonada. Nos preocupa que ese abandono llegue a nuestro sector traducido en reducción de inversiones públicas, en la paralización de los proyectos que teníamos entre manos. Si esto se enquista, si se prolonga en el tiempo, no sabremos cuándo podremos volver a retomar esos trabajos pendientes. Esa incertidumbre no te deja dormir.
P.- ¿Cómo afrontan los empresarios de la construcción esta crisis sobrevenida?
R.- Pues es un momento de nerviosismo, de incertidumbre. Nos tambaleamos sin saber que será lo próximo. Ni te preguntan ni hay respuestas. No sabemos cómo las decisiones que vaya a adoptar el Gobierno central afectarán al futuro de Ceuta. ¿Cómo responder a estas inquietudes? Pues dándonos plazos, aclarándonos si hay un plan o no lo hay.
¿Cuánto tiempo va a llevar la filiación de los migrantes, la resolución de sus expedientes? Si cuarenta y tantos días después no han sido capaces de contabilizarlos, ¿quién nos puede decir lo que durará esto? Y, cuando todo este trámite finalice, ¿qué es lo que sigue? ¿La devolución a Marruecos? ¿La regularización? ¿Dejarlos en Ceuta en un limbo jurídico y social?
P.- ¿Qué proyectos ya activados y cuya ejecución estaba en el horizonte han quedado paralizados a causa de la crisis?
R.- Han quedado paralizadas las inversiones públicas que necesita Ceuta para infraestructuras y acondicionamientos por toda la ciudad, que ese es un trabajo que realizábamos los contratistas mediante contratos menores. Llevamos desde la avalancha sin una encomienda, sin un contrato,
No hay proyectos definidos, o por lo menos no están siendo licitados. Teníamos un proyecto avalado por la Confederación de Empresarios para recuperación de BICs (bienes de interés cultural). Se trataba de la rehabilitación, recuperación y reestructuración del Fuerte de El Príncipe Alfonso. Era una iniciativa muy bonita que sobre la que ya habíamos comenzado a trabajar. Pero ya no se habla del tema.
También estábamos esperando noticias sobre la famosa oficina técnica del Plan General de Ordenación Urbana. No las tenemos.
Ahora mismo todos los proyectos que están saliendo son de emergencia porque no hay recursos para atender otras cosas.
P.- ¿Qué alcance puede tener el daño reputacional causado a la economía ceutí por esta crisis?
R.- La falta de confianza puede ser lo peor. ¿Qué mensaje de tranquilidad, de confianza podemos transmitir a los inversores? ¿Qué les podemos decir a los inversores foráneos para convencerlos de que apuesten por Ceuta? Si no hay inversión puede darse un efecto dominó. Si la situación se alarga, nos quedamos sin inversión privada. Con la pública ya estamos teniendo problemas.
P.- Recientemente, su asociación advirtió de que, desde la llegada de miles de personas en situación irregular a la ciudad, están proliferando los casos de contratación de mano de obra ilegal en el sector. ¿Cómo afecta esta expansión de la economía sumergida a las economías de las empresas legales?
R.- Si estas irregularidades se prolongan en el tiempo, si se toleran, como se está permitiendo todo en Ceuta, nos acabará pasando factura. Una factura que se traducirá en números rojos.
Nosotros pusimos esta situación en conocimiento de las autoridades y la hicimos pública a través de los medios de comunicación. A día de hoy no sé si se está haciendo algo. Lo que sí sé es que, sin embargo, lo que ha aumentado ha sido el número de inspecciones de trabajo que afectan a los empresarios que están establecidos legalmente.
P.-¿Los empresarios se han visto obligados ya a tomar algún tipo de medida traumática?
R.- Hoy todavía no, mañana no lo sé. Hay una cosa que ahora nos preocupa. Hemos advertido un aumento de los precios en los materiales. El pasado lunes nos levantamos con una subida de los precios de entre un 30% y un 40%. Le pongo algún ejemplo. Una furgoneta de arena rubia, que es la que se usa a diario en cualquier obra, ha pasado de 48 a 95 euros.
Estamos hablando de que un bloque de ladrillo, de valer 95 céntimos, como mucho, ha pasado a costar entre 1,20 euros y 1,30 euros la unidad. Entonces, levanta tú un muro.
Últimamente, estaban llegando materiales de Marruecos. Ese suministro se ha paralizado. Desconocemos aún por qué, estamos en ello. Según refieren los proveedores, ahora mismo el material no se está trayendo del país vecino. Se está volviendo a traer desde la Península.
O sea, el que va a empezar ahora una obra, todavía puede decirse que está salvado porque presupuesta según precio de mercado actual, pero el que presupuestó hace 15 días o hace dos meses y no contaba con esa subida tan brutal y en tan poco espacio de tiempo, ¿qué hace? Estamos a la espera de reunirnos con las empresas afectadas a ver qué medidas se pueden tomar y cómo podemos reconducir la situación.
Son tantas incidencias que ya no sabes a dónde mirar. Esto ya se nos ha escapado de las manos. Podemos encontrarnos con situaciones, como la que antes comentaba, de competencia desleal por mano de obra contratada irregularmente. Nos podemos encontrar con falta de inversión de obras públicas porque ahora los recursos están yendo a emergencias y contratos que van saliendo por las necesidades de la situación. Vemos la falta de confianza de los inversores que ya dejan de venir de fuera a construir, vemos a empresarios locales que tenían promociones entre manos y las han frenado.
