“Te voy a matar a ti y a tu pareja”: un vigilante de seguridad, acusado de supuestos malos tratos

TRIBUNALES

Dos policías testigos de la discusión entre los implicados han negado haber escuchado las supuestas amenazas, y la madre del varón ha dicho que no vio la “paliza” que el hombre le habría dado a su nieta, que ahora tiene 13 años

Sala de vistas del Juzgado de lo Penal.
Sala de vistas del Juzgado de lo Penal. | EL PUEBLO

”Te tengo que matar y, cuando te eches pareja, la tengo que matar también”. La Fiscalía ha solicitado dos años de prisión en total para un vigilante de seguridad por dos supuestos delitos de malos tratos: uno contra su antigua esposa y otro contra su hija, una niña que ahora tiene 13 años. El juicio ha quedado visto para sentencia este lunes con las declaraciones de todas las personas implicadas en el caso, entre ellos dos policías locales que intervinieron en el episodio de las presuntas amenazas en la calle y también con las testificales de la hermana de la menor y de la abuela paterna.

Un tenso juicio ha tenido lugar este lunes 9 de febrero en la sala de vistas de la sección penal del Tribunal de Instancia de Ceuta. En este procedimiento de más de una hora de duración la Fiscalía ha acusado a un vigilante de seguridad que trabaja en la ciudad autónoma de un delito de amenazas en el ámbito familiar contra su exmujer y de otro de malos tratos simples contra su hija pequeña, según el escrito del Ministerio Público, al que ha tenido acceso este diario.

Por cada uno de los supuestos ilícitos correspondería imponer un año de prisión al varón investigado, pero en caso de ser condenado no entraría en la cárcel al carecer de antecedentes penales y al no superar la pena los dos años de privación de libertad en total. No obstante, el varón se enfrenta a perder su empleo como vigilante de seguridad, ya que trabaja con pistola y por cada uno de los delitos la Fiscalía solicita una privación del derecho al porte de armas de tres años —seis en total—.

Los hechos que se le imputan se remontan a los últimos meses de 2024. Sobre las 20.00 horas del domingo 24 de noviembre de ese año, el varón, ya con otra novia tras haberse divorciado de la denunciante, había acudido a la calle Cervantes de Ceuta a devolver a su hija menor de edad con su madre, ya que la mujer se encontraba en la terraza del conocido pub Edén con unas amigas. En ese momento mantuvo, siempre de acuerdo con el Ministerio Público, una discusión con su antigua esposa “en elevado estado de agitación y de agresividad”. En ella le habría proferido las amenazas anteriormente recogidas en esta publicación “con ánimo de amedrentar su tranquilidad y sosiego”.

Por otro lado, dos semanas después, sobre las 16.00 horas del domingo 8 de diciembre, “tras mantener una fuerte discusión” con su hija menor de edad, “con evidente ánimo de atentar contra su integridad física y menoscabando la paz y la convivencia familiar”, la Fiscalía considera que golpeó a la niña “reiteradamente” y que también la tiró al suelo, causándole una serie de lesiones; entre ellas, “una contusión en la cabeza” que precisó de atención sanitaria. Estos hechos habrían transcurrido en el domicilio de la abuela paterna delante de más personas.

Además de las penas de prisión y la pérdida del derecho a portar armas, en caso de condena las acusaciones solicitan una orden de alejamiento de 100 metros y de incomunicación con cada una de las denunciantes por un periodo de cinco años.

“Me cerró la puerta en la cabeza”

Tanto la madre como la menor, así como otra hermana ya mayor de edad, han recordado durante el juicio que la niña también presentaba arañazos en el cuello y heridas en un piercing del ombligo como consecuencia de lo que han calificado como una “paliza”.

“Le dije que quería irme con mi madre”, ha relatado la joven en una larga y dura declaración en la que no ha parado de llorar. Según la niña, la negativa del padre a llevarla con su exmujer un día antes de lo estipulado en el régimen de custodia compartida que tenían fue el desencadenante de los hechos de aquel 8 de diciembre de 2024.

