En libertad tras ser condenado el belga que intimidó a una ceutí de 15 años en el Parque Marítimo

TRIBUNALES

Se ha llegado a una sentencia de conformidad de dos años de cárcel, que ha quedado suspendida durante los próximos tres años. Se le han impuesto 10 años de libertad vigilada, así como la prohibición de aproximarse a la víctima y de residir en Ceuta

Actuación de la Policía Local y los trabajadores del Parque el día de los hechos.
Actuación de la Policía Local y los trabajadores del Parque el día de los hechos. | Cedida

Ceuta/ El varón de nacionalidad belga que fue detenido por intimidar y realizar gestos de carácter inapropiado hacia una menor ceutí de 15 años en el Parque Marítimo del Mediterráneo el pasado miércoles 26 de agosto ha sido condenado este martes tras reconocer los cargos que se le imputan; según han informado a El Pueblo diferentes fuentes judiciales cercanas al caso. De esta manera, no entrará en ningún centro penitenciario si no vuelve a delinquir, ya que la pena impuesta de dos años le ha sido suspendida. El varón la increpó, se "restregó" contra su espalda y quiso tocarle los glúteos, según comunicó la familia de la joven tras el arresto. El condenado no cruzó la frontera durante la entrada masiva de finales de julio, y tras ser detenido le fue retirado su pasaporte.

La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta, le ha impuesto una condena de dos años de prisión por estos hechos, si bien esta ha sido suspendida durnate los próximos tres años con condiciones, por no ser superior a los 24 meses de privación de libertad y por carecer de antecedentes computables a efectos de reincidencia.

Además de la pena de prisión, se le ha impuesto una medida de 10 años de libertad vigilada, una orden de alejamiento y de incomunicación con respecto a la víctima y una prohibición de residir en Ceuta durante el mismo periodo. También se le añade una prohibición de trabajo con menores o de ejercer la tutela o curatela de los mismos.

La sentencia, que es firme, ha llegado tras un acuerdo entre la Fiscalía y el abogado de la defensa del acusado, el letrado Faisal Bakur.

Según la información publicada por este diario el día de su detención, el arresto fue practicado por la Policía Local y, posteriormente, el detenido quedó a disposición de la Policía Nacional. La Jefatura Superior confirmó la detención, mientras que el resto de los detalles sobre el suceso fueron facilitados por fuentes familiares de la menor. De acuerdo con su relato, los hechos se produjeron en la tarde de ese mismo miércoles, cuando la familia acudió al Parque junto a la menor agredida y a varios amigos de la niña. 

Siempre según los familiares, la menor se dirigió junto a sus amigos a la zona de la isla. Una vez allí, tres individuos se acercaron al grupo y uno de ellos comenzó a intimidar a la adolescente mediante gestos y aproximaciones físicas. Mientras tanto, los sujetos hicieron caso omiso a su petición de que se marcharan de su lado.

La familia aseguró que el varón llegó a aproximarse a la niña hasta tocarla con el pecho en la espalda y que posteriormente realizó un gesto con intención de tocarle los glúteos. Ante esta situación, el hermano de uno de los amigos de la menor intervino para apartarlo.

Dos trabajadores del Parque Marítimo intervinieron también ante la situación y avisaron al personal de seguridad. Según las mismas fuentes, los vigilantes actuaron para impedir que el individuo abandonara las instalaciones antes de la llegada de los agentes, ya que tanto él como sus amigos intentaron huir.

Según explicaron también los familiares entonces, la menor debía acudir a dependencias policiales para prestar declaración en el marco de las diligencias que lleva la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM).

La familia dijo que tenía “el corazón roto”

Más allá del procedimiento policial, el suceso provocó una profunda preocupación entre los familiares de la menor, que aseguraron a El Pueblo tras la detención sentirse especialmente afectados porque consideraban el Parque Marítimo un lugar seguro para disfrutar en familia.

“Más de 40 años llevo viviendo aquí y tengo el corazón roto por mi Ceuta”, lamentó un familiar, que aseguró que situaciones como esta hacen que algunos ciudadanos lleguen a plantearse abandonar la ciudad, en el contexto de la crisis migratoria que se vive desde finales de julio. “Ni en el parque podemos estar tranquilos”, señaló entonces el familiar, que reconoció encontrarse “desolado” y con los “nervios a flor de piel” después de lo ocurrido.

La familia quiso destacar especialmente la actuación de los trabajadores y del personal de seguridad del recinto. Según su relato, se portaron “estupendamente”, atendiendo a los afectados y evitando que el presunto implicado pudiera abandonar el parque mientras se esperaba la llegada de los agentes.

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