Las acusaciones culpan a Alonso del crimen machista en Parques de Ceuta: "La muerte de Mari Ángeles fue un asesinato"
'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'
En los primeros informes del juicio repetido, la Fiscalía y el letrado que representa a la familia de la víctima defendieron ante el jurado que el deceso de la funcionaria de Justicia en 2022 fue la culminación de una larga historia de maltrato familiar en el marco de la violencia de género
Las acusaciones del juicio repetido por el 'crimen de Parques de Ceuta' han insistido en la mañana de este miércoles en que la muerte de la funcionaria de Justicia María de los Ángeles Lozano el 14 de marzo de 2022 a punta de pistola fue un asesinato enmarcado en la violencia de género que ejercía desde años el acusado, el policía local Alonso G., contra su esposa. Antes del primer receso de la sesión de este 15 de abril, tanto la Fiscalía como la representación letrada de los familiares de la víctima defendieron sus escritos de calificaciones en una exposición ante el tribunal del jurado que se alargó durante más de una hora en cada una de sus intervenciones.
En primer lugar tomó la palabra la fiscal especialista en violencia de género, María Arazuri, quien expuso el grueso del informe. La representante del Ministerio Público fue dura con la tesis exculpatoria de Alonso, que basa la muerte de Mari Ángeles en "un accidente" y culpa del mismo a la hija menor de edad del matrimonio, testigo "privilegiada" de los hechos. "No fue un accidente, fue un asesinato, tal y como relató la joven", sintetizó la fiscal, quien puso en valor la "persistencia", y "verosimilitud" de todas las declaraciones de la adolescente: primero las dos que hizo durante la mañana y la tarde del 14 de marzo ante la Policía, luego la de dos días después en sede judicial y por último la del pasado martes 7 de abril en la misma sala de la Audiencia.
De la misma manera, la Fiscalía insistió en que hay "muchísimas pruebas periféricas" que corroboran la versión de la muchacha: las llamadas a los servicios de emergencia; los testimonios de su tío, su primo y su tía; los policías locales y nacionales que estuvieron presentes en la escena del crimen; el testimonio que le dio a la médico que la atendió horas después de los disparos en la Clínica Septem sobre que se hizo la herida de la mano "para evitar que su padre le diera otro tiro a su madre", etc.
También cargó contra las periciales realizadas por el doctor Cabrera y el criminalista Jiménez Planelles, concluyendo que "todo el mundo no puede saber de todo", en referencia al facultativo, que ha realizado pruebas psicológicas, psiquiátricas y hasta de violencia de género. Sobre estos peritos, ha resumido que se han basado en "conjeturas", "hipótesis" o "suposiciones", pero que no han tenido en cuenta el testimonio de la víctima y testigo de los hechos, la hija de Mari Ángeles.
Alevosía, parentesco y género
El Ministerio Público continuó con su línea acusatoria del año pasado, pero también introdujo nuevas modificaciones en su escrito, como el dolo eventual, un elemento que tiene en cuenta "el riesgo" que asumió Alonso a la hora de entrar con la pistola en la cocina, siendo el verdugo un policía experimentado en el manejo de armas. "Un arma no puede ser introducida en una cocina. No es un accidente, él es responsable de todo lo que allí ocurra", ha concluido Arazuri.
Para la Fiscalía el móvil del crimen no se basa "la pérdida de una cita médica", sino que la muerte se produjo porque Alonso sospechaba que Mari Ángeles quería acabar con la relación. "Que te cuente, que te cuente lo que me está haciendo", ha recordado la fiscal las palabras que le decía el padre a su hija antes de apretar el gatillo. Sobre la escena del crimen, añadió la alevosía al producirse la muerte de la víctima "en un espacio reducido y sin capacidad de reacción ni de huir".
También han añadido las fiscales en su escrito de calificación que el acusado "era consciente del daño emocional que le causaba a su hija", que ella sufre una "grave enfermedad psíquica irreversible y un menoscabo de su integridad física" (sobre el delito de lesiones) o que Alonso era un policía local de servicio que mintió a sus superiores y a los servicios de Riesgos Laborales de la Ciudad Autónoma al "ocultar deliberadamente su enfermedad mental". Las fiscales piden ahora la agravante de parentesco en el delito de asesinato, pero también en el de lesiones psíquicas sobre su hija. De la misma manera, la agravante de género por el control, el menoscabo durante todo el matrimonio y la no asunción de Alonso del divorcio, una limitación de un derecho de Mari Ángeles, "que no tuvo capacidad de decisión ni de poder".