“Me quitó el móvil para que no pudiese hablar con mi madre. Me tiró contra la cama, casi me arranca el piercing del ombligo. Luego me tiró de la cama contra el suelo y me cerró la puerta en la cabeza”, ha descrito la menor, haciendo con la mano el gesto de abrir y cerrar insistentemente.

Su hermana y su madre han refrendado esta versión, así como han recordado también los hechos en la terraza del pub, donde ambas estaban presentes. No obstante, también han matizado que el acusado podría no haber usado la palabra “matar” y que en su lugar podría haber dicho “reventar”.

Tanto la Fiscalía como la representación letrada de las denunciantes consideran “clara”, “persistente”, “detallada” y "coherente” la testifical de la niña, y por ello han solicitado la condena del procesado en esta vista.

“Si hubiésemos escuchado una amenaza de muerte tendríamos que haberlo detenido”

La estrategia de defensa del abogado del acusado, el letrado Lorenzo Rosa, se ha basado en poner en duda la versión de las tres mujeres y, por el contrario, también en poner en valor con convicción las palabras de la abuela paterna, del varón investigado y de dos policías locales de la ciudad autónoma.

Ambos agentes que han declarado fueron testigos de la discusión entre el hombre y su exmujer en la vía pública el 24 de noviembre, ya que pararon con su vehículo policial al escuchar los gritos mientras estaban patrullando. Los policías han coincidido en decir que en un primer momento no entendieron la situación al completo, ya que la discusión fue “a distancia”, de una acera a la otra, y podrían haber pensado que se intercambiaban los gritos en tono de “cachondeo” hasta que una de las mujeres implicadas les pidió que inteviniesen.

Cada uno de los agentes se entrevistó entonces con una parte, tanto con el varón como con la mujer. Uno de ellos, el que habló con el hombre, recuerda que este le dijo que lo estaba “pasando mal” tras decidir él cortar la relación con ella y porque a la madre no le gustaba que su pareja de entonces cuestionara el tratamiento médico que la niña tomaba. Este mismo argumento lo ha esgrimindo un poco antes el acusado, que también le ha insistido a la fiscal que los implicados en la discusión no llegaron “ni a acercarse”.

Los policías, por tanto, han fundamentado la existencia del enfrentamiento del 24 de noviembre, si bien han negado haber escuchado las presuntas amenazas ante la pregunta explícita del abogado de la defensa. “Si hubiésemos escuchado una amenaza de muerte tendríamos que haberlo detenido”, ha contestado uno de los agentes literalmente en este sentido, una respuesta coincidente con la del otro policía.

El investigado, además de también negar haber cometido ambos delitos, ha relatado su versión sobre la secuencia de los hechos del 8 de diciembre, bastante coincidente con la explicación de la niña en cuanto al deseo de la menor de volver ese día con su madre y en cuanto a que él la castigó quitándole el móvil por el enfado previo de su hija.

“En mi casa no se pega a los niños”

Antes de las conclusiones finales de las partes llegaba el turno de la prueba testifical de la madre del acusado, quien necesariamente hubiera sido testigo de la supuesta paliza que su hijo le hubiera dado a su nieta en su propia casa el 8 de diciembre por las dimensiones de la vivienda.

La mujer ha recordado que la niña le había dicho que quería volver ese domingo con su madre, que ese día una amiga de la menor se había quedado a dormir allí y que su hijo le había quitado el móvil a la nieta porque ella “le perdió el respeto” al insultarlo, así como que su nieta se negó a comer paella durante el almuerzo. Según la señora, la menor estuvo en todo momento a su vista y llorando hasta que le prepararon la maleta para que se fuera con su madre, una tarea que le llevó a su hijo unos 10 minutos.

La abuela también ha explicado que llamó a la niña horas después, según la mujer, porque había visto que se había ido “triste” de la casa, pero no por una preocupación mayor. En la misma línea, ha jurado reiteradamente que no vio ningún tipo de agresión contra su nieta. “Mi hijo no la ha tocado. En mi casa no se pega a los niños”, ha manifestado en este sentido.

También te puede interesar

Lo último

stats