¿Quién te asegura cómo va a estar el mercado de aquí a un año? Nadie.
P.- El Gobierno central ha activado un plan dotado con 80 millones de euros para sostener la economía de Ceuta. ¿Cómo ha recibido el sector de la construcción la noticia de la llegada de estas ayudas?
R.- Excepto algunas incidencias, ahora mismo no tenemos necesidad de que nos presten ayudas económicas. De lo que tenemos necesidad es de que nos aseguren un futuro inmediato, de que nos garanticen una continuidad, de que de alguna manera alguien dé la cara y diga que Ceuta es lo mejor que le puede pasar a un inversor foráneo. Eso es lo que necesitamos: que no nos tengan en la incertidumbre y la inseguridad.
En cuestión de las ayudas, se ha aprobado que el sector de la construcción se incluya dentro de la bonificación del 75% a las cuotas empresariales a la Seguridad Social. Hasta hace no teníamos derecho a bonificaciones, ni los autónomos ni los trabajadores contratados por esos autónomos por régimen general. Nosotros pagábamos el 100% de la Seguridad Social.
P.- Antes del estallido de la crisis, la construcción mantenía vivas una serie de reivindicaciones que resultaban fundamentales para el crecimiento del sector. Una de las defendidas con más ahínco era la aprobación de una ley de suelo para Ceuta. ¿Cómo se han visto afectadas todas estas demandas por el golpe que recibió la ciudad el pasado 30 de julio?
R.- Pues si las cosas antes iban despacio, ahora ya no van. Estamos viviendo la situación que estamos viviendo: estamos al borde del colapso en todos los aspectos, la convivencia quebrada, pendiente de un hilo, problemas estructurales, problemas económicos... ¿Usted cree que es el momento de que ahora venga el sector a preguntar, oiga, la ley del suelo para cuándo? Nosotros intentamos ser un poco responsables, empáticos y consecuentes con la situación en la que nos encontramos. No es el momento de tratar ciertos temas porque lo que urge, urge.
Además, ¿de qué nos sirve seguir empujando, seguir insistiendo en que se apruebe una ley del suelo para Ceuta cuando no sabemos si vamos a tener suelo en Ceuta? La verdad está ahí, pero nadie la conoce más que el que la esconde.
P.-¿Hay una fecha de no retorno a partir de la cual podamos decir que los efectos de la crisis serán inevitablemente catastróficos para la economía de la ciudad?
R.- Nosotros confiamos en que de aquí a enero podamos volver a la normalidad. De lo contrario, no sé qué va a pasar. No lo sé.
Los recursos tarde o temprano se acabarán. Las ayudas tarde o temprano dejarán de darse. Los empresarios no estamos acostumbrados a esperar a verlas venir ni estamos acostumbrados a que nos llueva el dinero.
Ahora llega un chaparrón de ayudas. Muy bien. Pero cuando empecemos a levantarnos, cuando empecemos a andar por nosotros mismos otra vez, ¿qué haremos?
La solución no es inyectar dinero a una actividad que va a estar funcionando. La solución es ayudar a esa actividad a que siga funcionando. ¿Cómo? Solucionando el problema, pero ya. Y enviar un mensaje claro de lo que es Ceuta y de lo que va a ser. Pero muy clarito, muy clarito, que no le quepa duda a nadie.
Y obviamente, si tú dices que un país es de fiar y la opinión del resto del mundo dice que no, y tú insistes, alguien está mintiendo. Mientras esa mentira, ese choque de opiniones siga en el aire, los ceutíes jamás estaremos tranquilos, los inversores jamás se fiarán de venir a Ceuta, los que quieran comprar casa no se la comprarán aquí…
Hay ideas distintas sobre qué relación tenemos con el país vecino y sobre qué futuro se le tiene preparado a Ceuta.
P.- Hablábamos de la pérdida de confianza que puede hacer presa en los inversores foráneos, ¿pero, ustedes, los empresarios ceutíes, mantienen esa confianza?
R.- Lo primero que quiero hacer es pedir a las instituciones que, por favor, se pongan de acuerdo, que dejen las siglas políticas a un lado.
Si llega un momento en que no hay inversión, no hay trabajo, ¿quién se quedará aquí? Lo que hay que hacer es actuar sobre el problema. ¿Y cuál es ahora el problema? Que tenemos una población flotante que no saben dónde meter. Y ante esto lo que habría que hacer es poner en marcha todos los recursos necesarios para tratar de solucionar este problema.
Si no sabes cuántas personas tienes deambulando por la ciudad, no envíes 20 funcionarios, manda 100. Y si con esos 100 el problema persiste, entonces eso significará que tienes que mandar más.
Están abriendo casi un campamento por semana. Si ves que no paras de montar tiendas y sigue habiendo gente, se sigue necesitando espacio, es que algo no funciona. Es que la población de El Trampolín se ha triplicado. Algo está pasando. ¿Faltan recursos? Pon más. ¿La frontera sigue siendo permeable? Pues mal vamos.
Todo eso que percibimos los ciudadanos y los empresarios es lo único que te hace desconfiar.