Auge y caída del ‘capo’ del narcotúnel y líder de “la red de redes del hachís”
NARCOTÚNEL
M.C.B.C. construyó durante años una poderosa estructura de distribución de drogas en España hasta que el 27 de marzo de 2026 la UDYCO asestó un ‘golpe mortal’ a su imperio
En su Mercedes GLB construyó el relato que lo llevó a prisión. El ‘capo’ del narcotúnel hallado en una nave del Tarajal que conectaba Ceuta y Marruecos y por el que se pasaba droga cayó el pasado 27 de marzo tras 13 meses de investigación de la UDYCO. Las sonorizaciones instaladas por los agentes en el vehículo del jefe de “la red de redes del hachís” —denominada así por las autoridades— han sido clave para conocer los entresijos de una organización que funcionaba como una máquina engrasada y que ha sido desmantelada dejando por el camino 27 detenidos, 17 toneladas de estupefaciente incautado y más de medio millón de euros decomisados. M.C.B.C. aparece como protagonista en un sumario que revela los tejemanejes del grupo criminal y que ha desembocado en el descubrimiento del pasadizo.
Junio de 2025. El calor comienza a apretar en Ceuta en vísperas del verano y M.C.B.C. conduce su Mercedes GLB cuando recibe la llamada de un socio que pregunta si hay entrada de mercancía por la ciudad. “Hay trabajo”, resume el cabecilla en dos palabras. Esa tranquilidad casi burocrática ante el tráfico de toneladas de droga es uno de los rasgos característicos del líder de ‘la red de redes’.
En las conversaciones aparece también como “Amendis”, el nombre de una compañía eléctrica marroquí para la que trabajó en su día, antes de que su forma de vida se centrara en el tráfico de drogas por mar, tierra o vía subterránea. Antes, también, de utilizar un lenguaje cifrado en cada conversación. “Bicicleta”, “partido de fútbol”, “penalti pequeño”, “ruedas”, “gomas” y un sinfín de expresiones para comunicarse y para, al mismo tiempo, evadir a las autoridades.
M.C.B.C., ‘capo’, ‘narcoarquitecto’ o ‘Amendis’, poseía domicilios a ambos lados del Estrecho. Al menos uno en Ceuta, otro en la urbanización Sotoserena de Estepona (Málaga) y también propiedades en Marruecos. En la ciudad autónoma solía pasearse y acudir a las reuniones delicadas en moto. A la península se trasladaba en ferry con su vehículo con la naturalidad de cualquier residente gaditano que baja cada fin de semana a ver a su familia.
Las vigilancias de la UDYCO documentan una vida relativamente normal. De copas en Puerto Banús con socios o comiendo con la familia en chiringuitos de Cabo Negro (Marruecos) a pie de playa. El perfil de M.C.B.C. parece alejado de esa vida ostentosa vinculada a los grandes narcos que pueden verse en plataformas digitales.
Por encima del cabecilla solo estaba el dinero. La inteligencia operativa y su capacidad para gestionar personas, rutas, efectivo y riesgos lo llevaron a tener bajo su mando, siempre según la investigación, una extensa red con ramificaciones que pasaban desde Marruecos, por Ceuta, La Línea de la Concepción (Cádiz), Galicia, Holanda o Francia.
El ‘narcoarquitecto’ era el nexo de unión indispensable entre los que soltaban plata para recibir ingentes cantidades de hachís en Holanda o Galicia y los operadores sobre el terreno: almacenes en la ciudad autónoma, transportistas, semirrígidas por mar y distribuidores en la península.
Para M.C.B.C. una “bicicleta” era una vehículo preparado para el transporte; un “partido de fútbol” significaba un porte inminente; “ruedas” eran tráileres; y “cajas”, fardos. Su éxito en los pases mucho tenía que ver con su relación con las autoridades a un lado y a otro de la frontera. En las escuchas realizadas por la UDYCO durante estos 13 meses figuran expresiones como: “Los soldados de Marruecos están pagados” o "si no pagas a la Policía, nunca la terminas; el trabajo no se hace así".
Su buena sintonía con el guardia civil jubilado —y ceutí— detenido en Chiclana evidencia el control y la seguridad que ‘Amendis’ poseía sobre la “merca” hasta que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado comenzaron a asestar golpes que fueron dañando gravemente a la red en Almería, Córdoba o Málaga.
Caída
"Tenemos una nueva investigación. Cuando ocurre esto y no vas a prisión, y saben que eres tú, te inician una nueva”. Esta frase que deja caer a un socio en junio de 2025 demuestra que M.C.B.C. sabía que la Policía le pisaba los talones. Su intuición era acertada, aunque tendría que sumar varias derrotas en los pases y esperar algunos meses más hasta que la UDYCO llamara a su puerta y lo metiera entre rejas.
Las ingentes cantidades de droga que incautaban en la península y que tenían su origen en el norte de África hicieron sospechar cada vez más a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que empezaron a pensar en otras vías de entrada más allá de la terrestre por la frontera y de la marítima. En febrero de 2025 la Guardia Civil monta un macrooperativo en la ciudad bautizado ‘Operación Hades’ y halla en las naves del Tarajal un primer túnel.
En la investigación de la UDYCO, que comienza tras el hallazgo de ese primer túnel por parte de la Benemérita, aparece M.C.B.C. asegurando que el pasadizo era suyo, pero a raíz de ese descubrimiento el cabecilla continúa planteando, según las escuchas, operaciones subterráneas junto a uno de sus socios: una al mes por 300.000 euros, lo que evidenciaba que esa vía continuaba siendo una opción.
El 27 de marzo fue el día en el que todo estalló. Camuflado detrás de un frigorífico, y después de 27 detenciones en Ceuta, Andalucía y Galicia, la UDYCO descubrió en una nave del Tarajal otro túnel, a unos 100 metros del primero, que conectaba la ciudad autónoma con Marruecos y que contaba con una estructura sofisticada para pasar droga.
Un pozo de descenso de 19 metros, una cámara intermedia para almacenar fardos y una galería final hacia territorio marroquí junto a una casa roja situada en el perímetro fronterizo del país vecino. Raíles, vagones, poleas y grúas para mover palets enteros confirmaban la complejidad de una infraestructura por la que se podía transportar hachís sin que ninguno de los participantes se viera las caras.
La caída del clan se confirmaba tras una operación que continúa abierta y que desplegó a más de 250 agentes en territorio español. Se saldó con 27 detenidos, toneladas de droga intervenida y más de un millón de euros incautados, además del decomiso de 15 vehículos de lujo y 66 equipos de comunicación cifrada.
13 meses después de que los agentes vieran a M.C.B.C. haciendo batidas en los alrededores de un almacén en Arcos Quebrados, vigilando que nadie le vigilara, el supuesto líder de “la red de redes de hachís”, el “narcoarquitecto”, el “patrón de los túneles”, caía con gran parte de su clan y se desmoronaba lo que, según la investigación, era una potente organización criminal con tentáculos en Europa.