La Lonja de Ceuta, en vías de “modernización” gracias a los 200.000 euros del GALPCE
Pesca
El secretario de la Cofradía de Pescadores acompaña a El Pueblo por el puerto pesquero para mostrar los frutos de la inversión con fondos europeos: una sede nueva y digitalizada y un sistema moderno de trazabilidad
Desde hace un mes, el pescado de Ceuta va acompañado siempre de un código QR que da fe de su calidad y lo identifica. Es un “pasaporte” del animal que informa de su especie, el lugar y el día de su captura, el puerto de desembarque o el arte de pesca usado para su captura. El puerto pesquero de la ciudad cuenta con un equipo para la trazabilidad del producto desde junio, gracias a la inversión realizada por el Grupo de Acción Local del Sector Pesquero de Ceuta (GALPCE) para modernizar el espacio. En total, 201.349 euros adjudicados por medio del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) para la compra del aparato de pesaje y etiquetado del pescado y para la reforma de las oficinas de la Cofradía de Pescadores, que por primera vez incorporan ordenadores.
La Unión Europea exige que el pescado sin transformar vaya acompañado de información sobre su denominación y nombre científico, si procede de pesca o acuicultura, la zona de captura o de cría, el arte de pesca y si el producto ha sido descongelado cuando corresponda. Es por eso que ahora la Lonja cumple con los estándares exigidos, solo en materia de trazabilidad, también de sanidad, como puso en valor el presidente del GALPCE, Mehdi Amin, hace un mes, durante una reunión mantenida con representantes del sector para presentar los proyectos llevados a cabo en el último año gracias al FEMPA, entre los que destaca el de la renovación de la Lonja.
El secretario de la Cofradía de Pescadores, Juan Manuel Sánchez, acompaña a El Pueblo de Ceuta en un recorrido por la Lonja, donde se celebran las subastas de pescado a primerísima hora del día, y por las nuevas oficinas de la entidad a la que pertenece, que continúan en obras. La primera parada tuvo como protagonista la joya de la corona: una máquina para la trazabilidad, que permite pesar y etiquetar todo el producto. “Todo el pescado debe llevar su identificación, para que no te engañen, para que sepas qué estás comprando y si es del día”, explicó Sánchez, quien agradeció la implicación del GALPCE y del veterinario.
Este último profesional está a cargo de los controles de calidad de las capturas, y, según destacó el secretario de la Cofradía, “ha puesto mucho interés en que funcione”. Una vez pasa por la maquinaria, el pescado se conserva en los frigoríficos, que deben estar entre cero y cinco grados. Si está por debajo “se congela”, si está por encima “pierde las propiedades”.
En un rincón de las mismas instalaciones, encima de una puerta, un letrero informa de una zona destinada a talleres formativos. Es allí donde la Escuela de la Construcción desarrolla sus novedosos cursos de pesca, que realiza en colaboración con el GALPCE desde este año, tienen una duración de seis meses y 15 alumnos. El objetivo es acercar el oficio a personas que nunca habían contemplado la pesca como una salida laboral y facilitar su incorporación a un sector necesitado de nuevos profesionales. Este proyecto pretende revertir uno de los principales obstáculos de la pesca en Ceuta: la falta de relevo generacional. Se trata de un programa dirigido a desempleados mayores de 30 años
Las obras en la Cofradía
La modernización no se limita al espacio donde se manipula el pescado. A escasos metros continúan las obras de las nuevas dependencias de la Cofradía de Pescadores. Durante décadas, sus responsables han trabajado en unas oficinas envejecidas y con escasos recursos. Ahora, la reforma financiada por el GALPCE transformará el edificio en un espacio adaptado a las necesidades actuales del sector.
Sánchez recuerda que hasta hace poco los equipos informáticos utilizados eran propiedad de los propios trabajadores. La situación ha cambiado con la incorporación de una infraestructura digital conectada directamente con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Cada jornada, a las nueve de la noche, toda la información registrada por la máquina de trazabilidad se transmite automáticamente a la Administración, que recibe los datos relativos al pescado comercializado, los barcos que lo han desembarcado y las especies vendidas. "Todo queda registrado de forma automática", señala.
Las nuevas oficinas también contarán con una sala preparada para reuniones, jornadas formativas y actividades dirigidas tanto a los profesionales como a quienes deseen iniciarse en el sector. El objetivo es convertir la sede de la Cofradía en un espacio útil para prestar servicios a los pescadores y reforzar el papel de una entidad que, como recuerda Sánchez, tiene naturaleza de corporación de derecho público y representa a todos sus afiliados.
Pese a la satisfacción por estas mejoras, el secretario de la Cofradía reconoce que sus efectos no podrán apreciarse de forma inmediata. La máquina de trazabilidad apenas lleva un mes funcionando y considera que todavía es pronto para evaluar su repercusión sobre la actividad pesquera. "Los proyectos de este tipo siempre dan resultados a largo plazo", apunta.
Actualmente, la Cofradía cuenta con unos 25 pescadores en activo. La cifra refleja el progresivo descenso que ha experimentado el sector durante los últimos años, marcado por la falta de relevo generacional. Sánchez admite que cada vez resulta más complicado encontrar jóvenes dispuestos a trabajar en el mar. La inestabilidad de la actividad pesquera, donde los ingresos dependen de las capturas y de las condiciones meteorológicas, hace que muchos opten por profesiones con una mayor seguridad laboral.
El problema también afecta a la flota. Según explica, existen embarcaciones que permanecen amarradas porque no encuentran tripulaciones suficientes para salir a faenar. Incluso la almadraba, una de las actividades pesqueras más tradicionales de la ciudad, atraviesa dificultades para garantizar el relevo de sus trabajadores.
Precisamente para intentar revertir esta situación existe el taller de pesca. Sánchez observa esta iniciativa con esperanza, aunque mantiene una visión realista. No espera un crecimiento significativo de la actividad pesquera, pero sí confía en que las ayudas europeas y la formación permitan conservar un sector que considera imprescindible para Ceuta. "No se trata de que la pesca vaya a convertirse en la panacea, sino de que sobreviva lo que tenemos y no desaparezca una actividad que forma parte de la identidad de la ciudad", concluye.