Olimpiada de Física
Las olimpiadas que avivan el interés por la física en Ceuta
Olimpiada de Física
Cuando los profesores de Física de los diferentes institutos de Ceuta hablan entre ellos, coinciden en reconocer que, con los años, ha habido “un incremento” en el número de personas que se matriculan en su asignatura. El “mayor interés” del alumnado ceutí por la disciplina científica tiene su origen en las ya tradicionales Olimpiadas de Física, en las que cada año participan decenas de estudiantes de Secundaria para lograr hacerse con un hueco en el concurso nacional, que este año se celebrará en abril. “En centros que tenían muy poca demanda están aumentado las matriculaciones”, admite el profesor de la materia en el IES Luis de Camoens, José Manuel García. Su centro es uno de los cinco que este 2026 ha organizado una nueva edición de las jornadas, que ha batido un récord en participación con 80 inscritos. Los resultados se conocieron en torno a las 20:00h: el primer clasificado es Darío Píriz Guerrero, del IES Siete Colinas; el segundo, Sergio López Mc Carthy, del IES Luis de Camoens, y el tercero Ivan Gómez Rouco, del Siete Colinas.
Pasadas las 16:30h, las puertas de IES Almina tenían más vida que un viernes cualquiera. Chicos y chicas conversaban entre ellos y repasaban apuntes. Media hora más tarde arrancaron las olimpiadas en su salón de actos. Para supervisarlos, un profesor de cada centro organizador: el Siete Colinas, Luis de Camoens, el Avila, el Almina y el Colegio San Agustín. La prueba se prolonga durante 2 horas. El ganador será el representante de Ceuta en la prueba a nivel nacional, que será en Zaragoza en abril, tras la cual los cinco mejores pasarán a las olimpiadas europeas, que tendrán lugar en julio en París. Del sexto al décimo compiten en la competición iberoamericana. “Se trata de que disfruten, que le vean sentido y se sientan partícipes del mundo de la ciencia”, explicó a la prensa el jefe del departamento de Física del Almina, Carlos Vázquez.
El perfil del participante en estas jornadas es algo homogéneo: alumnos interesados por el estudio, con ambición científica, con “un nivel bastante por encima de la media”. Dos de ellas fueron Yasmina Jiménez y Rauda Hafdi, de 17 y 18 años respectivamente. Son compañeras de Segundo de Bachillerato en el IES Siete Colinas. Es su primera vez en las olimpiadas de Física, aunque tienen experiencia en las de Matemáticas. Ambas se atrevieron a inscribirse movidas por su interés en la asignatura. A Yasmina la terminó de motivar la ilusión que veía entre sus compañeros, deseosos de ser seleccionados para la fase nacional del concurso. No descarta decantarse por la carrera universitaria de Física una vez termine la Selectividad. Fueron los campos gravitatorios los que hicieron que se enamorara de la disciplina; igual que para Rauda fue la óptica. Esta última sabe ya que optará por Ingeniería Informática. Las amigas coinciden en que este tipo de actividades invitan a los estudiantes “a interesarse por la rama científica y tecnológica”.
José Manuel García, profesor del IES Luis de Camoens y miembro de la comisión organizadora, explicó que su centro acudió con “aproximadamente 28 alumnos”, todos ellos matriculados en Física de segundo de Bachillerato. “La comisión local se encarga de todo: preparar la prueba, organizar la jornada, corregir los exámenes y coordinar la selección de los clasificados”, detalló García, subrayando el trabajo conjunto que se realiza entre los centros. Uno de los aspectos que más valoran los organizadores es el carácter formativo de la prueba. Las Olimpiadas plantean ejercicios con un nivel superior al habitual en segundo de Bachillerato, acercando al alumnado a la exigencia universitaria.
“Es una oportunidad para enfrentarse a un examen más complejo, similar a lo que encontrarán en la universidad, pero sin la presión de jugarse la nota”, explicó el docente. Esa ausencia de presión académica favorece un ambiente más relajado, en el que prima el razonamiento, la creatividad y la capacidad de análisis. La inscripción es voluntaria y está abierta a cualquier alumno matriculado en la asignatura, lo que ha contribuido a que este año se registre la mayor participación hasta la fecha. Según García, el incremento puede deberse tanto a un mayor interés por la materia como a la curiosidad de probar la experiencia.
“Vienen con muy buen ambiente. No se percibe una rivalidad negativa; al contrario, comparten inquietudes y disfrutan del reto”, afirmó. El evento se convierte así en un espacio de convivencia académica entre estudiantes de distintos centros. Además del desafío intelectual, todos los participantes reciben un diploma acreditativo, y los mejores clasificados suman un mérito que puede reforzar su currículum académico. El aumento de inscritos coincide con un crecimiento general del alumnado matriculado en Física dentro del Bachillerato Tecnológico. Aunque no todos aspiran a estudiar el grado en Física, muchos orientan su futuro hacia ingenierías, informática u otras carreras científicas donde esta disciplina es fundamental. “El interés va en aumento”, aseguró García. “Cada vez más alumnos ven la Física como una herramienta clave para su futuro académico y profesional”.
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