El rector de la UNED: “La educación es la esperanza racional para construir un futuro mejor”
Universidad
Ricardo Mairal visita Ceuta en plena crisis migratoria para trasladar el apoyo de la comunidad universitaria y reivindicar la educación como herramienta para generar “certidumbres” y oportunidades
Ceuta/ Mientras cientos de personas se dirigían al Teatro Auditorio Revellín para asistir al acto central del Día de Ceuta, Ricardo Mairal observaba una ciudad muy distinta a la que encontró en anteriores visitas. "Una sociedad triste" y "consternada", según sus propias palabras. El rector de la UNED quiso regresar a una ciudad que no le es extraña con motivo del 2 de septiembre para expresar su solidaridad, respeto y afecto a la sociedad ceutí, pero también para lanzar un mensaje de esperanza. A ojos del catedrático, la universidad servirá para “generar” certidumbres en un contexto de muchas incógnitas. “La ciencia, el conocimiento y la educación constituyen la esperanza racional para la construcción de un futuro mejor”, defendió en una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta minutos antes de que accediera al auditorio.
Pregunta.- No es la primera vez que visita Ceuta. ¿Qué es para usted esta ciudad?
Respuesta.- Ceuta es una ciudad con un significado muy especial porque aquí tenemos un centro que cuenta con una trayectoria de más de 50 años. Son 50 años haciendo universidad con unas señas de identidad propias, con una esencia diferencial que hoy, lo podemos decir con sano orgullo, y también con gran ambición de futuro, es un referente de excelencia académica.
Durante estos 50 años la UNED ha acercado la educación superior a tantos y tantos ciudadanos y ciudadanas de la sociedad ceutí. Y ahora, más que nunca, en el momento que está atravesando la sociedad, he querido venir una vez más para expresar, en nombre de toda la comunidad universitaria, nuestra solidaridad, nuestro apoyo, nuestro cariño y afecto y, sobre todo, nuestro respeto.
P.- ¿Por qué ha decidido venir precisamente en un momento tan complicado para la ciudad?
R.- Efectivamente, he querido venir para expresar la solidaridad, el respeto, el cariño y el afecto que siente toda la comunidad universitaria hacia la sociedad ceutí en un momento, en una crisis, en la que uno percibe una sociedad triste, una sociedad consternada.
Por eso la UNED quiere estar y quiere que la sociedad ceutí sienta nuestro apoyo incondicional para dibujar el presente, pero también el futuro más inmediato, para que desde la universidad podamos ofrecer y generar certidumbres. Por eso sigan contando con nosotros, porque vamos a estar siempre a su lado.
P.- La UNED se ha implicado en los últimos años en la estrategia para diversificar la economía de Ceuta y apostar por las nuevas tecnologías. En un contexto de incertidumbre como el actual, ¿qué papel juega la educación para ayudar a la ciudad a resurgir?
R.- Yo creo que es fundamental. Entiendo que la ciencia, el conocimiento y la educación constituyen la esperanza racional para la construcción de un futuro mejor.
Todo ello pasa por ampliar la oferta, por generar certidumbres y dar respuestas a los muchos desafíos inmensos y sugerentes que estamos viviendo como sociedad.
Ahí encaja, por ejemplo, la nueva oferta académica. El grado en Inteligencia Artificial va a constituir y formar parte de la nueva oferta académica de la UNED-Ceuta, pero también esos dobles grados en Matemáticas y Física o en Económicas y Matemáticas, que suponen capacitar a profesionales que puedan generar respuestas y certidumbres ante los desafíos que estamos viviendo.
La UNED seguirá creciendo y ampliando su oferta académica de tal forma que desde la universidad podamos contribuir a la construcción de un mundo mejor.
P.- ¿Cómo ha evolucionado la presencia de la UNED en Ceuta durante estas décadas?
R.- Durante estos 50 años se ha ido consolidando. Tenemos una media de entre 300 y 400 estudiantes.
De hecho, hoy comienzan los exámenes de la UNED, las pruebas presenciales. He tenido el placer de visitar los exámenes y en las dos primeras sesiones se han examinado 12 y 16 alumnos.
La evolución sigue siendo muy positiva y espero que sigamos aumentando y dando servicio a la sociedad ceutí.
P.- ¿Qué papel ha jugado la colaboración institucional en ese crecimiento?
R.- Para mí es un dato muy relevante porque así es como entiendo la universidad: siempre en cooperación con las instituciones y, de forma particular, con el Gobierno de la ciudad.
Quiero dar las gracias al presidente Juan Vivas porque, gracias a su compromiso con la universidad, hemos podido fortalecer nuestra presencia, hacer realidad nuestra oferta académica y transmitir la idea de que ahora más que nunca la colaboración y la cooperación son absolutamente vitales.
La cooperación, miren, alivia el temor a la incertidumbre, amplía el horizonte de nuestra mirada y nos impulsa hacia el mejor futuro.
Por eso quiero singularizar mi agradecimiento en el presidente Vivas, que es un vivo ejemplo de la importancia que tienen la palabra, la cultura del encuentro y la confianza basada en la acción conjunta entre equipos.
P.- En una ciudad con importantes desigualdades sociales, ¿hasta qué punto la universidad puede ser una herramienta de ascenso social?
R.- Por eso hablaba de que la universidad es la esperanza racional para la construcción de un futuro mejor. La esperanza, a diferencia de la decepción, es infinita. La esperanza es la pasión por lo que es posible.
Y por eso la educación y la capacitación de buenos profesionales en torno a los grandes desafíos que vivimos como sociedad constituyen una visión esperanzadora hacia el mejor futuro que nos espera.
P.- Cuando vuelva a Ceuta, ¿qué espera encontrarse?
R.- La próxima vez, si Dios quiere, será con motivo de la apertura del curso académico. Quiero volver este año.
Y espero que la ciudad recupere esa normalidad. Espero que, a través de la universidad, podamos generar entusiasmo, optimismo y dibujar un futuro que nos ilusione a todos.
En esas estamos y cuenten con la UNED porque haremos todo lo posible y más por generar certidumbres y proyectar ese entusiasmo.
El entusiasmo es vital. No podemos perder la ilusión porque el entusiasmo nos hace ser más perspicaces, más creativos y nos permite abrazar ese mejor futuro que nos espera.