Los móviles, aliados y enemigos de los estudiantes de Enfermería

Una investigación de una enfermera hospitalaria revela los riesgos que un uso problemático de los smartphones plantea para los procesos de aprendizaje

La investigadora María Lazo
La investigadora María Lazo | Reduan
A.F.C.
17 abr 2026 - 17:32

Nomofobia o pánico a verse desprovisto del móvil, impulsividad, problemas para adoptar decisiones correctas, tendencia a distraerse… Este es un esbozo de la relación de riesgos a los que se enfrentan los estudiantes de Enfermería que utilizan el smartphone en sus procesos de aprendizaje. “Y, pese a todo, creo que no es recomendable privarles del teléfono móvil: lo que se debería hacer es encauzarlos hacia una alfabetización digital, hacer que conozcan los riesgos y las utilidades que les ofrece recurrir al móvil”, explica María Lazo, autora de la investigación “Exploración y análisis del uso de dispositivos móviles en la formación académica y práctica clínica de estudiantes de Enfermería”.

Lazo es enfermera hospitalaria y miembro del equipo de coordinación de la Cátedra IA-IATEB, una iniciativa conjunta de la Ciudad y la Universidad de Granada orientada a la investigación, la formación y la transferencia de conocimiento en el ámbito de la Inteligencia Artificial y las tecnologías emergentes aplicadas a la educación, la salud, los servicios sociales y la economía.

La investigadora, a la sazón tutora de alumnos de Enfermería, plantea en su estudio una evaluación de los beneficios y desventajas que ofrece el móvil como herramienta de aprendizaje en el ámbito de las enseñanzas universitarias de Enfermería. De un lado, las consideraciones que evidencian cómo los celulares proporcionan al estudiante un acceso rápido a la información, mejoran la comunicación e incentivan la colaboración y suponen un apoyo en las tareas de cuidado del paciente. Del otro, las que revelan cómo el uso de los teléfonos móviles favorece la distracción y la pérdida de concentración, generan estrés y ansiedad e inclinan a adoptar peores decisiones.

Infografía que resume el planteamiento y los hallazgos del estudio
Infografía que resume el planteamiento y los hallazgos del estudio | CEDIDA

“Me asombró mucho comprobar cómo los alumnos, en plena cura a un paciente, sacaban sus teléfonos para tomar una fotografía sin preguntar al enfermo o, una vez terminadas las tareas, en lugar de preguntar o consultar acerca de lo que acababan de hacer se escondían en un sillón con su teléfono para evadirse”, relata la investigadora para explicar qué le movió a abordar el estudio de la relación entre el uso de los móviles y el proceso de aprendizaje de los enfermeros.

Una de las pretensiones de la investigación de Lazo era determinar cómo medir la incidencia del uso problemático de los móviles entre los estudiantes, un objetivo para cuya satisfacción se consideraron como herramientas más adecuadas los cuestionarios NMPQ -recurso para evaluar el alcance de la nomofobia- y Smartphone Addiction Scale (SAS-SV) -concebido para ponderar el peso de la adicción al teléfono inteligente.

Según los resultados obtenidos, los estudiantes de Enfermería del Campus ceutí registraron un índice de adicción al móvil del 29,5 en una escala progresiva de 0 a 60 donde el punto de corte es 31. “Se puede estimar que se trata de un nivel de riesgo moderado -explica Lazo- Aquellas personas que presentaban mayor estrés eran las que registraban un uso más adictivo del móvil vinculado a la nomofobia”.

La propuesta de la investigadora es la de educar a los alumnos en el uso de las herramientas que han de servirles para formarse en la que se convertirá en su ocupación profesional. Lazo apunta incluso a la creación de una asignatura específica que se ocupe de esta tarea.

Una de las inquietudes planteadas en el estudio es la de que el uso de la telefonía móvil entre los estudiantes pueda interferir, no solo en el aprendizaje, sino también en la empatía debida a los pacientes. De hecho, existen estudios que revelan cómo los enfermos perciben al personal sanitario que les atiende con el móvil en mano como menos profesional. “Creo que hay que instruirles, hacerles ver que en un entorno hospitalario la intimidad del paciente es muy importante, y en eso hay que trabajar desde el principio de la carrera”, advierte la investigadora.

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