Condenado por estafar 11.220 euros al denunciante al hacerse pasar por su banco
SMISHING
La Fiscalía pedía tres años de prisión para el acusado, pero tras reconocer los hechos se le han impuesto seis meses de cárcel y la pena ha quedado suspendida por no tener antecedentes
Un joven ha sido condenado este jueves tras reconocer en sede judicial haber participado en una estafa informática que hizo perder 11.200 euros a la víctima en septiembre de 2025 por medio de la técnica del smishing: escribiendo un SMS a su teléfono móvil en el que se hacía pasar por su banco para finalmente obtener sus datos y recibir el dinero de manera ilegal. La Fiscalía pedía tres años de prisión para el acusado, quien fue la “mula bancaria” que recibió la transferencia y sacó en efectivo el montante, pero tras reconocer los hechos la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta le ha impuesto seis meses de cárcel y la pena ha quedado suspendida al carecer antecedentes y al ser inferior a los dos años de privación de libertad.
El procesado, quien responde a las iniciales I.M.E., ha comparecido judicialmente por medio de una videoconferencia y ha reconocido en su integridad los hechos que le imputaba el Ministerio Público en su escrito de acusación, un documento al que ha tenido acceso El Pueblo de Ceuta y que recoge que el joven “concertó un plan” con terceras personas para “procurarse un beneficio patrimonial ilícito” y recibir en sus cuentas bancarias transferencias “no consentidas” del dinero de las víctimas mediante la citada técnica: enviando mensajes de texto masivos a móviles haciéndose pasar por entidades bancarias y proporcionando enlaces que redireccionaban a un sitio web controlado por los colaboradores del acusado.
El 28 de septiembre de 2025 el denunciante recibió un SMS en el que se le alertaba que se había realizado una transferencia por importe de 11.220 euros desde su cuenta y que si no había sido el ordenante de dicha transferencia, debía ponerse en contacto con un gestor del banco a través de un número de teléfono.
La víctima realizó “inmediatamente” la llamada, en la que le solicitaron sus datos personales y bancarios. “Previo engaño para ello, se realizó una transferencia bancaria por importe de 11.220 euros a una cuenta beneficiaria que el acusado había abierto previamente y de la que era titular exclusivo, recibiendo a cambio de ello una cantidad de dinero indeterminada”, sostiene la Fiscalía.
“Con el fin de materializar el fraude, el acusado proporcionó sus propias cuentas bancarias a los autores de la estafa, permitiendo la disposición del efectivo obtenido ilícitamente y cobrando una suma determinada por dicho servicio”, reza textualmente el escrito de calificación fiscal.
Los hechos relatados son constitutivos de un delito de estafa informática en el que incurrió como cooperador necesario el investigado, si bien el Ministerio Público también lo acusaba subsidiariamente como autor de un ilícito de receptación en su modalidad de blanqueo de capitales.
La sentencia es firme y la conformidad, beneficiosa para su cliente, ha sido alcanzada por la abogada de la defensa, la letrada Concha Linares.