El ‘caos’ de la crisis de Ceuta provoca tres absoluciones en los juzgados penales en solo dos días
TRIBUNALES
Dos acusados en distintos procedimientos —de un presunto robo con instrumentos peligrosos y de resistencia contra la autoridad— han sido puestos en libertad tras celebrarse el juicio este miércoles. Se unen a la sentencia absolutoria de otro marroquí en la jornada anterior
Tres jóvenes marroquíes mayores de edad han sido absueltos de los cargos que se les imputaban en las últimas 48 horas por parte de la magistrada de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta tras celebrarse sendos procedimientos: este miércoles uno de un presunto robo con violencia a punta de cuchillo con el uso de un pasamontañas y otro de un supuesto delito de atentado contra la autoridad y de daños en un vehículo policial. Estos dos últimos acusados exonerados se suman al otro al que se le imputaban hechos similares y que quedó en libertad este martes, tal y como también recogió El Pueblo.
El juicio más relevante, por la gravedad de los hechos por los que se acusaba al investigado, ha sido el único que no ha quedado con una sentencia absolutoria en firme porque la Fiscalía va a estudiar si presentar recurso contra la resolución judicial. Tanto este marroquí como otro menor de edad fueron detenidos en el entorno de las naves del Tarajal sobre las 5.00 de la madrugada del pasado viernes 4 de septiembre.
De acuerdo con la información que ha trascendido en la vista, la víctima de una agresión, otro migrante más mayor, denunció haber sido golpeado con “un palo largo” en la cabeza mientras dormía, pero también que le robaron sus pertenencias en el mismo acto. Se acusó a dos marroquíes, uno menor de edad y otro mayor, porque “la turba” de personas que pernoctaban en las calles del polígono los señaló.
A partir de ahí, intervinieron los vigilantes de seguridad de los centros de menores de la zona y del Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), así como un total de 10 agentes de Policía Nacional (cuatro miembros de dos vehículos zeta y otros seis de otro indicativo de apoyo en furgoneta). Acabaron arrestando al acusado primero, que según el testimonio de varios de estos testigos, “había tomado algo” y por tanto se encontraba, además de muy violento, en estado de embriaguez o afectado por alguna otra sustancia estupefaciente.
A pocos metros de la puerta del CATE, donde se produjo el primer arresto, minutos después se detuvo al menor de edad. Al acusado en el juicio de este miércoles se le encontró tras el cacheo “un cuchillo de cocina”, pero no quedó constancia del palo que habría causado las lesiones ni de las pertenencias robadas ni del pasamontañas en cuestión, que sí que fue entregado a los referidos vigilantes de seguridad pero que al parecer nunca llegó a embozarse el investigado.
La denuncia de los hechos, antes de producirse formalmente en la comisaría, fue recogida por uno de estos vigilantes, que habla dariya. La víctima, que tenía una lesión en la cabeza “compatible con un golpe contundente con arma blanca en sentido descendente”, le dijo in situ que había si agredido mientras dormía por dos individuos. El mayor de edad —pero más pequeño de altura— llevaba la cara cubierta probablemente con la chaqueta que tenía puesta y sería el agresor del palo, mientras que el más alto —que fue determinado como menor de edad posteriormente— habría esgrimido un cuchillo y ocultaba su rostro con un pasamontañas.
“Dimes y diretes”
El fiscal ha insistido en que los testigos le expliquen no solo los hechos que se enjuician, sino también la situación en el polígono a esas horas de la madrugada. “Aquella noche había miles de personas”, ha explicado uno; “allí se acampa, se bebe y se fuma, y hay tumultos”, ha relatado otro; “en el polígono no se duerme hasta las 7.00 de la mañana”, ha descrito el vigilante de seguridad. No obstante, todos los testigos que han declarado han demostrado ser de referencia de los cargos y han reconocido haber actuado por el señalamiento de “un grupo de entre 30 o 40 migrantes”, que comenzaron a agredir al acusado.
“A mi cliente le echan la culpa, pero un poco más y lo linchan. Fueron a por él sin más”, ha argumentado Moisés Gabizón, el abogado del investigado. En sus conclusiones ha insistido en que tras el juicio no se había desvirtuado la presunción de inocencia de su representado y ha invocado el principio in dubio pro reo por las dudas en cuanto a la acusación y en los detalles de la víctima y del resto de testigos en el tipo de cuchillo que se usó en el robo, en las pertenencias sustraídas —unos han dicho una mochila, otros un teléfono móvil— o en la participación de los implicados. “Lo demás han sido dimes y diretes, señoría”, ha resumido, refiriéndose a que los testigos no presenciaron los hechos recogidos en la denuncia.
