La paradoja del empleo que crece en una ciudad amenazada por la crisis
Economía
Los puestos de trabajo coyunturales creados para la atención de la emergencia nutren una estadística que ya sitúa el número de parados por debajo de la barrera de los 8.000
Ceuta/ La crisis desatada a finales de julio no ha hecho mella en las estadísticas del paro registrado que mensualmente publica el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Antes al contrario, la caída del desempleo que se ha venido constatando desde 2020 se mantiene de manera sostenida. De hecho, el pasado septiembre el dato se situó, por primera vez, por debajo de los 8.000 parados.
Si se consideran los informes que en el transcurso de estos tres últimos meses la Cámara de Comercio ha hecho públicos, la entrada irregular de miles de migrantes a Ceuta el 30 y 31 de julio ha supuesto un impacto desestabilizador para la economía local. Según la institución cameral, la ciudad habría acumulado hasta la fecha unas pérdidas estimadas en torno a los 90 millones de euros.
¿Cómo explicar, entonces, este extraordinario comportamiento del empleo en un contexto de crisis?
“Hay que tener en cuenta que para gestionar toda esa masa de personas que entró en la ciudad resulta necesario asumir una serie de tareas que se traducen en la contratación, entre otros, de trabajadores y educadores sociales, técnicos de integración social, gente que maneje idiomas, operarios de limpieza, vigilantes de seguridad…”, explica el director provincial del SEPE, Francisco Gil.
Esa masa de trabajadores coyunturales es la que, a juicio del consejero de Comercio, Turismo, Empleo y Deporte de la Ciudad, Nicola Cecchi, la que sostiene una estadística. “Si miramos atentamente, veremos que los empleos que se generan son los directamente conectados con la emergencia que estamos viviendo -argumenta Cecchi-. Una vez que se supere esta crisis, ese empleo probablemente se perderá”.
La advertencia de Cecchi viene a apuntalar las apreciaciones que sobre el futuro del empleo han compartido los dirigentes de la Cámara de Comercio. Según el parecer de estos, de no adoptarse medidas, el desempleo crecerá cuando las necesidades de contratación derivadas de la emergencia se extingan. La institución argumenta las caídas ya constatadas en la afiliación de la Seguridad Social y describe a un empresariado que, en uno de cada tres casos, ya está tomando medidas organizativas o de personal. Si no se recupera la actividad, estas acciones podrían ser la antesala de despidos.
El director provincial del SEPE subraya, sin embargo, que, en determinados casos, este trabajo coyuntural que ahora se requiere puede acabar convirtiéndose en estructural. Francisco Gil mantiene que, una vez superado el periodo transitorio abierto por la crisis y descontados los puestos de trabajo extraordinarios creados para atenderla, la demanda de parte de aquellos empleos que la emergencia requiere ahora, sobre todo los de carácter social, crecerá.
Este fenómeno vendría dado, según el argumento de Gil, gracias a que la crisis pondrá en evidencia la necesidad de algunos servicios que hasta ahora no habían sido reclamados como podrán llegar a serlo en un futuro. En este caso se incluirían, por ejemplo, los vigilantes de seguridad y, sobre todo, ocupaciones de corte social como técnicos de integración o educadores. “En Ceuta, como en otras localidades, se dan situaciones de marginalidad. ¿Será conveniente poner medios para tratar de resolver esos problemas de integración, de marginalidad? Creo que sí”, reflexiona el director del SEPE. Su tesis es la de que la sociedad tiende a reclamar para su día a día los servicios cuya eficacia ha quedado acreditada en tiempos de crisis.
El reto del turismo
Gil no rehúye, sin embargo, las dificultades futuras que la economía ceutí se verá obligada a enfrentar. A su entender, los sectores tradicionales y las actividades emergentes, como lo son todas las vinculadas a la digitalización y, sobre todo, al juego online, tendrán que adaptarse al periodo de tránsito que habrá de conducir a la economía local hasta la normalidad. “Pero tenemos recursos para afrontar esas dificultades”, aclara.
El responsable del SEPE reconoce que una de sus mayores preocupaciones atañe a la capacidad que tendrá el sector turístico para acometer su recuperación. Los alojamientos hoteleros han visto cubierta su oferta gracias a la demanda de las fuerzas de seguridad y de otros profesionales que en los momentos más álgidos de la crisis se han convertido en sus principales clientes.
Gil propone un camino a explorar. “Nosotros estamos apostando por el turismo de congresos, de jornadas, de encuentros de formación, una fórmula que encuentra en Ceuta unas condiciones magníficas”, asegura.
La recuperación del turismo ordinario es uno de los retos que se plantea a la economía local de cara al futuro. Una tarea que, a juicio del responsable de los servicios de empleo en Ceuta, exige la implicación de la Administración y los empresarios. “De lo que se trata es de continuar con una planificación turística que ya existía, un objetivo para cuya consecución la Ciudad está haciendo una magnífica labor, al igual que la Cámara de Comercio o la Confederación de Empresarios -agradece Gil-. Creo que compartimos la visión adecuada y por ello debemos retomar la unidad de acción”.