El "factor SMI" enrarece los procesos de negociación colectiva

Laboral

Los sindicatos denuncian una estrategia de la CECE para demorar el diálogo; la patronal considera que la subida del salario mínimo adultera el sistema

Negociadores de patronal y sindicatos, en la mesa de negociación del convenio de hostelería, ya rubricado
Negociadores de patronal y sindicatos, en la mesa de negociación del convenio de hostelería, ya rubricado | El Pueblo
A.F.C.
22 feb 2026 - 13:47

La fotografía distribuida por Moncloa mostraba a un grupo sonriente. La sede del Ministerio de Trabajo y Economía Social fue el escenario elegido para la firma por Gobierno y sindicatos del acuerdo que sancionaba el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI). El grupo estaba formado por el presidente, Pedro Sánchez, la ministra Yolanda Díaz y los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez. Los representantes de la patronal CEOE se habían borrado de la firma y del acuerdo.

Desde su entrada en vigor el pasado viernes, el salario mínimo interprofesional ha crecido un 3,1% para llegar hasta los 1.221 euros en 14 pagas, 37 más al mes que en 2025. Desde 2018, el SMI ha aumentado en 486 euros brutos consecuencia de ocho subidas consecutivas.

Acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional, celebrado el pasado día 16 en el Ministerio de Trabajo y Economía Social
Acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional, celebrado el pasado día 16 en el Ministerio de Trabajo y Economía Social | Moncloa

La disposición del Gobierno central a promover sucesivos incrementos del SMI ha contado con el entusiasmo indisimulado de los sindicatos y la irreductible oposición de la patronal. Los argumentos de una y otra parte se antojan irreconciliables. Una distancia que se refleja en las mesas de negociación de los convenios colectivos.

El “factor SMI” parece haber agriado las relaciones entre los representantes de los trabajadores y la patronal en Ceuta, que, si bien nunca han sido fáciles, han encontrado en los incrementos salariales determinados por ley un nuevo escollo.

Las interpretaciones sobre los efectos que tienen las subidas del SMI sobre la regulación de las condiciones laborales no pueden ser más antitéticas. Los sindicatos acusan a la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) de aplazar premeditadamente la negociación de los convenios a la espera de conocer el nuevo SMI del año para ajustar sus ofertas a la cantidad correspondiente, sin ir más allá. “Los empresarios tratan de equiparar los convenios al salario mínimo, lo cual se traduce en precariedad -sostiene el secretario general de CCOO, Ángel Lara- Nosotros entendemos que si la legislación dicta que el mínimo se cifra en 1.221 euros, cualquier negociación debe superar esta cantidad”.

La homóloga de Lara en UGT, Yolanda Aparicio, abunda en el argumento. La ugetista considera que los representantes de los empresarios llegan a las mesas de negociación “con la lección aprendida”. “Saben que todos los años sube el SMI, así que siempre recurren al achaque de que no pueden subir más porque el salario mínimo está entorpeciendo la negociación, y la estrategia no es otra que paralizar, ralentizar, dar largas a las negociaciones”, se queja la sindicalista.

Con todo, y pese a su simpatía hacia la política del Gobierno respecto al SMI, los sindicatos advierten de que estas subidas continúan siendo insuficientes. “No negamos los avances, pero si tomamos como referencia el coste de la vida, no basta”, sostiene Lara. “¿Qué familia vive hoy día con 1.221 euros? La cesta de la compra en Ceuta está muy por encima de ese 3,1% de subida del salario mínimo”, apostilla Aparicio.

La sindicalista, además, reprocha a la CECE intentos por tratar de que los complementos que corresponden a sus plantillas queden absorbidos en el salario: “Vamos a tener que apretarles para hacerles ver que no pueden hacer eso”.

Si el “factor SMI” se traduce para los sindicatos en una estrategia de la CECE basada en demorar la negociación colectiva, para la patronal constituye, muy contrariamente, un golpe a la estabilidad de las empresas locales. En su balance de la actividad económica en Ceuta durante 2025, la patronal se pronuncia de manera contundente. La CECE incluye la subida del salario mínimo como parte de la trinidad de amenazas que se cierne, a su parecer, sobre las pymes ceutíes. Junto a ella, cita el absentismo y el incremento de los costes laborales.

A juicio de los empresarios, las subidas del SMI suponen una intromisión del Gobierno en el sistema de negociación colectiva. Además, para desacreditarlas, CECE argumenta la fragmentación del tejido empresarial local y la pérdida progresiva de trabajadores autónomos. “Subir sueldos en este contexto no hace que las microempresas produzcan más valor, solo presiona sobre márgenes ya muy ajustados”, concluyen los empresarios.

Dificultades en la negociación

La Confederación de Empresarios (CECE) y los sindicatos CCOO y UGT firmaron el pasado octubre el convenio colectivo de hostelería, tras más de una década sin haber dado un solo paso para su renovación. El acuerdo parece haber marcado la tónica de la negociación colectiva en la ciudad: difícil, convulsa y dilatada en el tiempo.

Este parece que es el panorama que aguarda a otro convenio que, como sucedía con el de hostelería, lleva años sin ser renovado. La mesa de negociación del convenio del comercio no acaba de arrancar.

Mientras, la negociación del convenio colectivo de limpieza de edificios y locales permanece paralizada desde diciembre. Los sindicatos reprochan a los empresarios la intención premeditada de torpedear las conversaciones. CCOO y UGT ya han anunciado la convocatoria de tres jornadas de huelga durante el próximo mes. El próximo día 2 volverán a concentrarse ante la sede de CECE.

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