La propia víctima, también migrante en situación administrativa irregular en Ceuta, no ha comparecido en el juzgado pese a estar citado, otra de las razones que ha llevado a la jueza a dictar la absolución al no poder corroborar in situ su testimonio. Sin embargo, su interrogatorio en la fase de instrucción se ha reproducido en sala a modo de prueba preconstituida.
La víctima afirmó mantener la denuncia que puso en comisaría, y los hechos relatados anteriormente en esta publicación. Precisó que la agresión había transcurrido cerca de donde se habían producido las detenciones, cerca del colegio Príncipe Felipe, sobre las 4.00 de la madrugada. Mencionó que salió de la tienda donde dormía “sangrando” y avisó a algunos vecinos, que fueron los que acabaron devolviéndole las “cosas” que le habían quitado. No reclamó una indemnización por lesiones, pero sí por los objetos sustraídos, así como recordó que los agresores estaban borrachos porque “olían a alcohol”.
“En lugar de aclarar, añaden más confusión”
Por su parte, el acusado ha defendido su inocencia diciendo que fue él quien sufrió una agresión por parte de “seis o siete personas que hablaban español”, y ha sido más concreto a la hora de señalar objetos que también le habrían robado: una cadena de su madre, un bolso Gucci y unos 60 euros en efectivo.
Según su testimonio, cruzó la frontera de Marruecos a nado el 26 de julio, cuatro días antes de la entrada masiva. “Cuando vio que la Policía venía contó una historia distinta”, ha resumido con respecto al relato de la víctima cuando se le ha preguntado por qué lo denunciaron; así como ha negado conocer al otro detenido y llevar un pasamontañas o un cuchillo encima.
Finalmente, la jueza lo ha absuelto por las “dudas” en todos los detalles expuestos y en virtud del principio in dubio pro reo. También ha argumentado que la prueba preconstituida “no reúne los requisitos” por haber sido un interrogatorio “no espontáneo” y dirigido por la Fiscalía. “No se sabe ni qué le robaron, y las testificales de referencia, en lugar de aclarar, añaden más confusión”, ha expresado finalmente, así como ha descrito la versión del investigado como una “plausible y posible”.
Absuelto de un delito de daños en un vehículo policial: escupió y dio patadas hasta descolgar la puerta del coche
Este miércoles también ha salido absuelto un joven migrante marroquí al que se le acusaba de haber dañado el vehículo policial que lo transportaba hasta la comisaría tras haber sido detenido.
Los hechos enjuiciados tuvieron lugar el pasado viernes 21 de agosto sobre las 19.30 de la tarde. Por razones que no han trascendido en el procedimiento, el acusado fue detenido por parte de miembros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional, pero fueron agentes de otro equipo los que prestaron apoyo a los primeros para su traslado a dependencias policiales.
En concreto, y según ha declarado uno de los policías implicados, el traslado se produjo concretamente desde el Mercadona de la zona de la Almadraba hasta la Jefatura Superior de Policía, en el centro de Ceuta.
Los dos agentes que han sido citados como testigos han coincidido en que el sujeto estaba “muy agresivo” y que opuso “resistencia activa” durante la detención, así como que en el trayecto propinó patadas en el interior del vehículo hasta el punto de dejar “descolgada” la puerta trasera izquierda del coche y de causar otros daños. De la misma manera, en el atestado también figuran fotografías de escupitajos que lanzó al interior del vehículo.
Al comienzo del juicio, que comenzó a celebrarse el martes, el investigado negó los hechos: dijo que “no se acordaba” y que en ese momento “estaba drogado”, sin aportar más detalles. En el procedimiento no se han practicado más pruebas que las testificales de los dos agentes antes expuestas, por lo que tras estas mismas y las conclusiones de las partes la jueza de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha emitido su veredicto absolutorio.
De esta manera, el acusado ha quedado exonerado de los cargos del delito de daños que se le imputaba. A juicio de la magistrada, la calificación fiscal debería haber recogido un delito de resistencia a la autoridad, ya que el investigado también pegó patadas a los agentes.
“Los hechos se corresponden más con un delito de resistencia que de daños, y el principio acusatorio impide condenar por un delito que no se acusa y que no se incluye en el relato de hechos”, ha concluido.