Piden prisión para un acusado de estafar más de 7.000 euros cobrando la devolución del IRPF
TRIBUNALES
El investigado, que se enfrenta a tres años de cárcel con la agravante de reincidencia, ha negado saber cómo apareció el dinero en una cuenta vinculada a alguien de su familia y alega sufrir una ludopatía
La Fiscalía de Ceuta ha solicitado tres años de prisión para B.H. al considerarlo autor de una presunta trama de estafa con la que se habría apropiado de más de 7.000 euros de la víctima, una mujer a la que supuestamente engañó cumplimentando varias veces su declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El Ministerio Público considera probado, según la investigación policial, que el procesado realizó en nombre de la denunciante y de manera legal un primer borrador de la campaña ante la Agencia Tributaria, si bien también que derivó el cobro de sus sucesivas declaraciones. El montante es elevado porque ella debía percibir de Hacienda un importe especialmente alto por tener un hijo que padece una minusvalía. El juicio ha acabado visto para sentencia este lunes en la sala de vistas de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia Plaza nº 1 de la ciudad autónoma con la práctica de pruebas testificales y periciales, entre ellas la de una psicóloga particular.
En el escrito de calificación de la Fiscalía se le imputa al acusado un delito de estafa del artículo 248 del Código Penal, si bien subsidiariamente también pide —si finalmente no es condenado por el citado ilícito—, que se le imponga una pena por un supuesto de apropiación indebida al haber reconocido haberse percatado de que una cuenta bancaria de un familiar a su cargo recibía las cantidades que se le reclaman, un total de 7.350,62 euros por las devoluciones de la declaraciones de ingresos de 2022, 2023 y 2024.
Además de la referida pena de prisión, en la que concurre una agravante de reincidencia, el Ministerio Público ha solicitado que abone la cantidad referida en concepto de responsabilidad civil, y además una multa de 10 euros diarios durante 12 meses consecutivos por la comisión del delito. Por cada dos cuotas insatisfechas, sumaría un día más de prisión en concepto de responsabilidad personal subsidiaria.
De acuerdo con el testimonio en sala de la víctima, así como de policías nacionales especializados en este tipo de casos, el acusado obtuvo los datos necesarios para poder realizar la primera declaración por medio de una tercera persona, la pareja de la denunciante, quien a ella le habría recomendado que el investigado le realizara el trámite a cambio de una pequeña cantidad de dinero. La primera devolución de la Agencia Tributaria fue mínima —de 50 euros—, por lo que, al ella no estar empleada en ese momento, no se vio en la obligación de tener que volver a presentar el borrador en los años venideros.
Fue en 2024 cuando se percató de que por la discapacidad de su hijo podría recibir más dinero de la campaña, pero al pedir ayuda para cumplimentarla le informaron que ya se había devuelto el importe que a ella se le debía. Solo entonces puso la denuncia, y con su consentimiento la Policía accedió al resto de declaraciones y comprobó que la estafa se habría repetido al contar el investigado con los datos personales de la denunciante.
“Su obsesión”: el dinero
La defensa del varón ha presentado un informe de una psicóloga que diagnosticaba “una ludopatía de carácter severo”, si bien tanto la propia profesional —que ha comparecido como perito— ha reconocido que solo recogió en el documento lo que le refería el paciente, síntomas que pueden coincidir con la patología mental con la que su abogada ha tratado atenuar la posible condena.
“En la mente del ludópata su obsesión es obtener dinero para seguir con su conducta. En casos de ludopatía severa el paciente puede llegar a planificar una estafa para seguir alimentando su ludopatía”, ha expresado la psicóloga en este respecto. La letrada sí se ha mostrado conforme en sus conclusiones, no obstante, de que su cliente fuera sentenciado como autor de un delito de apropiación indebida.
El acusado, por su parte, ha rechazado varias veces reconocer los hechos y aceptar a cambio una condena inferior a los dos años de prisión, así como también haber conocido a la denunciante ni haber tenido ninguna relación con ella anteriormente.
“No sabía de dónde venía el dinero, se habrían equivocado”
B.H. ha admitido que sí que supo que la cuenta destinataria de la supuesta estafa, vinculada a un miembro de su familia, recibía cantidades sospechosas de dinero, pero también que “no sabía de dónde venía”. “Se habrían equivocado”, ha dicho que pensó. No obstante, afirma que durante los años en los que se produjeron las transferencias estaba “muy mal”, que le debía dinero a mucha gente y que usó ese montante para pagar deudas anteriores.
De acuerdo con su testimonio, llegó a recibir amenazas de muerte por esta causa. No obstante, no ha podido demostrar un interés real en mejorar en su situación mental, ya que solo tuvo una reunión con una psicóloga con posterioridad al procedimiento judicial y pronto dejó de tomar la medicación que le recetó su médico de cabecera para paliar los supuestos síntomas de su ludopatía.