"No es un arrebato puntual, ni desvinculado de esa situación de dominación que venía ejerciendo durante todo el matrimonio", ha concluido Arazuri, que también ha acabado poniendo en duda las enfermedades mentales de Alonso por no recogerse algunos de los síntomas en ningún informe psiquiátrico antes de la muerte de Mari Ángeles y rechazado las otras atenuantes que pide la defensa, como las dilaciones indebidas o la supuesta colaboración con la justicia.
La jefe del Ministerio Público en Ceuta, Silvia Rojas, ha apoyado a su compañera al final de su intervención y ha apelado "al sentido común del jurado". "No han escuchado de la hija un acto de venganza hacia su padre, sino un acto de amor incondicional hacia su madre. Esa valentía requiere que en su veredicto hizo lo correcto y que la verdad importa. Hagan justicia", remató Rojas.
"No hay nada que corrobore la versión de Alonso"
Por su parte, el abogado que ejerce la acusación particular, Javier Cabillas, se adhirió a todo lo expuesto por la Fiscalía, en cuanto a la credibilidad y a la persistencia de la versión ofrecida de la testigo, pero además resaltó "la crueldad" del acusado, un elemento que "corrobora" la declaración de la joven, apuntalada por el policía que dijo que Alonso "ni se inmutó" al conocer el fallecimiento de su esposa. "Todo cuadra con su declaración", resumió en este sentido.
"El acusado, tres meses después de los hechos, hace una declaración, pero no hay nada objetivo que la corrobore". Según Cabillas, Alonso dijo que su hija accionó el arma porque tenía ya un informe de huellas y porque sabía que iba a venir un informe de ADN en la que iba a tener su rastro en el arma. Esto, el tiempo y las nuevas pruebas, "le dio pie a construir una defensa".
El letrado también desarrolló las consecuencias psicológicas y personales que ha tenido la muerte de Mari Ángeles para los miembros más cercanos de su familia, para los que pide una indemnización: la madre, la hermana, el cuñado y los hijos de la víctima; especialmente para la testigo. "Volcar a una hija el asesinato de una madre, ya habiendo vivido el episodio más dramático que ha podido vivir...", ha sugerido el abogado. "Es una persona destruida de por vida, con dolencias físicas y psíquicas. Está condenada a un tratamiento de por vida. Este señor aquel día mató a dos personas".
"Estamos convencidos de que el acusado no merece ningún beneficio por la afectación en sus capacidades el día 14", ha dicho en referencia a las supuestas enfermedades mentales de Alonso y a las atenuantes que podrían ser tenidas en cuenta por ellas. "No existe nada que ponga de manifiesto ningún tipo de alteración", ha concluido, ante el único elemento en el que difiere con la Fiscalía, la supuesta atenuante; también ha rechazado la supuesta "celotipia" y sus diagnósticos.
También tiró por tierra las tesis del orden y de la altura de los disparos expuestas por el criminalista experto en armas Planelles. "El acusado dice que esto es porque la niña enloqueció y porque es bipolar. ¿Han visto algún documento o testigo que sustente que la joven es bipolar?", preguntó retóricamente. Recordó que en instrucción Alonso dijo que vio "saltar la ropa de Mari Ángeles", algo que a juicio de Cabillas "es imposible" y no cuadra con un disparo accidental.
"Es lícita la versión del acusado, pero totalmente insostenible", concluyó, haciendo también alusión a la alevosía del disparo o al motivo del ataque de Alonso a su esposa: la voluntad de divorciarse que tenía Mari Ángeles. "O conmigo, o con nadie. No supo digerir la noticia que le hizo llegar Mari Ángeles. Es un asesinato machista", remató Cabillas, quien cree que la vida de la víctima siempre fue "controlada" y sometida a "la violencia" del acusado.
¿Cuánto le queda al juicio?
La mañana comenzó con la reproducción videográfica del 'tour virtual' que se realizó de la casa de los familiares implicados, una prueba solicitada por la defensa y que no se practicó finalmente en la sesión del martes.
Tras el receso de media mañana, la abogada del acusado, Inmaculada Guil, desarrollará también su informe para el jurado, que está previsto que dure algo más que el de sus compañeros. Esta jornada implicará también trabajo de tarde, en la que se espera que se defina el objeto del veredicto.
Los jurados deberán permanecer juntos, con almuerzo incluido, hasta que el magistrado-presidente les dé traslado del documento. Dos mujeres de las 11 personas seleccionadas, las dos suplentes, podrán ir a sus casas pero están obligadas a coger el teléfono para realizar una eventual sustitución de última hora.