Alberto deja las llaves del colegio, pero se lleva para siempre el cariño de toda una comunidad

EDUCACIÓN

La comunidad educativa se une para agradecer al conserje sus años de dedicación y cariño en una jornada cargada de recuerdos, sorpresas y emoción con motivo de su jubilación

Alberto recibió este viernes el cariño del CEIPReina Sofía en el día de su jubilación
Alberto recibió este viernes el cariño del CEIPReina Sofía en el día de su jubilación | E.P.

Ceuta/ El CEIP Reina Sofía ha vivido una jornada de esas que permanecerán para siempre en la memoria de quienes han tenido la suerte de compartirla. Alberto Gómez Morales, el conserje del centro durante tantos años, comienza una nueva etapa con motivo de su jubilación y toda la comunidad educativa ha querido despedirlo como merece: con un homenaje lleno de afecto, reconocimiento y gratitud.

Alumnado, profesorado, personal del centro, familias, representantes del AMPA Creciendo Juntos y antiguos compañeros se han dado cita para acompañar a Alberto en un día muy especial. También han querido estar a su lado su hijo y su nuera, compartiendo con toda la familia educativa un momento cargado de significado.

El acto ha estado marcado por las palabras de agradecimiento del director, la jefa de estudios, representantes del AMPA y del alumnado, así como por los mensajes de antiguos compañeros que han querido recordar vivencias y anécdotas compartidas a lo largo de los años.

Uno de los momentos más emocionantes ha sido el descubrimiento de una placa conmemorativa dedicada a Alberto, que quedará instalada en el colegio como recuerdo permanente de su paso por el centro y de la huella que deja en él.

Los alumnos mostraron al consejere el cariño que les tienen después de su trayectoria en el centro educativo
Los alumnos mostraron al consejere el cariño que les tienen después de su trayectoria en el centro educativo | E.P.

Desde el CEIP Reina Sofía han querido destacar que «Alberto ha sido mucho más que nuestro conserje. Ha sido una persona imprescindible en el día a día del colegio, un compañero siempre dispuesto a ayudar y un rostro familiar para generaciones de alumnos, familias y profesionales que han pasado por nuestras instalaciones».

La comunidad educativa considera que su trayectoria representa el valor de todas esas personas que, desde su trabajo cotidiano y muchas veces discreto, contribuyen a que un colegio sea mucho más que un lugar donde se aprende: «Los colegios se construyen con muchas manos y muchos corazones. Alberto ha sido una de esas personas que, sin necesidad de grandes protagonismos, ha contribuido a hacer del Reina Sofía un lugar más cercano, acogedor y familiar».

Durante el homenaje no han faltado los regalos, las sorpresas, los abrazos y las lágrimas de emoción. Gestos que han servido para demostrarle cuánto se le quiere y cuánto se valora su presencia a lo largo de tantos años.

«Queríamos que Alberto se marchara sabiendo que su trabajo no ha pasado desapercibido y que todo lo que ha aportado tiene un valor enorme para nosotros. La placa que hoy hemos descubierto es mucho más que un recuerdo: es nuestra manera de decirle que siempre tendrá un lugar en este colegio», han señalado desde el centro.

Ahora comienza para Alberto una etapa diferente, en la que podrá dedicar más tiempo a su familia, disfrutar de sus aficiones y afrontar con ilusión todos los proyectos que le esperan. Una nueva etapa que llega después de tantos años de compromiso y dedicación.

Desde el colegio también han querido trasladarle un último mensaje: «Hoy se jubila nuestro conserje, pero no se marcha una persona de nuestra familia. Las puertas del Reina Sofía seguirán abiertas para él, porque hay vínculos que no terminan cuando acaba una etapa profesional. Hay personas que nunca se marchan del todo, y Alberto siempre formará parte de nuestra historia».

Con este homenaje, el CEIP Reina Sofía ha querido devolverle, aunque solo sea en una pequeña parte, todo el cariño que ha sembrado durante tantos años.

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