ENTREVISTA / PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES
“Los centros de trabajo en Cádiz y Ceuta han mejorado notablemente en términos de seguridad”
Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo
Un año más, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo sirve de excusa a los representantes de los trabajadores del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta para pedir la constitución de un Comité de Seguridad y Salud. Una reclamación a la que se suma también el jefe del servicio de Medicina Preventiva, Julián Domínguez, quien recientemente ha hecho de anfitrión en unas jornadas por el 30 aniversario de su unidad, donde aprovechó para admitir lo idóneo de su creación. La importancia de su existencia se debe a los muchos riesgos laborales a los que se enfrentan las plantillas de los centros sanitarios: biológicos, radiológicos, carga psicosocial, agresiones o turnicidad. En Melilla cuentan con uno, y en Ceuta existieron dos antes de su eliminación en la pandemia: uno para Atención Primaria y otro para Especializada. Ahora, con motivo de otro 28 de abril, piden su reactivación y que su uso no se pervierta por otros intereses.
Desde el sindicato CSIF, su presidente en el sector de Sanidad en Ceuta, Alejandro Artero, resume la situación con brevedad: “Seguimos a la espera”. En la Mesa Sectorial celebrada en diciembre, INGESA les comunicó que lo estaban estudiando; en enero “que lo estaban proponiendo, y estamos en abril sin propuesta ni avances”. La frustración crece en paralelo al paso del tiempo y a la falta de concreción por parte de la administración.
El comité no es un órgano menor. Su función y composición están reguladas por el artículo 38 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y su objetivo principal es analizar, evaluar y proponer medidas ante cualquier problema que afecte a la seguridad y salud de los trabajadores. Está compuesto por delegados de prevención (representantes sindicales con funciones técnicas) y miembros de la administración. “Al final, se trata de la protección de los trabajadores”, insiste Artero, quien lamenta que, como alternativa a la carencia de un órgano propio, INGESA lleve años relegando sus asuntos al Comité general de la Administración General del Estado, lo cual, para él, resulta “totalmente ineficiente” en el ámbito sanitario.
La especificidad del trabajo en hospitales y centros de salud es uno de los argumentos centrales de esta reivindicación. “No es lo mismo un entorno administrativo que uno sanitario”, explica Artero. “Aquí hay radiaciones, exposición a agentes biológicos, productos químicos… Son riesgos muy concretos que requieren un análisis especializado”. En su opinión, externalizar esa función a un órgano generalista diluye la capacidad de respuesta ante problemas reales.
Una visión que comparte el jefe del servicio de Medicina Preventiva y Prevención de Riesgos Laborales, Julián Domínguez, quien subraya el papel clave que desempeñaría este órgano en el día a día de los centros sanitarios. Según explica en una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta, el Comité de Seguridad y Salud es una herramienta “fundamental” para analizar de forma periódica los riesgos laborales, evaluar la siniestralidad y proponer medidas preventivas eficaces. “Es un órgano técnico donde deben abordarse cuestiones como la accidentabilidad, el absentismo o la vigilancia de la salud de los trabajadores”, señala.
El médico del HUCE destaca que su existencia permitiría canalizar de forma más directa las propuestas del servicio de prevención y reforzar la participación de los delegados especializados. “Es bueno que exista. Hay riesgos específicos en el ámbito hospitalario que justifican su presencia”, subraya. Entre ellos, enumera los biológicos —especialmente relevantes en entornos clínicos—, las radiaciones ionizantes, la manipulación manual de cargas o la exposición a sustancias potencialmente cancerígenas, como los citostáticos o el formol. A estos se suman factores cada vez más presentes, como la carga psicosocial, el estrés derivado de la presión asistencial o el síndrome de desgaste profesional. “El riesgo cero no existe, pero sí se puede trabajar para que sea tolerable, y ahí el comité juega un papel esencial”, resume.
La clave, según apunta Domínguez, está en la capacidad de la administración para autoorganizarse. La legislación permite la creación de estos comités, pero no obliga de forma expresa en todos los casos. “No hay un impedimento jurídico claro, pero tampoco una obligación directa. Es una cuestión de voluntad”, resume. Mientras tanto, los profesionales continúan expuestos a una realidad laboral compleja. A los riesgos físicos se suman los psicológicos, cada vez más presentes.
“El nivel de agotamiento emocional ha aumentado con los años”, reconoce Domínguez, que ha estudiado en profundidad el síndrome de “burnou”t. La presión asistencial, el contacto constante con el sufrimiento y la turnicidad son factores que inciden directamente en la salud de los trabajadores. Por todo ello, la petición de un comité propio no es solo una cuestión formal, sino una herramienta que consideran clave para mejorar las condiciones laborales y, en última instancia, la calidad asistencial. “Si protegemos a los trabajadores, protegemos también a los pacientes”, resume Artero.
El Comité de Seguridad y Salud existió en Ceuta, aunque dividido en dos. Hubo uno de Atención Primaria y otro de Atención Especializada. Su desaparición se explica retrocediendo a los últimos coletazos de los organismos, caracterizados por su supuesta perversión, según fuentes sanitarias consultadas por este periódico que prefieren mantenerse en el anonimato. “Se desvirtuaron en parte. En ocasiones se utilizaron para cuestiones que no eran propias de su función técnica, tanto por parte de sindicatos como de la administración”, admiten. Esa utilización “inadecuada”, señalan, contribuyó a “descafeinar” su papel y a restar eficacia a un órgano que debería centrarse en indicadores como la siniestralidad laboral, el absentismo o la evaluación de riesgos.
Pese a estos antecedentes, tanto sindicatos como técnicos coinciden en que su recuperación es necesaria. “Que antes no funcionara como debía no justifica que no exista”, vienen a coincidir las fuentes consultadas. El propio servicio de Medicina Preventiva continúa hoy en día elaborando informes anuales y programaciones que deberían presentarse ante un comité específico, aunque en la práctica se trasladan al órgano general de la administración.
La comparación con otros territorios refuerza la sensación de agravio. En Melilla sí existe un comité de seguridad y salud propio para el ámbito sanitario. “No se entiende por qué allí sí y aquí no”, señalan desde CSIF. También en otros sectores de la administración, como educación, se han mantenido estos órganos pese a la misma normativa. Los sindicalistas consideran que el Comité es una herramienta que consideran clave para mejorar las condiciones laborales y, en última instancia, la calidad asistencial. “Si protegemos a los trabajadores, protegemos también a los pacientes”, resume Artero.
Para Julián Domínguez, el Comité es deseable, aunque es consciente de que solo depende de la buena voluntad de INGESA, que no está obligado a constituirlo: “Primero, dar más participación siempre es bueno. Segundo, mejorar la actividad de los delegados de prevención y del servicio de prevención también es bueno sin duda ninguna. Pero es verdad que la administración tiene derecho a no hacerlo. Dependemos de convencer a la administración para que lo haga”.
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